03/05/2026
A veces, una exposición no solamente sirve para mirar fotos. También ayudan a entender mejor a la persona que hay detrás de ellas.
Eso es lo que nos pasó estos días con los alumnos del CEIP Ezequiel Fernández Santana de Valencia del Ventoso.
Y es que a través de las imágenes de la exposición La obra social de Ezequiel Fernández Santana, pudimos ir descubriendo juntos algunas formas que tenía Don Ezequiel de entender la educación, de innovar, de abrir caminos y de ayudar a la gente desde cosas muy concretas.
Y verlo así, con pruebas delante, con escenas que casi parecían traídas de otro tiempo, ayudó a los chavales a entender mejor su manera de pensar.
Pero también pasó algo muy bonito, y es que no solo descubrimos lo que está en las fotos o en los libros. Fuimos viendo entre todos que alrededor de Ezequiel siguen apareciendo historias que no siempre están escritas, pero que siguen siendo igual de auténticas e inspiradoras.
Historias como la de aquel trabajador del Ayuntamiento que un día vio unas cajas en un contenedor y entendió que allí podía haber algo que no debía perderse. O como el hecho de que todavía sigan apareciendo cristales de los que no sabemos bien qué recorrido han tenido, o libros de Ezequiel recién salidos de imprenta en 1920 que hoy, más de cien años después, casi tenemos la sensación de estar estrenando por primera vez.
Y todo eso nos va dejando la idea de que Ezequiel no está solo en el pasado, sino que su obra social, su forma de mirar a las personas, su manera de sembrar futuro, siguen apareciendo en forma de pequeños detalles, en hallazgos, en preguntas y en ganas de seguir tirando del hilo.
Por eso sentimos que hay que seguir descubriendo juntos, de seguir contando, de seguir dando valor y continuidad a una obra que todavía tiene mucho que decirnos, ya que, cuando algo sigue emocionando, sorprendiendo y reuniéndonos alrededor de ello, es que sigue vivo.