Asociación-anadahata.

Asociación-anadahata. La Asociación ANADAHATA nace en el año 2003 con el objetivo de contribuir a la mejora en la calidad de vida de las personas afectadas por TDAH -Autismo.

(Asociación de Niños, jóvenes y Adultos con Déficit de Atención e Hiperactividad, Autismo y Trastornos Asociados)

25/04/2026
23/04/2026
20/02/2026

Cada vez es más difícil alquilar o comprar una vivienda, y además están mal aisladas del frío y al calor. ¡Aquí no hay quien viva!

Apuntaros que será muy divertido!!
23/01/2026

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Animaros ,ya estamos de vuelta
08/01/2026

Animaros ,ya estamos de vuelta

18/11/2025

EL AUTISMO QUE SANA

Hace unos días mi hijo, que es autista (eso ya lo saben), se sentó al lado de un chico que tenía el alma rota y las fuerzas conmovedoramente disminuidas.

Primero, con su curiosidad de toda la vida, Sebastián (así se llama, y eso también lo saben) lo miró como quien mira preguntándose cuánto dolor había atravesado a su compañero de silla.

Le sonrió, lo tomó de la mano (sí, mi hijo el que no quiere tocar ni que lo toquen), y con la expresión más cálida y comprensiva le consoló sin saber, quizá, qué es consolar, pero sabiendo que allí estaban dos seres, dos espejos:

conozco de tu dolor, conozco lo que se siente, yo también he estado roto, el mundo me ha lastimado de todas las formas y jamás ha encontrado, ni encontrará, la manera de extinguir el brillo que nos sostiene.

Luego tocó el pecho del chico quien prefirió no oponerse, no asustarse, y no tuvo de otra que regresar una sonrisa que iluminó todos los rincones oscuros de su ser.

Mi hijo, feliz con la respuesta, saltó, agitó sus manos, en esa danza que para mí es jubilosa vida.

Sé que muchos dirán que mi interpretación más se asemeja a un delirio que a la realidad, pero alguien dijo que hay cosas que solo se comprenden con el corazón (creo que fue un piloto de avión que escribió sobre un niño príncipe perdido en el desierto que venía de las estrellas y que tenía una flor mascota).

Solo quería contarles eso: que sanar es un atributo de quienes saben lo que vive el otro desde su propia experiencia, la que el mundo literalmente les tatúa en su piel, y que ellos, los que no tienen palabras para consolar y contener, los “no verbales”, los “sin empatía”, los "severos", tienen el gesto y la ternura que podría sanar, restaurar cualquier alma rota de este indiferente planeta.

Si tan solo les dieran la oportunidad...

Angela Corredor🪶

17/11/2025

Hay páginas de la historia que no duelen solo por lo que ocurrió,
sino por cómo intentaron silenciarlas después.

En 1939, cuando el régimen n**i puso en marcha la Aktion T4, miles de niños fueron seleccionados por una lógica que pretendía decidir quién “merecía” vivir dentro de su visión del mundo. Entre ellos había pequeños que hoy reconoceríamos como neurodivergentes: niños sensibles al ruido, con movimientos diferentes, que hablaban poco o nada, que necesitaban otra forma de comunicarse.

Pero en esa época no existía la palabra “autismo”.
Solo etiquetas heladas:
“extraño”, “retraído”, “difícil”, “no adaptable”.
Palabras que, en aquel sistema, equivalían a condena.

Fueron enviados a instituciones donde no se les cuidaba, sino donde eran aislados. Allí, muchos perdieron la vida lejos de sus familias, sin comprensión, sin consuelo y sin la oportunidad de crecer en un ambiente que aceptara sus diferencias.

Detrás de los archivos había personas con historias propias:

Annemarie, 7 años, una niña silenciosa con una sensibilidad profunda.
Ernst, 14 años, un muchacho brillante al que su diferencia lo volvió “incómodo” para el régimen.
Theresia, 10 años, que vivía en su propio ritmo, un ritmo que nadie quiso comprender.
Friedrich, que logró sobrevivir y dedicó décadas a contar lo que vio para que el mundo no lo olvidara.

Miles de nombres más quedaron sin rostro y sin voz.

¿Por qué casi no se habla de ellos?
Porque recordar a estos niños obliga a confrontar una verdad incómoda:
que la deshumanización comienza siempre por una etiqueta.
Y que algunos sistemas fueron capaces de decidir que un niño, por ser diferente, era prescindible.

Pero también nos obliga a mirar el presente.
A preguntarnos cuántos niños, hoy, siguen siendo llamados “raros”, “complicados”, “no adaptados”.
Cuántos necesitan apoyo y no lo reciben.
Cuántos crecen luchando por un espacio en un mundo que aún no entiende su manera de estar vivo.

La memoria de esos niños no es un capítulo cerrado.
Es un recordatorio urgente:
ningún niño debe ser reducido a un diagnóstico.
Ningún niño debe ser visto como un error.
Ninguna diferencia merece ser silenciada.

Porque la historia cambia cuando la humanidad supera al prejuicio.

17/11/2025

El chileno Danny Valdebenito conmovió a miles de personas al relatar en Facebook la profunda conexión que mantiene con su hijo Tomás, quien vive con autismo y requiere acompañamiento permanente. Padre e hijo caminan siempre de la mano, un gesto cotidiano que, según Danny, suele generar miradas y comentarios cargados de prejuicio.

“Es duro caminar tomado de la mano de tu hijo con autismo severo y escuchar comentarios crueles de quienes no saben callar. Hijo, jamás soltaré tu mano”, escribió.

La publicación se volvió viral y recibió cientos de mensajes de apoyo y solidaridad. En una respuesta a tanta empatía, Danny expresó su mayor temor:

“Mi miedo más grande es no saber qué será de él cuando yo ya no esté. Veo una sociedad que asusta y temo por el futuro de mi ángel, Tomás.”
créditos a Hechos aclarados

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