20/06/2026
La Catwoman perdida de Michelle Pfeiffer.
La película en solitario de Catwoman protagonizada por Michelle Pfeiffer es, probablemente, uno de los grandes proyectos perdidos de Hollywood. Tras el éxito arrollador de Batman Returns (1992), Warner Bros comenzó a desarrollar un spin-off centrado en Selina Kyle, convencida de que el personaje tenía potencial suficiente para sostener su propia historia. Sin embargo, lo que parecía una apuesta segura acabó convirtiéndose en una larga sucesión de desacuerdos creativos y cambios de rumbo que terminaron por enterrarlo.
El principal problema fue que nunca existió una visión común. Tim Burton imaginaba una película pequeña, rodada en blanco y negro e inspirada por el clasicismo de Cat People (1942): una historia íntima sobre una Selina Kyle alejada de Gotham, intentando reconstruir su vida mientras convivía con sus cicatrices. Daniel Waters, guionista de Batman Returns, proponía justo lo contrario: una sátira ácida ambientada en Oasisburg, donde Catwoman se enfrentaba a un grupo de falsos superhéroes masculinos corruptos, en una premisa que él mismo definiría años después como “The Boys antes de The Boys”.
Aquellas diferencias creativas terminaron por enfriar el proyecto, y la situación empeoró cuando el guion llegó a Warner Bros coincidiendo con el estreno de Batman Forever (1995). El estudio había decidido apostar por un tono mucho más colorido y comercial, orientado al gran público y al merchandising, dejando sin espacio una propuesta tan oscura y arriesgada como la que Burton tenía en mente.
A finales de los noventa se intentó reactivar la película con un nuevo libreto escrito por John August. Su historia comenzaba con una imagen poderosa: Catwoman sentada frente a un psiquiatra durante la noche de Halloween, confesando que estaba pensando abandonar Gotham para siempre. Aunque el enfoque profundizaba en la psicología del personaje, tampoco consiguió convencer al estudio.
Curiosamente, la posibilidad de una secuela ya había influido en el propio final de Batman Returns. En el montaje original, Selina Kyle moría, pero las excelentes reacciones del público hacia Michelle Pfeiffer llevaron a Warner Bros. a rodar a última hora el famoso plano en el que Catwoman aparece contemplando la Batseñal. La actriz no estaba disponible y fue sustituida por una doble, pero aquella breve escena dejó abierta una puerta que nunca llegó a cruzarse.
Mientras el proyecto seguía estancado, el paso del tiempo comenzó a jugar en contra de Pfeiffer. El estudio empezó a valorar nuevas actrices, entre ellas Sarah Michelle Gellar, hasta que finalmente optó por reiniciar por completo el concepto. El resultado fue la Catwoman de Halle Berry estrenada en 2004, una película prácticamente desligada del universo de Batman que solo conservó un discreto homenaje a la versión de Pfeiffer mediante una fotografía escondida entre los archivos de antiguas mujeres gato.
Con los años, este spin-off se ha convertido en una de las grandes historias del “qué habría pasado si…”. La combinación de Tim Burton y Michelle Pfeiffer prometía una visión única del personaje: más oscura, más humana y profundamente alejada de los cánones habituales del cine de superhéroes. Nunca llegó a hacerse, pero sigue siendo una de las películas más fascinantes que jamás existieron solo sobre el papel.