29/09/2026
Cuando empezamos a convivir, la opción de crear un “fondo común” y pagar “todo al 50%” suele parecer lo más justo y equitativo. Pero, ¿qué pasa cuando dentro de esa hoja de cálculo se excluyen productos de primera necesidad para la mujer, como compresas o tampones? ¿O cuando los métodos anticonceptivos compartidos se borran de los gastos comunes?
La violencia económica, un aspecto muy inexplorado de la violencia de género, a menudo se esconde detrás de acuerdos que parecen lógicos y que están normalizados por la sociedad. En la práctica, estas pequeñas decisiones penalizan la capacidad de ahorro de la mujer.
Si tienes que justificar tus compras básicas, o sientes que los gastos de ambos se miden con distinta vara, no es un acuerdo justo: es el inicio de una situación de desigualdad.
Es un proceso darse cuenta de esto, y cada situación es distinta. En la Asociación de Mujeres Separadas y Divorciadas “Carmen García Castellón” te acompañamos. Ofrecemos un espacio seguro con primera acogida gratuita y confidencial.
Material extraído del proyecto ECOVIO EDUCA (financiado por el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030).
Alguna vez te has encontrado justificando tus compras básicas? Cuéntanoslo en comentarios de forma segura o guarda este post si crees que puede serte útil.