27/01/2026
QUEREMOS RÍOS VIVOS.
Nota de prensa:25-1-2026
https://docs.google.com/document/d/1qwNMNkOUkgKgen3dm_QAmiHQfmouyZxU/edit?usp=sharing&ouid=116641824758452415157&rtpof=true&sd=true
Una vez más sentimos impotencia de ver cómo en nuestra ciudad no se valora la naturaleza aunque sea en medio urbano.
La lista de árboles talados en Miranda se hace interminable. Resulta muy difícil defender, ante las personas que nos visitan, la constante desaparición de vegetación en nuestras calles y zonas verdes. Esta situación resulta muy llamativa al turista y puede observarse dando un pequeño paseo por la ciudad. La cantidad de calles sin arbolado, alcorques vacíos o tocones en los parques es demasiado alta para una ciudad como la nuestra.
16 tilos, de más de 30 años de edad, han sido arrancados de cuajo, sin ni siquiera tener la delicadeza de sacarlos con técnicas de jardinería, con la excusa, demasiadas veces usada, de que estaban enfermos. Si revisáramos la salud de nuestros árboles nos sorprendería la cantidad de ellos que están enfermos o han sufrido maltrato para adaptarlos a nuestras necesidades (golpes de los vehículos en los aparcamientos, podas agresivas para salvar los edificios, plantación en lugares no adecuados a sus necesidades, alcorques excesivamente pequeños, agresiones cuando se realizan obras…). Algunas enfermedades son propias de sus especies puesto que son seres vivos pero, la mayoría, se deben a mantenimientos inadecuados o falta de ellos. Esto no es, en ningún caso, una posible causa para que sean cortados. Las ciudades avanzadas y comprometidas con el medioambiente los cuidan, los tratan y los valoran. No cortan un árbol sin demostrar antes la imposibilidad de sacarlo adelante. Los 16 tilos de la calle Ronda del Ferrocarril llevaban creciendo con nosotros y aportándonos todos sus beneficios más de 30 años y no merecían este triste final.
Otro razonamiento al que nos tienen acostumbrados es decirnos que no nos preocupemos porque se van a plantar otros en su lugar. Estos otros son “palos de escoba” que en ningún caso pueden reemplazar, a día de hoy, a los árboles arrancados. Tendríamos que esperar otros 30 años para contemplarlos en su esplendor y que ofrecieran todas las ventajas de árboles de cierto porte. Esto no tiene sentido, ni medioambiental ni económicamente hablando.
Otra de las excusas es la falta de seguridad de estos árboles. Cuando un árbol crece, sus raíces también lo hacen generando pequeños problemas de inseguridad al viandante. ESTE PROBLEMA TIENE FÁCIL SOLUCIÓN. Nuestro ayuntamiento lo sabe porque, en la Carretera de Orón, realizó una actuación recientemente para adaptar las raíces de los almeces a las aceras. Si se quiere, se puede, pero claro, HAY QUE QUERER. La probabilidad de que un árbol se caiga en mitad de la calle es muy baja. Hay más probabilidad de que a una persona le caiga un rayo que de que tenga un accidente por la caída de arbolado. En las ciudades hay múltiples factores que pueden desembocar en accidentes urbanos como la caída de señales de tráfico, las baldosas rotas de una acera, las manchas de aceite de los coches, los residuos urbanos que tiramos al suelo, los carriles bici mal proyectados, los bordillos rotos, la escasa iluminación nocturna y un largo etcétera pero claro, en MIRANDA RESULTA QUE TODOS LOS ÁRBOLES SON POTENCIALMENTE PELIGROSOS CUANDO NOS ESTORBAN PARA REALIZAR UNA ACTUACIÓN URBANÍSTICA/OBRAS (Chopos del Bayas, Chopos del Ebro, Pinos radiata de San Juan del Monte, Álamos del humedal de Bayas, árboles del ambulatorio viejo…) Es mala suerte para un árbol ser natural de nuestra ciudad.
¿Por qué precisamente ahora estorban los tilos? ¿No llevan sufriendo enfermedades y maltrato durante años? Así es, pero se mantenían impertérritos ante los obstáculos que se les presentaban y seguían aportándonos sus múltiples beneficios. Así hubieran seguido MUCHOS AÑOS MÁS SI LA CONCEJALÍA DE MEDIOAMBIENTE Y EL AYUNTAMIENTO DE MIRANDA NO HUBIERAN DECIDIDO TALARLOS.
¿HABLAMOS DE SOSTENIBILIDAD? ¿ES ESTA ACTUACIÓN SOSTENIBLE?
A nuestros políticos se les llena la boca hablando de la sostenibilidad. Una ciudad sostenible realiza una planificación urbana pensada a futuro creando espacios de vida verdes y saludables fomentando la presencia de vegetación en la ciudad para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos. Fomenta la eficiencia energética, protege los espacios naturales (parques, ríos, bosques, biodiversidad local) hace una adecuada gestión de sus residuos o fomenta la movilidad sostenible. En Miranda, ni se protege lo verde, ni se cuidan los espacios naturales adecuadamente, ni se respeta la biodiversidad local. Muestra de ello es la tala de estos 16 tilos que formaban parte de nuestro paisaje urbano y que podían haber continuado con nosotros muchos años más.
Además de todo esto, el Ayuntamiento de Miranda sigue sin consultar a los ciudadanos sobre las actuaciones relacionadas con el paisaje urbano de todos. Actúan sin consultar a nadie. Nos despertamos una mañana sabiendo que al día siguiente se va a cometer esta nueva atrocidad y que no podemos hacer nada porque ya está todo decidido. Solo podemos expresar nuestro más sincero rechazo a este tipo de actuaciones y mostrar nuestra contrariedad y preocupación ante el rumbo que está tomando la protección al medioambiente en Miranda. Todo se produce a hechos consumados. NOS PREGUNTAMOS: ¿En qué punto está el famoso Plan Director de arbolado con el que se llenaba la boca la Concejalía de Medioambiente? ¿CÓMO HACEN OTRAS CIUDADES CERCANAS Y NO TAN CERCANAS PARA INTEGRAR EN SU URBE ÁRBOLES DE GRAN PORTE Y CONVIVIR CON ELLOS EN ARMONÍA? Porque se puede hacer. Se puede convivir con los árboles, cuidándolos, respetándolos, valorándolos y entendiendo la importancia de su presencia para nuestra supervivencia y salud. No hace falta irse muy lejos. Solo con visualizar El paseo de la Isla de Burgos o El parque de la Florida de Vitoria…¿Por qué en Miranda no tenemos derecho a tener un patrimonio natural envidiable?
Todavía nos resulta más llamativa esta actuación recordando la sensibilidad mostrada y proclamada en campaña electoral de esta corporación por los temas medioambientales. No logramos entender este cambio de orientación o falta de seguridad en su criterio para llevar a cabo estas actuaciones tan injustas con nuestro patrimonio vegetal.