21/09/2026
Intentar no pensar en algo nos obliga, paradójicamente, a seguir pensándolo.
El hecho de intenta controlar un pensamiento de ha relacionado con cuadros como la ansiedad, el insomnio, el estrés postraumático o el TOC, donde el intento de “apartar” un pensamiento incómodo termina reforzándolo.
➡️Lo que sí podemos hacer
Notar que ha aparecido, sin juzgarlo ni intentar echarlo, y redirigir suavemente la atención. Ese es precisamente el mecanismo que se entrena en la meditación y la atención plena, y explica por qué la práctica continuada genera calma: no porque elimine los pensamientos, sino porque cambia la relación que tenemos con ellos.
La forma en que respondes habitualmente a un pensamiento crea el surco por el que ese pensamiento volverá a pasar. Si reaccionas con pánico, apego o rechazo, refuerzas el patrón; si lo observas sin identificarte, se debilita. Es decir, la semilla está ahí y nosotros nos encargamos de regarla o secarla.
No puedes controlar los pensamientos que aparecen, pero sí puedes observarlos y controlar cómo respondes: “no me apetece practicar” “voy a ver si me han respondido al mensaje” “le mandaría a la porra” Date un espacio eso sí, y luego decides qué acción tomar.
¡Nos vemos en My Shala! Para seguir aprendiendo a ponernos a favor 😉