29/08/2026
El circuito de propiocepción es un circuito diseñado para que el perro trabaje de forma controlada sobre diferentes superficies, texturas, alturas y elementos inestables, favoreciendo el desarrollo de la conciencia corporal y la capacidad de adaptación.
Durante el ejercicio, el perro aprende a coordinar sus movimientos, colocar correctamente sus patas, mantener el equilibrio y gestionar nuevas sensaciones, aumentando progresivamente su seguridad y control corporal.
Además de la propiocepción, este tipo de circuito proporciona estimulación sensorial, ya que el perro entra en contacto con superficies y materiales diferentes a los habituales.
Objetivos principales:
Mejorar el equilibrio y la coordinación.
Aumentar la conciencia corporal.
Mejorar la estabilidad y el control de las extremidades.
Favorecer la confianza ante superficies desconocidas.
Trabajar la adaptación a diferentes estímulos.
Desarrollar concentración y control durante el movimiento.
Mejorar la capacidad del perro para gestionar situaciones nuevas.