21/05/2026
"En el futuro que se acerca, entre una inteligencia artificial que superará a la nuestra y la sustituirá y los robots que nos quitarán el trabajo solo quedará un problema central para la humanidad (la que siga viva), y será el teológico.
La transición hacia el nuevo mundo, impulsada por la tecnología, no parece que pueda incidir de ninguna manera en ese espacio recóndito, interior, donde, como si estuviéramos sentados frente al universo, nos preguntamos por conocer a aquel que nos da el deseo de conocerlo y de conocer todo en nosotros mismos y más allá de nosotros mismos.
Ni siquiera la IA puede darnos respuestas, porque estas son solo datos, hechos y deducciones lógicas, pero aquí se trata de experiencias, de conocimiento, de atravesar el mundo. Nuestro pobre yo, frágil, afligido, siempre en duda, incapaz de comprender y, sin embargo, ansioso de ir más allá, de crecer, de emerger por encima de todo, espera aún y siempre una revelación y una redención, y sabe con certeza que esta no puede venir de la tecnología, simuladora de todo pero portadora de ninguna verdad. Este espacio religioso se expandirá cada vez más, y será inesperado para el mundo del mañana. Entre robots de metal y tarjetas Nvidia, los poderosos mirarán con envidia a los pobres, que serán los más nobles y serios de todos,
El cristianismo, la religión de los esclavos y los analfabetos, iniciará una vez más su camino. Porque no es el dato lo que nos salva, sino cruzar el puente sobre el abismo de la vida."
Riccardo Colasanti, MId, médico y filósofo