28/06/2026
Nápoles, Neapolis, la nueva ciudad fundada, según el mito griego, tras la muerte trágica de Parténope, la sirena que se arrojó al mar al ser rechazada por Ulises, junto a otras importantes ciudades e islas de la región italiana de Campania, han sido el destino del viaje cultural de Acal de este año 2026. Con Nápoles nos une un historia en común, la de la monarquía aragonesa, primero, y los reyes borbónicos después, creándose al sur de Italia, antes de la unificación, el reino Borbón-Dos Sicilias. Pero, sin duda loque nos une con Lora del Río, es la ciudad de Amalfi, antigua República marítima comercial, de donde partieron los primeros caballeros que fundaron la iglesia y hospital en Jerusalén, que será el germen de la Orden de Malta. Acal, en su interés en la difusión cultural, y respaldada por la agencia de viajes B travel, diseñó un programa extenso y cargado de contenido, para que el viaje no fuese unas meras vacaciones al extranjero, sino una experiencia motivadora para el conocimiento de todos y cada uno de los lugares visitados.
Si la ciudad de Nápoles nos cautivó por su pasado glorioso y hermosos edificios (no así su estado de conservación ni la pulcritud de su viario), así mismo nos maravillamos con los yacimientos arqueológicos de Pompeya y Herculano, donde, a la importancia de los restos de dos ciudades romanas del siglo I d.C., se une la constatación del sufrimiento de sus habitantes en los últimos momentos de sus vidas, cuando el monte Vesuvio erupcionó y las dejó sepultadas, haciéndolas inmortales.
El lujo de la isla de Capri y su villa y jardines de los emperadores Augusto y Tiberio, no le restan importancia a su costa escarpada y farallones, donde la gruta azul es motivo suficiente para su visita. La ciudad de Sorrento, cuna del limoncello, incrustada en la ladera de la montaña, es visita obligada, así como saborear sus cremosos sorbetes de limón. Salerno, situada en el golfo de su propio nombre lindante con el de Nápoles, es el punto de partida ideal para la visita de la costa amalfitana, a cuya ciudad principal, Amalfi, llegamos en ferry. La imponente catedral de múltiples estilos arquitectónicos, donde reconocemos, el bizantino, el normando, el musulmán, el renacentista y el barroco, fue el marco incomparable para la foto de grupo, pasear sus calles y degustar la cocina del lugar, fueron otro de sus privilegios, y que decir la vuelta en un barco privado, solo para nosotros. Para el último día dejamos la ciudad de Caserta, una importante villa con un gran pasado histórico y que alberga el mayor palacio real de toda Europa, donde sus jardines compiten con los de Versalles, y donde queda demostrado el poder e influencia del rey Carlos IV de Nápoles, quien poco después reinaría en España como Carlos III.
Un viaje, sin duda, inolvidable y aunque la climatología nos lo hizo pasar mal en algunos momentos, no nos amedrentó a la hora de llevar a cabo nuestro proyecto cultural. Gracias a todas las personas que lo hicieron posible, a los conductores, Ciro y Humberto, al guía Pedro Fernández, a los locales Santiago y Rita, a Manuela que es más que una vicepresidenta y a todos los socios de Acal que confiaron en nosotros y han participado en este viaje. Muchas gracias a todos!!!!