31/08/2026
¿QUIÉN QUEDA CUANDO YA NO QUEDAN DIRIGENTES?
Cuentan las viejas historias que, cuando una generación termina su camino, siempre debe existir alguien que tome la antorcha y continúe la historia.
En el escultismo esa antorcha puede ser una pequeña llama encendida junto a una tienda de campaña, una pañoleta alrededor del cuello o simplemente la mano de un adulto que acompaña a un joven en el momento en que más necesita aprender, descubrir y crecer.
🏕️⚜️ Baden-Powell soñó con un movimiento que fuera mucho más que juegos, campamentos y aventuras. Imaginó una forma de vivir, una manera de caminar por el mundo y una escuela de carácter donde cada joven aprendiera a ser responsable, a confiar, a servir y a dejar el mundo un poco mejor de como lo encontró.
Y quizá allí está la verdadera magia del escultismo:
✔️Una generación recibe la llama de otra y, algún día, debe entregarla nuevamente.
✔️Por eso ser dirigente scout tiene algo de leyenda.
✔️Es convertirse, sin darse cuenta, en parte de la historia de alguien más.
✔️Es aquel dirigente que un niño recuerda muchos años después porque le enseñó a encender su primera fogata.
✔️Es quien estuvo bajo la lluvia durante un campamento.
✔️Quien enseñó un n**o.
✔️Quien escuchó una historia alrededor del fuego.
✔️Quien creyó en un joven cuando quizá él mismo todavía no sabía de lo que era capaz.
✔️Los años pasan.
✔️Los Cachorros y lobatos crecen.
✔️Los Scouts se convierten en Caminantes.
✔️Los Caminantes llegan a Rovers.
Y algún día, aquellos jóvenes que alguna vez caminaron detrás de una pañoleta descubren que también pueden ponerse al frente de una patrulla, de una sección, de un grupo y de una nueva generación.
Así continúa la historia.
No porque alguien esté obligado a hacerlo.
Sino porque el escultismo deja una huella tan profunda que, en algún momento, el antiguo joven comprende que también puede regalarle a otros aquello que un día alguien le regaló a él.
✔️La Promesa permanece.
✔️La Ley permanece.
✔️La fogata permanece.
Y también permanece ese extraño sentimiento que solamente entiende quien alguna vez ha vivido un campamento, ha cantado alrededor del fuego y ha visto amanecer con la pañoleta puesta.
Tal vez eso sea ser dirigente: ser guardián de una pequeña llama que no nos pertenece.
✔️La recibimos de quienes caminaron antes que nosotros.
✔️La cuidamos durante nuestro tiempo.
✔️Y cuando llegue el momento, la entregamos a quienes continuarán el camino.
✔️Porque el escultismo no termina con nosotros
Somos solamente un capítulo de una historia que comenzó hace más de un siglo y que todavía tiene muchas páginas por escribir.
Y quizá algún día, en algún campamento, un antiguo Scout mire a un joven alrededor de una fogata y comprenda que aquella llama que una vez recibió sigue encendida.
Porque mientras exista alguien dispuesto a enseñar, acompañar y servir, la historia continuará.
Por Héctor Méndez
Siempre listos para servir, hasta que la misión nos lo permita.