25/05/2026
ESTAMOS HART@S.
Porque parece que todavía hay mucha gente que no entiende cómo funciona esto.
En Instinto Animal no cobramos un sueldo. No vivimos de esto. No tenemos horarios. No tenemos vacaciones. No tenemos obligación de hacer lo que hacemos.
Somos voluntarias y voluntarios.
El dinero que aporta el Ayuntamiento NO es para nosotras. Ese dinero se destina a las castraciones de gat@s y se lo llevan las clínicas veterinarias por el trabajo que realizan. Nuestro trabajo es otro: coger animales de la calle, atender emergencias, llevarlos al veterinario, hacer casas de acogida, alimentar, medicar, limpiar, buscar adopciones, contestar mensajes a cualquier hora y, muchas veces, poner también dinero de nuestro bolsillo.
Tiempo. Energía. Salud mental. Dinero. Vida.
Y aun así, seguimos.
Pero estamos cansad@s de que siempre seamos las mismas personas tirando del carro.
Hoy ha vuelto a pasar.
Un gato recién nacido, con apenas horas de vida, solo y muriéndose. Había que actuar rápido. Muy rápido. Desde Vidiago pedimos algo muy simple: que alguien pudiera acercarlo a CUE para darle un biberón e intentar salvarlo.
Imposible.
Que si no puedo.
Que si no me viene bien.
Que si ahora me ha surgido algo.
Y cuando por fin alguien dice “sí”, después se lo piensa mejor y desaparece porque “le ha surgido un problema”.
¿Sabéis cuál suele ser el problema?
Que no apetece.
Que da pereza.
Que implica molestarse.
Y mientras tanto, el reloj sigue corriendo para un animal que se muere.
Perdimos más de media hora vital esperando una ayuda que nunca llegó. Media hora en la que dejamos de buscar otras opciones porque confiamos en la palabra de alguien.
Al final, como casi siempre, apareció quien nunca falla Andrzej Rusian . De los que dejan lo que están haciendo para ayudar. De los que entienden que esto va de salvar vidas y no de quedar bien por redes sociales.
Y sí, el gato ya está con nosotr@s. Y ya veremos si conseguimos salvarlo. Como siempre Claudia Haces Sordo está disponible para ayudar y para hacer lo posible y lo imposible.
Pero esto no puede seguir funcionando así.
Esto no va de que “la asociación se encargará”.
La asociación SOMOS PERSONAS. Personas agotadas.
No somos un servicio público 24 horas. No es nuestro trabajo. No cobramos por ello.
Lo hacemos porque amamos a los animales y porque no somos capaces de mirar hacia otro lado.
Pero esto tiene que ser una cadena de favores. Un hoy por ti y mañana por mí. Porque hemos ayudado a muchísima gente. Nos hemos desvivido por animales de otros. Hemos hecho kilómetros, hemos quitado horas de sueño, hemos puesto coches, gasolina, dinero y vida.
Y cuando una vez necesitamos algo tan sencillo como que alguien acerque un gato… resulta que no hay nadie.
Pues sinceramente: así es como la gente acaba quemándose.
Y llegará un día en el que digamos “hasta aquí”.
Y ese día, cuando encontréis un animal tirado, herido o muriéndose, quizá ya no quede nadie dispuesto a dejarlo todo para ayudar.
Porque las personas que siempre están… también se cansan.