18/07/2025
Una mujer embarazada pide salir de su trabajo porque no se encuentra bien, un empresario que increpa y amenaza a la trabajadora.
Ella acude al hospital y le dan la baja por embarazo de riesgo, tras la baja por maternidad es tal la angustia por volver a recibir vejaciones por parte de su jefe que acude a CNT para negociar su salida.
No soporta la idea de quedarse a solas con su empleador.
Para ella y otras cinco personas que la acompañaron y apoyaron. CARCEL
Una familia de empresarios de una conocida pastelería y con vínculos con las altas esferas de la derecha española explota a sus trabajadores. IMPUNIDAD
Grupos de n***s salen a cazar inmigrantes. La policía mira a otro lado.
En Cádiz trabajadoras y trabajadores salen a la calle a reclamar mejoras en sus condiciones laborales, más de veinticinco detenidos.
Esa es la justicia que tenemos en este país.
Es la doble vara para condenar a seis trabajadoras que lo único que han hecho es defender sus derechos. Están presas por pedir lo que les corresponde según la propia ley que ahora las encierra, mientras que los que nos roban y se saltan la legalidad, abren otra pastelería para seguir explotando a trabajadoras indefensas y van cacareando en redes sociales sus logros.
Esa es la justicia que hay en este país, la que imparte el juez Lino Rubio, conocido como el justiciero de poniente, el mismo que condenó a Cándido y Morala.
Condena a pagar 125000€ por que los pasteleros argumentaron que habían tenido que cerrar un local que llevaba en venta desde mucho antes de que la trabajadora cogiera la baja. Pero Lino Rubio achaca las pérdidas a la repercusión de las protestas que vinieron después.
Es la justicia que defiende el abogado de los pasteleros, Gómez Bermúdez, exmagistrado de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional y famoso por ser el abogado que libró a Botín de entrar en la cárcel.
La condena a las 6 de la suiza es un atropello a la dignidad de la clase trabajadora. Estamos aquí por ellas, ejerciendo la misma solidaridad que las ha llevado a la cárcel. Pero estamos aquí también por todos nosotros y nosotras. Porque si se condena la acción sindical, no nos quedará ya ninguna herramienta con la que defendernos.
Durante más de 7 días han estado sufriendo dentro de los muros de la prisión de Villabona y la represión más directa.
Hoy nos llega la noticia del tercer grado. Un pequeño paso para lavar su conciencia y aplacar las movilizaciones. Y no olvidemos que también están ahora mismo encarcelados los derechos de todos los trabajadores.
Ante este caso solo cabe el indulto primero y la absolución judicial después. No se puede condenar el sindicalismo. Esperemos que Yolanda Díaz cumpla su palabra.
No habrá indulto que pueda tapar este ataque a la libertad sindical. Habrá que seguir dando guerra en las calles, porque ellos tienen las empresas, los tribunales, los jueces y las prisiones, pero nosotras tenemos la calle.
Nos quieren sometidas y calladas. Nos encontrarán unidas y organizadas
Ellas por dinero. Nosotras por dignidad