27/08/2026
VIAJES DE INVESTIGACIÓN CON SABIDURÍA DE LA HISTORIA, ARTE, CONSCIENCIA, POESÍS Y LA EMPATÍA BIOLÓGICA.
CADA VIAJE COMIENZA MUCHO ANTES DE PARTIR EN UNA VIBRACIÓN DE EMOCIONES Y CONMOCIONES.
Comienza cuando una pregunta profundiza la quietud de aquello que creíamos saber. Viajar, entonces, no consiste solamente en atravesar territorios: significa desplazarse entre épocas, culturas, símbolos, lenguajes y formas diferentes de comprender la existencia.
POR ELLO VIAJAR NO SIGNIFICA SOLAMENTE DESPLAZARSE DE UN LUGAR A OTRO. Viajar también es investigar, observar y transformarse. Cada territorio, cada cultura, cada obra de arte y cada palabra antigua pueden convertirse en una puerta hacia el conocimiento.
MI INVESTIGACIÓN NACE PRECISAMENTE DE ESTOS VIAJES Y DE UNA PREGUNTA FUNDAMENTAL: ¿qué conseguimos descubrir cuando ponemos en diálogo la historia, el arte, la poesía, la filosofía, la neurociencia y los saberes ancestrales?
ENTRENAR LA ATENCIÓN es aprender a focalizar la conciencia: un viaje hacia dentro, hacia la inmensidad de tu mundo espiritual.
LA ARQUEOLOGÍA DE LA PALABRA.
EN CADA VIAJE ENCUENTRO HISTORIAS, manuscritos, imágenes, canciones, arquitecturas, relatos transmitidos entre generaciones y palabras cuya profundidad solamente comienza a aparecer cuando nos detenemos a contemplarlas.
A LO LARGO DE LA HISTORIA, EL SER HUMANO ha utilizado el arte, la música, la poesía, los relatos y los símbolos para comprender el mundo y comprenderse a sí mismo. Antes de nuestros actuales conocimientos científicos, las culturas ya habían descubierto que cantar, crear, narrar, contemplar y compartir historias podía transformar nuestra manera de sentir y relacionarnos.
EL ARTE DE LA POESÍA CONSISTE EN deslumbrar y plasmar lo imaginario a través de un viaje rítmico de palabras. La poesía envuelve el ser y crea un éxtasis entre la memoria, la creatividad y la fuerza metafórica de la prosa como gnosis del mensaje.
HOY LA NEUROCIENCIA NOS PERMITE ESTUDIAR algunos de estos procesos desde otra perspectiva. Sabemos que el cerebro posee plasticidad: aprende, crea nuevas asociaciones y modifica sus redes neuronales mediante la experiencia. El arte también participa en procesos relacionados con la percepción, la emoción, la memoria y la atención. Por eso la Neuro estética investiga qué ocurre en nosotros cuando contemplamos y experimentamos una obra artística.
PERO CIENCIA Y ESPIRITUALIDAD NO DEBEN CONFUNDIRSE. La ciencia necesita evidencias; la espiritualidad pertenece al territorio de la experiencia, el significado y la búsqueda interior. Pueden dialogar sin que una tenga que convertirse en demostración de la otra.
ESTA DISTINCIÓN ES ESPECIALMENTE IMPORTANTE EN NUESTRA ÉPOCA. Vivimos rodeados de inteligencia artificial, algoritmos y sistemas que compiten constantemente por nuestra atención. La tecnología puede ampliar enormemente nuestras capacidades, pero no puede decidir por nosotros qué significa vivir con sabiduría.
POR ESO DEBEMOS RECUPERAR ALGO ESENCIAL: LA SOBERANÍA SOBRE NUESTRA PROPIA ATENCIÓN.
MEDITAR, LEER, ESCRIBIR, CREAR, CONTEMPLAR LA NATURALEZA, escuchar música o permanecer en silencio pueden convertirse en formas tonales de conocernos. No se trata de escapar del mundo tecnológico, sino de aprender a utilizarlo sin permitir que sustituya nuestra capacidad de pensar, sentir y elegir.
CADA VIAJE EXTERIOR PUEDE CONVERTIRSE ASÍ EN UN VIAJE INTERIOR.
La historia nos transmite memoria.
La filosofía nos entrega preguntas.
La ciencia nos ofrece métodos.
El arte despierta nuestra sensibilidad.
La poesía da palabras a lo que difícilmente podemos explicar.
Y los saberes ancestrales nos recuerdan que el ser humano siempre ha buscado comprender su relación con la naturaleza, la comunidad y el misterio de existir.
A ESTA BÚSQUEDA LA LLAMO ARTALMA Y ARTEPAX : un espacio de investigación donde arte, conocimiento y consciencia se encuentran. Y así el cerebro como "co-creador" de la obra.
SU PRINCIPIO PODRÍA RESUMIRSE EN UNA IDEA SENCILLA:
NO PERMITAS QUE TU MENTE SEA UNA HOJA VIAJERA SIN DESTINO POR EL VIENTO. Aprende a observar el viento, comprende aquello que intenta moverte y elige conscientemente tu dirección.
EL OCÉANO, EL GIRASOL Y LA PALABRA.
EL OCÉANO PUEDE REPRESENTAR lo profundo y todavía desconocido; EL GIRASOL, la orientación de la atención hacia aquello que da vida; Y LA PALABRA, el puente que convierte la experiencia invisible en algo comunicable. Desde ahí, “energía” puede funcionar poéticamente como transformación y vitalidad.
PORQUE QUIZÁ EL VIAJE MÁS PROFUNDO NO SEA AQUEL QUE NOS LLEVA HACIA LUGARES DESCONOCIDOS, SINO EL QUE FINALMENTE NOS CONDUCE HACIA EL CONOCIMIENTO DE NOSOTRA/OS MISMAS/OS.
DIRECTIVA DE ASORBAEX ESPAÑA.