14/06/2026
La gravedad de lo imaginado.
Entra a un escenario vacío. El lugar está a oscuras. De pronto, un rayo de luz cenital corta la penumbra.
Al principio, no hay nada allí. Pero ella, afinando su mirada y su sensibilidad corporal, empieza a notar cómo el aire cambia. No ve el objeto con los ojos, lo "ve" con la tensión de la atmósfera. Hay "algo" flotando. No es "algo" ordinario porque concentra el tiempo.
"Ese algo" empieza a elevarse lentamente, arrastrado por la corriente de luz. Ella no puede permitir que se pierda en la oscuridad del techo. Estira sus brazos, expande su torso y eleva las manos en una mezcla de súplica, asombro y esfuerzo físico. Sus manos modelan el contorno de ese objeto pesado que se le escapa entre los dedos hacia el infinito.