25/08/2026
El obturador se abre una fracción de segundo y captura a Ángeles justo cuando gira, vestida como una princesa, bailando para sus padres. Jorge y Vero la miran, juegan mucho con ella y les encanta disfrutar del tiempo con su hija. Ese instante, en esta imagen, está su máxima felicidad.
Mucho antes de eso, cuando nació Jorge sus malformaciones por la talidomida que le recetaron a su madre durante el embarazo marcaron su vida. El Estado no le reconoció como víctima y nunca ha recibido ningún subsidio o ayuda domiciliaria. Junto a su mujer, Verónica, se encargan de todo en el hogar y se asisten el uno al otro. Ella nació con mielomeningocele y atravesó varias cirugías en su espina dorsal. Todo el tiempo están en tratamiento y revisiones médicas, pero su amor, que surgió 8 años antes de estas fotografías les mantiene unidos y les anima a seguir aunque no cuenten con todos los recursos que les gustaría.
Su mayor deseo es ver crecer a su hija Ángeles, que es su mayor alegría, siempre colabora en casa y es su pilar fundamental. El amor incondicional hacia sus padres y la manera que tiene de relacionarse con ellos, hace que se rompa el estigma para los que conocen a la familia desde fuera y aporta a su entorno una percepción muy distinta sobre lo “normal”.
El segundo mayor propósito de Jorge es licenciarse como abogado, especialista en defender los derechos humanos, por lo que está terminado el bachillerato para poder optar a los estudios superiores y conseguirlo.
Constanza Portnoy compartió mucho tiempo con la familia y les retrató en estas imágenes, en 2016, para denunciar la mala gestión del gobierno argentino en el caso de la talidomida y mostrar al mundo que, pese a las dificultades que ambos hayan podido vivir, el amor y el cuidado superan cualquier estigma.
📷 Constanza Portnoy “Fuerza de vida, lo que salva el amor”. Finalista de la 21ª edición del Premio Luis Valtueña.