Amanecer como parte de la sociedad Civil no propone un modelo de sociedad y no busca ejercer ningún tipo de control social sobre las personas, sino que apunta a ayudar a estos grupos etarios en situación de vulnerabilidad, a apoyarse en sus propios recursos existenciales, a descubrir y potenciar sus herramientas creativas, para estar en condición de enfrentar mejor los desafíos de la vida. Promov
emos la inclusión de niñas, niños y jóvenes en situación de vulnerabilidad social a través del fortalecimiento de su autonomía y la toma de conciencia de sí mismos, de sus intereses y de sus capacidades, para viabilizar así el desarrollo de estrategias de inserción social, educativa, laboral y la construcción de un proyecto de vida propio desde una escucha activa de sus reales intereses. Desde Amanecer apoyamos y velamos por la consideración de las niñas y los niños como sujeto de derecho, principio rector desde el cual partimos con nuestra mirada, y resulta ser el eje central de la Convención Internacional sobre los Derechos del Int. Así se constituye el máximo objetivo de superar la actitud de indiferencia del mundo adulto, frente a la problemática de la niñez vulnerada. Que las niñas, niños y adolescentes sean reconocidos como sujetos de derecho, implica que han dejado de ser definidos por sus carencias, por lo que no tienen, por lo que les falta para llegar a la vida adulta, sino mas bien que se les reconozca como seres humanos COMPLETOS y que justamente por encontrarse en franco proceso de desarrollo ameritan aún mayores garantías. Esta condición requerirá del mundo adulto el mayor esfuerzo posible, ofreciendo el apoyo necesario para garantizar la real igualdad de oportunidades. Así es entonces, como dejamos de mirar al niño como objeto de tutela: “No son seres inacabados en camino de una plenitud a ser consumada en la vida adulta. Cada etapa de crecimiento es un periodo de plenitud que debe ser comprendida y acatada por el mundo adulto, sea por la familia, la sociedad y por el Estado” (Gomey DA Costa, Antonio Carlos, Estatuto da Crianza e do adolescente comentado.) Entendemos la responsabilidad y el deber de poner a disposición de niñas, niños y adolescentes, todos los MECANISMOS necesarios para el ejercicio de los derechos de los cuales son titulares, respetando la necesidades particulares y atendiendo a su capacidad progresiva. En este punto, si estamos frente a un niño que ha sufrido un daño por su situación peculiar de desarrollo, es que ha habido una falla del mundo adulto, que no se previno, o bien que no llegó o llegó demasiado tarde. Es justamente entonces, donde el deber de cuidado hacia los más pequeños nos hace ACTORES RESPONSABLES DE LA RECUPERACION y REPARACION DE LOS DAÑOS, tras la vulneración sufrida.