14/08/2026
Hoy queremos decir algo muy claro: el estrecho de Ormuz no puede convertirse en la excusa para prolongar Almaraz hasta 2030.
Una crisis provocada por nuestra dependencia de los combustibles fósiles debería servir para acelerar las renovables, el almacenamiento y la eficiencia, no para retrasar la transición energética.
España importa el 100% del uranio que abastece a sus centrales nucleares.
Y hay otra cuestión que no puede ignorarse: el Tajo. Si Almaraz va a funcionar casi tres años más, el Gobierno y el Consejo de Seguridad Nuclear deben explicar qué escenarios de temperatura y disponibilidad de agua han evaluado para garantizar su refrigeración durante los episodios extremos de calor.
La seguridad energética no depende solo del gas o del petróleo. También depende del agua y de un clima que está cambiando.
2030 debe ser el cierre definitivo. Y estos años deben servir para construir, desde ahora, un futuro digno y diversificado para Campo Arañuelo.
Extremadura no puede seguir esperando. La transición tiene que empezar hoy.