19/06/2026
Las tareas más duras no pueden concentrarse en las horas de más calor.
La empresa debe adaptar, redistribuir o aplazar trabajos cuando las condiciones sean peligrosas.
La prevención se planifica. No se improvisa.
Reducir la intensidad del trabajo también es prevención.
El calor multiplica el esfuerzo físico y mental, aumenta la fatiga y eleva el riesgo de accidente.
Cuando el riesgo sube, la carga de trabajo debe bajar.
La prevención empieza reorganizando el tiempo de trabajo.
En plena alerta por calor, mantener los mismos horarios y ritmos puede poner en peligro la salud.
Adelantar tareas, retrasarlas o parar no es “perder productividad”, es proteger vidas.