19/09/2026
Las válvulas son las “compuertas” del corazón.
La válvula tricúspide, la pulmonar, la mitral y la aórtica se encuentran entre las cavidades cardiacas y permiten que la sangre avance en la dirección correcta.
Cuando una válvula NO se abre o no se cierra adecuadamente, hablamos de valvulopatía. Este daño puede alterar la velocidad y la dirección del flujo sanguíneo y aumentar el trabajo del corazón.
¿Por qué pueden enfermar?
🔹 Por alteraciones presentes desde el nacimiento.
🔹 Por el desgaste asociado a la edad.
🔹 Como consecuencia de un infarto previo.
🔹 Por fiebre reumática o infecciones como la endocarditis.
🔹 Años después de determinados tratamientos contra el cáncer.
El cansancio, la falta de aire, la debilidad, los mareos, la hinchazón de las piernas o las palpitaciones pueden ser señales de una valvulopatía. Sin embargo, los síntomas no siempre son evidentes, incluso cuando la enfermedad es grave.
Ante la sospecha, es importante acudir a profesionales especializados. La ecocardiografía es la prueba más habitual para observar las válvulas, valorar el daño y decidir si se necesita seguimiento o tratamiento.
Algunas personas solo requieren revisiones periódicas; otras pueden necesitar la reparación o el reemplazo de la válvula mediante cirugía o una intervención transcatéter. Los medicamentos pueden aliviar los síntomas y controlar otros factores de riesgo, pero no revierten por sí solos la valvulopatía.
Mantener un peso saludable, dejar de fumar y practicar ejercicio suave también ayuda a reducir la sobrecarga del corazón.
Si eres paciente y te han diagnósticado una valvulpatía, tenemos una guía completa que te ayudará a entender mejor tu enfermedad: https://fundaciondelcorazon.com/corazon-facil/recursos-didacticos/guias-practicas-esc-informacion-para-pacientes.html