18/05/2026
Carlos de trabaja con nosotros, es de esas personas que siempre ha estado muy ligado al campo, pero quizá sin una especial sensibilidad por las flores o las plantas.
El año pasado ocurrió algo que nos dejó un poco marcados: una peonía que tenía un botón floral precioso a punto de florecer, acabó dañada durante el desbroce. Fue una pena, porque era una planta especial, única en nuestro Jardín de polinizadores y muy rara en el norte de España, y nos dio rabia perder esa oportunidad de verla florecer.
Este año nos lo tomamos como un pequeño reto: cuidarla, mimarla, estar pendientes de ella y asegurarnos de que, esta vez sí, pudiera salir adelante.
Y ha pasado. Tras meses de cuidados, la peonía, una de las flores más bonitas de la naturaleza, ha florecido. Numerosos insectos llevan desde que abrió sumergiéndose en ella, y los visitantes que vengan al Jardín en las próximas semanas podrán también disfrutar de ella.
Lo más bonito de esta historia no es solo la flor, sino ver cómo alguien que nunca había prestado demasiada atención a este mundo, hoy se emociona al verla por primera vez abierta, en todo su esplendor.
Porque al final esto también va de eso: de cómo la naturaleza te va cambiando poco a poco sin que te des cuenta. Y quizá esta historia no tenga miles de “me gusta”, pero a nosotros ya nos ha ganado.