23/10/2026
El sistema educativo ha ido aprovechándose, poco a poco y casi sin que nos diéramos cuenta, de algo que siempre nos ha caracterizado: nuestra vocación docente. ❤️
Primero fue una tarea más. Después, un informe. Luego, otra reunión, más burocracia, nuevos protocolos, más responsabilidades, más exigencias…
Y nosotros, como siempre, respondiendo. Porque nos importa nuestro alumnado. Porque queremos hacer bien nuestro trabajo. Porque sabemos que detrás de cada decisión hay niños y niñas que nos necesitan.
Pero cada nueva responsabilidad ha ido cayendo como una gota en un vaso que nadie se preocupaba de vaciar.
💧 Más tareas.
💧 Más exigencias.
💧 Más responsabilidades.
💧 Más burocracia.
⏰ Y las mismas horas para hacerlo todo.
Y así, casi sin darnos cuenta, el vaso se ha llenado.
Nuestra vocación no puede seguir siendo la excusa para exigirnos cada vez más sin darnos más tiempo ni recursos.
Porque amar nuestra profesión no significa que tengamos que poder con todo.
❤️ La vocación nos mueve, pero no debería utilizarse para explotarnos.
Y tú, docente, ¿también sientes que tu vaso está a punto de desbordarse?