El cambio climático se ha revelado en los últimos dos decenios del siglo XX como uno de los problemas globales más acuciantes a los que la sociedad actual debe enfrentarse. El objetivo global en la UE, actualmente, es la reducción de un 20% de las emisiones en 2020 respecto a las de 1990 y un 40% en 2030. Analizando este importante reto, las tecnologías de captura, transporte, almacenamiento y usos del CO2 -tecnologías CAC- cobran relevancia al estimarse que su contribución en la reducción de emisiones de CO2 a nivel global puede ser del 20-30% del total necesario y podría evitar emisiones en 2030 que representan aproximadamente el 15% de las reducciones exigidas en el ámbito de la UE. Está demostrado que las tecnologías CAC permiten reducir en un 90% las emisiones de dióxido de carbono en las plantas que empleen esta técnica.