05/10/2026
Maite Isla: "El día más feliz del programa Vacaciones en Paz es cuando los niños se van"
Cerca de 3.000 menores saharauis han participado este verano en la nueva edición del programa, cuyas jornadas de evaluación se han celebrado en Mondariz-Balneario
El programa Vacaciones en Paz ha cerrado una nueva edición con cerca de 3.000 niños y niñas saharauis acogidos durante el verano por familias de distintas comunidades autónomas. Las Jornadas Estatales de Valoración y Evaluación, celebradas los días 2, 3 y 4 de octubre en el Hotel Balneario de Mondariz y organizadas por CEAS-Sáhara con SOGAPS como entidad anfitriona, reunieron a delegaciones de todo el Estado para evaluar el desarrollo del programa y preparar la próxima edición.
Tras la clausura, Maite Isla, presidenta de CEAS-Sáhara y SOGAPS, y Abdulah Arabi, delegado del Frente Polisario en España, hicieron balance de un programa que cumple casi cinco décadas. Isla destacó que el mayor logro es el sanitario: "Ver que a algún niño se le puede detectar aquí una enfermedad y que pueda volver a los campamentos sano es una maravilla". Y añadió: "El día más feliz del programa no es cuando llegan los niños, sino cuando se van. Ver que marchan sanos, contentos y felices, que pueden volver con sus padres y sus abuelos... Eso es lo más importante. Los niños saharauis no vienen por falta de cariño. Vienen por un problema político".
Arabi subrayó que el programa, diseñado por el Frente Polisario, sigue siendo "imprescindible" para alejar a la infancia saharaui de las condiciones de refugio y ocupación, y para preparar a las futuras generaciones "para entender el objetivo por el que se resiste: la independencia". Asimismo, destacó la consolidación de los vínculos entre ambas sociedades: "Cuando vuelve el menor ya tiene dos familias: una saharaui y otra española".
El principal reto señalado es la captación de nuevas familias acogedoras, dificultada por la pandemia, los conflictos internacionales y la llegada de refugiados de otros países. Isla reclamó también atención al papel de las familias biológicas y la necesidad de garantizar la conciliación laboral de las acogedoras, mientras Arabi pidió más apoyo institucional para sufragar billetes y desplazamientos, y adaptar la metodología de captación a la nueva realidad social y tecnológica.