11/06/2026
La muerte de una trabajadora temporera en una explotación agrícola de Huelva a causa de un golpe de calor, es un hecho intolerable que nos llena de indignación y tristeza. Ninguna persona debería perder la vida por falta de medidas básicas de protección, especialmente en un contexto de temperaturas extremas que son plenamente conocidas y previsibles.
Este suceso no es un accidente inevitable, sino la consecuencia de condiciones laborales inhumanas, de la ausencia de protocolos adecuados y de un sistema que sigue permitiendo que quienes sostienen con su esfuerzo sectores esenciales trabajen en situaciones de riesgo extremo. La precariedad nunca puede ser excusa para poner en peligro la vida.
Desde CGT, exigimos una investigación rigurosa, responsabilidades claras y la implantación inmediata de medidas que garanticen la seguridad de todas las personas trabajadoras del campo. La vida y la dignidad no pueden seguir siendo moneda de cambio.