Asociación de Amigos del Padre Leonardo

Asociación de Amigos del Padre Leonardo Miles de personas fueron testigo de sus enseñanzas y curaciones.

Somos una asociación sin ánimo de lucro nacida en 2001 en San Javier (Murcia) con la finalidad de dar a conocer la figura y enseñanzas del Maestro Leonardo gratuitamente entre todas aquellas personas que deseen aclarar dudas e inquietudes espirituales. Somos una asociación independiente, sin ánimo de lucro, fundada en 2001 en San Javier (Murcia), inscrita en el registro nacional de asociaciones co

n el nº 597653, con la finalidad principal de divulgar las enseñanzas del Padre Leonardo. Por ello, también atenderemos gratamente a aquellas personas que deseen aportarnos su testimonio.

“También os digo para que así se diga a todos: Dios es la luz y no la oscuridad. Dios es la vida y no la muerte. Dios es...
14/06/2026

“También os digo para que así se diga a todos:

Dios es la luz y no la oscuridad. Dios es la vida y no la muerte. Dios es la alegría y no la tristeza. Dios está en cada uno de vosotros y en todo. Dios es amor y es tan visible como el amor. Si el amor se percibe y es visible, Dios también lo es.
El amor infunde respeto, alegría, benevolencia y caridad. Todo lo bueno y sano se mueve por el amor. La verdad y la ternura también las trae el amor. Por eso la forma más segura y fiable de demostrar a Dios es el amor”.

El Padre Leonardo en Palma de Mallorca, 14 de junio de 2003. Hace hoy 23 años.

“Una vez más os lo digo: No temáis nada, ¿de qué podéis temer vosotros? Vosotros que ya me habéis conocido… las personas...
04/05/2026

“Una vez más os lo digo: No temáis nada, ¿de qué podéis temer vosotros?

Vosotros que ya me habéis conocido… las personas que me hayan conocido y sepan algo de mí: ¿de qué tienen que temer?

Yo quisiera que alguien me dijera: “tengo miedo”. Pero, ¿por qué? ¿Acaso no os he dicho yo que cuando se confía en mi palabra… no os he dicho que ninguno de mis hijos se va a perder? Ninguno.

Si tenéis hambre, yo siempre en el último momento algo os prepararé para que no muráis de hambre; si tenéis sed, igual. Y desconfiáis de todo lo que os digo, pero cuando el cuerpo deja de existir, ese cuerpo solamente ha servido para la elevación de vuestro espíritu, así que ¿para qué preocuparos tanto por vuestro cuerpo? Si tiene sufrimientos, que sufra; si tiene frío, ya se tapará; pero lo principal de todo, si vosotros supierais lo que es el espíritu… el espíritu es lo que forma parte de Dios, lo que Él ha mandado a la Tierra. Y por eso Él os cuida y no os va a dejar en ningún momento. ¿Por qué? Porque vosotros tenéis que formar parte de Él…

Así pues, a ver si de aquí en adelante decís: “Bueno, ¿qué miedo tengo yo que tener a la muerte? Si cuando la muerte llegue, el Maestro estará ahí para llevarnos a donde nos pertenece”.

Si es entonces cuando viene la verdad, si es entonces cuando se va a descansar, si es entonces cuando os vais a dar cuenta de todo lo que habéis hecho; entonces es cuando vais a tener esa inteligencia. Pero las personas dicen: “Sí, pero ¿y mis hijos?”…

No tengáis miedo por vuestros hijos, vuestros hijos van creciendo y, sea por el sendero que sea, ellos tratarán de ir viviendo hasta que les llegue el momento igual que a vosotros. Pero vosotros estáis antes que ellos; pues tratad de ser pacientes y misericordiosos en cada momento para que allá donde os encontréis, cuando lleguen vuestros hijos, demostrarles que os valió mucho el haber estado oyendo mis palabras, y más aún, haber llegado al sitio en el que estáis antes que ellos.

Si queréis ser los maestros de vuestros hijos, tenéis que hacer lo posible por iros antes que ellos; pero no porque muera uno, sino a que te quedes allí, en otro mundo, y llegar antes que ellos para que así vosotros podáis ir siendo los maestros de ellos.

Es complicado, yo sé que no lo entendéis, yo no sé de qué forma decíroslo poco a poco para que lo vayáis comprendiendo. Empecé hablando aquí en este campo, muy fácilmente de entender, pero no puedo estar hablando de lo que hablaba antes, tengo que hablar ya cada vez un poquito más fuerte para que sepáis a dónde vais.

No os preocupéis de lavar más que otros vuestro cuerpo, que por eso no vais a ser más; podéis vestiros como queráis, pero no estar siempre tratando de cuidar ese cuerpo, porque mientras estáis cuidando ese cuerpo, estáis descuidando el espíritu que lleváis dentro; y el espíritu tiene mucha más importancia, porque el cuerpo lo dejaréis, pero el espíritu nunca nadie lo puede coger, no lo puede cambiar y no lo puede matar de ninguna manera”.

Extracto de una charla de El Padre Leonardo. 10 de Noviembre de 1996.

“Hijos míos: yo os amo. Hace un tiempo que vine a este mundo y a este lugar tan maravilloso que no tuve otro remedio que...
27/04/2026

“Hijos míos: yo os amo. Hace un tiempo que vine a este mundo y a este lugar tan maravilloso que no tuve otro remedio que quedarme aquí; me quedé para enseñaros a amar y ser amados.

Después sabéis que pasaron muchas cosas desde entonces hasta ahora; sabéis muy bien todo cuánto hemos pasado, lo que nos costó arreglar esto e ir cada uno dando lo que podía para comprar estas tierras. Luego ha ido pasando un poco de todo. Aquí ha habido alguna crítica que otra, pero no hemos hecho en ningún caso a todo eso.

Sabéis muy bien que aquí han sucedido muchas cosas. Alguna persona puede ser que no se haya ido conforme ella hubiera querido, pero la verdad es que cuántas personas se han beneficiado de todo lo que ellas querían…

Vosotros sabéis muy bien que aquí hemos ido a muchos sitios juntos, habéis venido conmigo muchas personas, siguiéndome, y sabéis también que os he dicho que me siguierais y no me abandonarais. La mayoría no lo habéis hecho, pero de todo esto habría mucho que hablar; porque aquí han sucedido muchas cosas: nos hemos dado la mano, hemos comido juntos, nos hemos abrazado, nos hemos dado un beso de amistad, pero también hemos llorado… lloraban cuando venían las personas descarriadas u otras personas que han venido sin poder andar, sin poder ver, algunas con enfermedades que no tenían solución… y nos alegrábamos y llorábamos con esa alegría que no podíamos sostener en nuestro cuerpo.

Sin embargo, esto ha ido pasando de día en día y ya son casi 17 años; ya nos conocemos todos muy bien y el último domingo del mes pasado os dije aproximadamente lo que era el amor de Dios y lo que no era.

Y hoy voy a deciros otro poquito, para que me vayáis entendiendo.

Yo sé que muchos de vosotros no lo habéis comprendido aún, pero lo principal de todo, de todas las cosas que hemos hecho aquí, que hecho aquí y que voy a hacer hoy también… porque cuántas veces os he enseñado cualquier cosa y habéis deseado saber, comprender, y, a lo cerca o a lo lejos, lo habéis comprendido.

Pero hay una cosa que no se ha comprendido, y ésta me preocupa… me preocupa porque es una de las cosas más importantes que he venido a traeros: quiero que cojáis de mí aquello que vosotros no queréis coger. Y eso que me refiero es el amor… Que cojáis mi amor que es el amor de Dios”.

Extracto de una charla del Padre Leonardo. 27 de octubre de 2002.

Como anunciamos con antelación en esta página, ayer, domingo 26 de abril, tuvimos la oportunidad de asistir un año más a...
27/04/2026

Como anunciamos con antelación en esta página, ayer, domingo 26 de abril, tuvimos la oportunidad de asistir un año más a la Comunión anual celebrada en la Obra del Espíritu Santo de El Rebollar, en Requena, Valencia.

En un emotivo acto que comenzó con una pequeña invitación a la reflexión por parte de los organizadores sobre los valores humanos y espirituales, se repartió la Comunión de forma tradicional dando paso a la bendición y, tras ella, se invitó a subir al altar a quienes quisieran dar algún testimonio.

Quienes así lo desearon, se llevaron la “comunión” para aquellas personas que, por diversos motivos, no pudieron asistir.

El público asistente recordó anécdotas y compartió testimonios personales sobre las experiencias vividas con el Maestro Leonardo. Una mañana amena y un encuentro con Dios desde el corazón de cada uno.

Desde nuestra parte, la Asociación de Amigos del Padre Leonardo agradece la asistencia y la atención del público en general recordando siempre que el terreno que alberga la Obra del Espíritu Santo sirve a la voluntad de dar continuidad y honrar la figura del Maestro Leonardo y, por lo tanto, es el lugar de encuentro de todos sus seguidores.

¡Luz, Amor y Progreso a todos!

🙏🏼💞🌎🕊️

“Muchos me conocéis tanto en palabras como en hechos. Si no queréis creer en mí, no me creáis; pero creed en las obras; ...
19/04/2026

“Muchos me conocéis tanto en palabras como en hechos. Si no queréis creer en mí, no me creáis; pero creed en las obras; que si Dios, si mi Padre, si vuestro Padre, no estuviera en mí, estas obras no las veríais”.

Extracto de una charla del Padre Leonardo, 28 de enero de 1990.

19/04/2026
"El amor de Dios es la llave que os abre las puertas de otras vidas""Hoy voy a hablaros de Dios porque pienso que muy po...
13/04/2026

"El amor de Dios es la llave que os abre las puertas de otras vidas"

"Hoy voy a hablaros de Dios porque pienso que muy poco, o nada, sabéis de Él. Sin embargo, Él sí sabe de vosotros… Hay personas que dicen tener fe. Hay otras que dicen que “Dios no existe, y, si existe, ¿por qué no lo vemos? A ver, ¿por qué?..”

Pues escuchadme bien: mirad, el amor no se ve, pero se siente. El aire no se ve, pero se siente. El espíritu no se ve, pero está ahí.

Otros dicen que este mundo está mal hecho. Pero, ¿quién puede hacerlo mejor? Si sabéis de alguien que lo pueda hacer mejor: hacedlo.

También dicen que nadie ha oído hablar a Dios. Mirad: Abraham escuchó lo que Dios dijo. A Moisés también le habló. Jesús habló a mucha gente y todos le oyeron. Ahora yo estoy de nuevo aquí y todos me oís y también me conoce mucha gente. Pero ni a Jesús le creyeron ni a mí tampoco.

Los que creen piensan que Dios les quiere. Y los que no creen piensan que no les quiere. Pero los unos y los otros están equivocados porque lo que no saben es que Dios ama a sus hijos por igual. Porque todos llegarán al mismo lugar: unos antes y otros después. Ninguno se perderá".

Extracto de una charla del Padre Leonardo en Palma de Mallorca, 14 de junio de 2003.
Imagen de archivo de sus comienzos en El Rebollar, Requena (Valencia -España-).

31 de marzo de 2026 – Conmemoración de los 22 años de la desencarnación del Padre LeonardoUn día como hoy, en el año 200...
31/03/2026

31 de marzo de 2026 – Conmemoración de los 22 años de la desencarnación del Padre Leonardo

Un día como hoy, en el año 2004, Leonardo López, más conocido entre los seguidores de sus enseñanzas como el Padre Leonardo o el Maestro, regresó al mundo espiritual dejando un legado inmenso para la humanidad: su amor y sus enseñanzas.

La infancia del Padre Leonardo fue dura y estuvo marcada por la enfermedad y el sufrimiento desde muy temprana edad. Desde los 3 años hasta los 17 estuvo paralítico y sufría dolores constantes. Sobre los 6 años hubo temporadas en las que podía caminar y otras que no. Pero a partir de los 17 años, sin poder dar crédito a lo que estaba sucediendo, se recuperó totalmente y comenzó a hacer una vida normal hasta que, años más tarde, su salud volvió a resentirse enfermando del corazón.

Sobre la edad de 40 años, a raíz de la enfermedad cardíaca que sufría, recibió la primera "revelación" al escuchar una voz espiritual que le recomendaba: "No te operes, porque si te operas no podrás hacer una gran misión que sólo tú puedes hacer", mensaje que contradecía el de la opinión médica que le aconsejaba operarse o no viviría mucho tiempo...

Leonardo no se operó y, meses más tarde, Dios le confió, a través de una experiencia espiritual extraordinaria, la misión que había venido a realizar a la Tierra. Una noche, cuando se disponía a acostarse, dos hombres salieron de la nada y, agarrándole de un brazo, se lo llevaron "hacia arriba". Vio que lo conducían a través de un túnel y, a la salida del mismo, se encontró en un lugar donde había mucha gente. Leonardo preguntó a esos hombres por qué había tanta gente congregada allí. Le respondieron que iba a pasar Jesús. Sorprendido, les comentó que entonces también quería verlo y salió corriendo tras él, dándose cuenta que las personas que lo acompañaban, y que apartaban a la gente para que Jesús pudiera pasar, a él no le decían nada. Siguió tras Jesús y los 10 o 12 hombres que le acompañaban y, al llegar al portal donde habían entrado, entró también observando que Jesús se había quitado la túnica al entrar.

Tras unos momentos en aquel lugar, se le ocurrió probarse la túnica de Jesús, la que le quedaba como hecha a medida pese a haber visto que era más alto que él. Entonces escuchó unas pisadas y se apresuró a quitársela. Antes de que lo consiguiera, aparecieron unos hombres que le miraban sonrientes. Les dijo que quería hablar con Jesús y entonces le respondieron al unísono: "Eso no puede ser, Jesús no está. Ahora Jesús eres tú, si no, ¿por qué hemos mandado que fueran a por ti? ¿Por qué hemos dejado que entraras? ¿Por qué te has puesto la túnica? Pues al ponerte la túnica, Jesús ha entrado en ti. Ahora empezarás tu misión en la Tierra cuando sea tu voluntad".

Tres o cuatro años más tarde vivió, junto a un grupo de personas, vivió otra experiencia que confirmaba que su labor comenzaría pronto. Se desmayó en aquella reunión y, al volver en sí, los encontró a todos llorando. Habían oído una voz que decía: "¡Hijos míos, a todos os dejo mi bendición. Y a este hermano vuestro que se está terminando de recuperar, le dejo mi bendición y mi espíritu!".

Desde aquel momento, en 1986, contando con 45 años de edad, el Padre Leonardo comenzó su labor humanitaria y de divulgación de la palabra de Dios dedicándose a ello en cuerpo y alma. Encontró un campo en El Rebollar (Requena, España) donde reunir y enseñar a las miles de personas que se fueron congregando allí cada domingo; lugar que sigue abierto en la actualidad a todo aquel que quiera conocer su obra, de forma libre y totalmente gratuita. Y reunió a un grupo de personas, llamadas "apóstoles", que le ayudaron en tal grandiosa labor.

En El Rebollar tuvieron lugar miles de sanaciones, de las que la Asociación de Amigos del Padre Leonardo somos testigo. Y no sólo allí, sino también a quienes se aclamaban a él a distancia. Ciegos recuperaban la vista, paralíticos recuperaban la movilidad, remitían milagrosamente enfermedades incurables, y un largo etc. sólo por la voluntad de Dios. Aún así, el Padre Leonardo nos aclaró constantemente que él no había venido a sanar el cuerpo, sino el alma, enseñándonos el camino a través de su amor y enseñanzas. Y también nos dejó constancia de que con las cosas de Dios no se podía comercializar.

Viajó constantemente por toda la geografía española, y parte del extranjero, sanando y también dando respuesta a las eternas preguntas sobre la vida, la muerte, la reencarnación y el amor, trayendo consuelo y esperanza al demostrar que la vida continúa después de la muerte, que el espíritu es inmortal y que todos estamos destinados al progreso a través de la reencarnación y el ejercicio del bien. Algo importante a destacar es su empeño por que no se legalizara la eutanasia, pues, como todo as*****to, practicarla atenta contra las leyes de Dios.

A 22 años de su desencarnación, su legado sigue vivo en los corazones de cientos de personas que le reconocieron en espíritu y se beneficiaron de sus enseñanzas y sanaciones.

Hoy lo recordamos con profundo respeto y gratitud, sabiendo que su espíritu continúa trabajando en favor de la humanidad desde planos más elevados.

"Sólo por el amor será salvo el hombre".

Bibliografía: "Sólo Dios es santo", Palmira Llinares Gomis.

22 años de la desencarnación del Padre Leonardo   El Padre Leonardo desencarnó el 31 de marzo de 2004 en Valencia a los ...
31/03/2026

22 años de la desencarnación del Padre Leonardo

El Padre Leonardo desencarnó el 31 de marzo de 2004 en Valencia a los 63 años, dejando un gran legado fundamentado en el amor y la inmortalidad del alma. Sirva este recordatorio para honrar su memoria y todo el amor, la ilusión y el esfuerzo puestos por Él en su obra.

“Sólo por el amor será salvo el hombre”.

🙏🏼💞🌎🕊️

“Hombres de todas las religiones, de todos los pueblos, de todas las clases: vosotros sois todos mis hermanos y todos mi...
25/02/2026

“Hombres de todas las religiones, de todos los pueblos, de todas las clases: vosotros sois todos mis hermanos y todos mis hermanos tienen derecho a mi amor. Amaos los unos a los otros y mi Padre os amará, aproximaos al que sufre y no le digáis que merece su sufrimiento.

Tratad más bien de aliviarle cuanto podáis, pues la verdadera caridad no mira hacia el pasado, sino que mira y se fija tan sólo en el presente.

Id a la casa del pobre y abrazadle como a vuestro hermano, distinguid esas riquezas y no tengáis que desear nunca las riquezas de otro de vuestros hermanos, cerrad la puerta a la tristeza y por grande que sea el rigor de vuestros enemigos, pensad en la recompensa que se os ha ofrecido si fueseis pacientes y misericordiosos.

Hermanos míos, yo os lo digo, el que no trate a los hombres como hermanos no será recibido en la casa de mi Padre, el que diga este hombre no es de mi patria, no entrará en la patria del Padre, el que haga dos partes, una para su familia y otra para sí, no gozará de los dones y de los favores del Padre, el que no combata la adversa fortuna en nombre de la Familia Universal, apegándose tan sólo a los bienes de su padre de su madre, no verá la alegría de la casa paterna y no encontrará más que el abandono y el aislamiento después de la muerte.

Por ello, os digo, “abandonad a vuestro padre y a vuestra madre, a vuestros hermanos y a vuestras hermanas, antes que complaceros en el olvido de la ley de Dios”.

Esta Ley exige el conmovedor sacrificio del fuerte en favor del débil y de toda la familia esparcida por toda la tierra.

Vosotros tenéis una familia y yo tengo una Gran Familia: mirad, he ahí los miembros de mi familia, he ahí los hijos de mis hermanos. Por eso así os digo: hermanos míos, amigos míos, hijos míos: haced los preparativos de viaje y marchad hacia la patria del Padre Celeste; los pobres serán recibidos los primeros, y todos los ricos que hubieran abandonado todo cuando tienen para seguirme, también tomarán parte en la alegría general; cuando os encontréis en la abundancia, dad gracias a Dios por lo que se os ha dado y compartirlo como buenos hermanos; cuando os encontráis en la pobreza, pedid a Dios cuanto os haga falta y recordad que todos sois hermanos, romped la cadena que os liga al egoísmo, al orgullo, al vicio, a la tibieza y al desaliento, puesto que yo he venido a libertaros del pecado y de la muerte.
Sí, del pecado y de la muerte.

Vosotros que estáis afligidos, venid a mí y yo os aliviaré; vosotros los que lloráis, venid y os consolaré; vosotros que estáis cansados, venid hacia mí y encontraréis descanso en mí; vosotros, pobres y pecadores, humildes y abandonados, venid a mí y yo os daré la paz, el calor y el amor.

Muchos de vosotros no entenderéis mis palabras, pero yo os lo tengo que decir así: empequeñeceos para hacer sobre salir a los demás; no tengáis que hacer nunca a ninguno de vuestros hermanos, lo que no quisierais que os hicieran ellos a vosotros, siempre que podáis hacer algo a favor de vuestros hermanos, hacedles siempre aquello que vosotros quisierais que ellos os hiciesen a vosotros, y que el más fuerte entre vosotros sea el servidor de todos.

¿Vosotros no os dais cuenta que hasta que no os pongáis a la altura de los niños, no entraréis en el Reino de mi Padre?
Yo tuve que hacerme muy pequeñito hace tanto tiempo, ahora también me he tenido que hacer muy pequeñito, y por eso no he ido a menos.

Yo espero que vosotros me entendáis y que lo hagáis igual que yo. Si vosotros me hubierais conocido cuando era en el Reino de mi Padre, me podríais haber visto como un relámpago u oírme como un trueno, que es lo que muchas personas esperaban.

Pero no he podido venir así porque estaba previsto que viniera y conviviera entre vosotros, y para convivir entre vosotros he tenido que ser y soy igual a vosotros, mi espíritu ha tenido que entrar en un cuerpo como vosotros. Si no hubiera sido así, ¿cómo hubiera comido y bebido con muchos de los que estáis aquí? ¿Cómo podía haber enseñado como estoy haciendo, y adonde voy, si yo no me hubiera rebajado a la altura que estoy?

Y vuelvo a deciros que eso es lo que debéis hacer vosotros, pero vamos a dejar esto y vamos a hablar del presente, preparando el porvenir. Si ponéis un poco de silencio, yo voy a hablaros algo de Dios, algo de nuestro Padre. Mirad y oid. Mi Padre conoce vuestra debilidad y Él nos espera con los brazos abiertos, Él nos espera y nos llama a con cariño; corramos y arrojémonos todos en sus brazos, y por difícil que sea vuestro pecado, Él os perdonará.

Daos cuenta lo que voy a deciros: si mi Padre es también el vuestro, mi habitación será igualmente la vuestra, pues dejad a los mu***os y venid a habitar con los vivos. Yo le preguntaría a nuestro Padre, y así lo hago: “Padre mío, ¿qué he de mostrar yo a mis hermanos para que crean en ti? Yo les he perdonado, Padre mío, perdónales tú también. Mi Padre sólo desea una cosa de vosotros: que no os pongáis delante de falsas imágenes creadas por el hombre, ¿cómo decís que Dios se ha alejado de vosotros?
Si vosotros le pedís las cosas y antes que os dé una respuesta, os vais a arrodillaros delante de esas falsas imágenes que están creadas por el hombre, ¿creéis que si talláis un trozo de madera y le pedís después, os puede dar mucho?
Creéis que si cogéis una escayola y hacéis vosotros mismos esa imagen, ¿os puede dar mucho?

Vosotros tenéis delante de vuestros ojos al Reino de los Cielos y no lo veis, pero algún día pienso que no tardando mucho le conozcáis y le veáis, y así es como reconoceréis a vuestro Padre, que tanto estáis esperando conocerle”.

Extracto de una charla del Padre Leonardo, 29 de marzo de 1992.

Dirección

Calle Luis Garay, 26
Murcia
30730

Notificaciones

Sé el primero en enterarse y déjanos enviarle un correo electrónico cuando Asociación de Amigos del Padre Leonardo publique noticias y promociones. Su dirección de correo electrónico no se utilizará para ningún otro fin, y puede darse de baja en cualquier momento.

Contacto La Organización

Enviar un mensaje a Asociación de Amigos del Padre Leonardo:

Compartir