Fundada en 1910 en Barcelona, a partir de la unión de las sociedades obreras no vinculadas a las corrientes socialdemócratas, la CNT sigue fiel a los principios anarcosindicalistas, y es la única heredera en el Estado español del espíritu de la Primera Internacional.
La CNT es, hoy por hoy, el único sindicato en el Estado español totalmente independiente de directrices políticas, en el que los que deciden son los trabajadores afiliados y no un comité de profesionales del sindicalismo, que renuncia a la financiación del Estado y la Patronal para mantener su independencia económica, y que no deja las negociaciones en manos de intermediarios.
Este sindicato se rige en su funcionamiento por los principios del sindicalismo revolucionario:
a) El principio de Autogestión: Pensamos que quienes deben decidir sobre los problemas que les atañen, son l@s afectad@s por esos problemas. Si nadie trabaja por ti, nadie debe decidir por ti. Por eso la CNT es un sindicato asambleario: dentro de ella, quien decide siempre es la asamblea de afiliad@s.
b) El principio de Federalismo: Cada sindicato de la CNT posee autonomía para actuar dentro de su ámbito y a la vez se confedera con el resto de sindicatos para actuar unidos ante las circunstancias a que se enfrenten.
c) El principio de Solidaridad y Apoyo Mutuo: Todo sindicato de la CNT establece un pacto solidario con el resto de la confederación, que hace que cada agresión que reciba una de sus partes sea respondida por la totalidad. Lo mismo puede decirse entre l@s afiliad@s de cada sindicato.
La táctica de la CNT es la Acción Directa, que significa que la solución de los conflictos que surjan, ha de ser lograda por los individuos afectados sin intermediarios. Consideramos que esta forma de actuar nos permite aprender a actuar sobre lo que nos afecta y así asumir responsabilidades. Ser anarcosindicalista significa tomar decisiones, y decidir es algo muy difícil: significa tener problemas. Porque una vez que acuerdes algo y vayas a ponerlo en práctica, vas a encontrar que se te van a oponer tus enemig@s naturales: los empresari@s. Ell@s están interesados en hacerte trabajar lo máximo posible por el menor salario pagable. Tu interés es contrapuesto al de «ell@s». Tú quieres trabajar menos, vivir mejor, y eso choca frontalmente con sus planes.
Todas estas ideas asamblearias están inspiradas en las ideas anarquistas. El anarquismo es una filosofía política que afirma que la sociedad puede organizarse sin poder, sin coacción y sin violencia. Negamos que necesitemos especialistas polític@s capacitad@s para decidir en nombre de otras personas. Cada individuo es soberano para decidir sobre aquello que le afecta. Estas ideas están siendo adoptadas por multitud de grupos que están hartos de las organizaciones clásicas basadas en el principio de jerarquía. Las ideas alternativas de autogestión, participación, descentralización…, son ideas anarquistas. Existe una idea negativa, errónea, de anarquía como sinónimo de caos y violencia. Nosotr@s consideramos la anarquía como sinónimo de orden no impuesto, libertad y ausencia de coacción.
Queremos la transformación radical de la sociedad, la supresión del trabajo asalariado, la revolución social. Nuestra finalidad es el Comunismo Libertario, un sistema socio-económico que haga de la libertad y de la igualdad sus valores fundamentales. Y pensamos que para conseguir nuestros fines debemos utilizar unos medios coherentes con ellos. No todo vale. El fin nunca justifica los medios. Si queremos una sociedad libre, igualitaria y fraternal, nuestra organización y nuestra acción debe ser libre, igualitaria y fraternal.
Pero también pensamos que cada agresión estatal o patronal debe tener una respuesta. No ponemos la otra mejilla ni nos resignamos a la injusticia. Este principio de autodefensa implica la confrontación con patronos e instituciones. Por todo esto CNT es anarcosindicalista.
De la confluencia del sindicalismo revolucionario que propugna la emancipación de l@s trabajadores/as por si mism@s y la abolición de la sociedad de clases, y el anarquismo, con sus ideas de organización no jerárquica ni autoritaria, de coherencia de fines y medios, de instaurar el comunismo libertario, etc. surge el anarcosindicalismo.
La CNT, en cambio, dice NO a las elecciones, NO a los liberados y NO a las subvenciones. No queremos profesionales pagad@s por la empresa. No queremos intermediari@s. No queremos más recursos que los nuestros, los que salen de nuestras cuotas y de nuestra voluntad colectiva.
La ley estipula que para ser un sindicato «representativo» hay que presentarse a unas elecciones sindicales en las que se eligen delegad@s sindicales y comités de empresa. CNT no participa en esas elecciones y propone su boicot por las siguientes razones:
Si eres precari@ o trabajas en una pequeña empresa ni siquiera puedes participar. Solo una minoría de trabajadores/as tiene elecciones sindicales.
Mediante las elecciones le das a tus “representantes” el poder de decidir, firmar y negociar por ti e imponerte su voluntad y quedan durante 4 años fuera de tu control. En cambio si que están controlad@s por las cúpulas de las organizaciones sindicales a las que pertenecen.
Con las elecciones, las organizaciones sindicales obtienen liberad@s y subvenciones con los que se mantienen. En el fondo, es una cuestión de intereses económicos.
L@s liberad@s sindicales cada vez tienen menos en común con l@s trabajadores/as, tienden a profesionalizarse o a vivir del cuento y solo les interesa mantenerse, defienden sus propios intereses y no los tuyos.
Una vez que te han arrebatado la “representatividad” y que han conseguido liberad@s y subvenciones y un cierto margen de influencia, ya no les interesas, los programas electorales se olvidan y mejor que te calles y seas sumiso, tal vez así consigas algún favor (en vez de que se respeten tus derechos). Solo quieren tu voto y que no des problemas.
Las elecciones sindicales y los comités de empresa benefician a las empresas y a la Administración, que a la postre son quienes los financian. Con las elecciones sindicales, cuyo origen está en las elecciones del sindicato vertical franquista, empresas y administración consiguen interlocutores para no tener que tratar directamente con l@s trabajadores/as. Estos interlocutores legales mantienen a l@s trabajadores/as a raya, sumis@s y desmovilizados, porque son l@s primer@s interesad@s en mantener su posición y dependen directamente de las subvenciones y liberaciones.
Y cuando negociamos, ¿sobre qué lo hacemos? Tenemos unas reivindicaciones mínimas que llevamos a todos nuestros conflictos, por ejemplo: queremos subidas de salario lineales que beneficien a los salarios más bajos; queremos que las subidas se efectúen sobre el sueldo base y no sobre los complementos; nos negamos a realizar horas extras y destajos; estamos en contra de los nuevos sistemas de trabajo que implican desafectación del puesto, polivalencia y movilidad funcional y geográfica; luchamos por romper la cadena que nos ata a la máquina empresarial, disminuyendo la jornada de trabajo, aumentando el tiempo de vacaciones y ocio, adelantando la jubilación a los 55 años; procuramos que el sindicato controle lo que produce el trabajador/a, negando su sello de garantía cuando el producto sea dañino o de baja calidad; impulsamos que l@s trabajadores/as, sus asambleas y sus secciones sindicales posean derecho a la negociación; pedimos una libertad sindical auténtica, que pase por la eliminación de subvenciones a las centrales sindicales, y que permita la actividad sindical dentro de las empresas sin ningún tipo de limitación…
No sólo actuamos en el ámbito de lo laboral, ya que lo social forma parte también de nuestra vida: propugnamos la plena igualdad entre hombres y mujeres; deseamos un desarrollo económico que no devaste el planeta y agote sus recursos potenciando la ecología; somos antimilitaristas porque no hay ninguna guerra justa, porque todas las guerras causan dolor y muerte al débil en tanto que enriquecen al poderoso; rechazamos las discriminaciones basadas en el género, en el aspecto, en la raza; nos oponemos a los grandes y pequeños nacionalismos, tantas veces empleados para enfrentar a l@s trabajadores/as en nombre de abstracciones como la nación y la patria; queremos un país en el que no se hacinen casi sesenta mil presos y presas en las cárceles por culpa de un sistema que primero crea el delito y luego hace al delincuente; pretendemos una educación libertaria en la que niños y niñas se eduquen en un sistema de valores alejado de la competitividad y el consumismo; combatimos las manipulaciones y supersticiones religiosas…; somos partidari@s de todo lo que potencie la libertad de las personas, de todo cuanto barra las desigualdades que existen, de todo lo que nos una fraternalmente.
Ganar más dinero, tener un contrato estable y que en el barrio haya buenos servicios, eso está bien. Pero, si te fijas, podrás ver que este mundo está mal repartido.
Disponemos de unos recursos como nunca los hubo en la historia de la Humanidad: conocimientos, energía, medios de comunicación… Y sin embargo estamos rodeados de plagas: hambrunas, guerras, racismo, paro, muros, terrorismo, abuso de poder. Eso pasa aquí al lado, aquí mismo.
Y las causas son conocidas: privilegios en manos de un@s poc@s de individuos, que emplean la violencia de la manera más impune, avalados por el aparato del Estado y de sus medios de represión.
El mafioso más encallecido es un angelito comparado con el grupo de plutócratas y mandatarios que organizan guerras, viven en el lujo y reciben la bendición papal en las audiencias del Vaticano.
Piensa en los llamados accidentes de trabajo, que dejan mas de un millar de muert@s al año, ¿quiénes son l@s responsables, sino l@s industriales sin escrúpulos y l@s gobernantes interesados más en el dinero que en la vida?
Por eso la CNT no sólo lucha por ganar cuatro cuartos más que al final se come la inflación, sino por otro tipo de mundo.
Un Sindicato Anarcosindicalista, donde nos organizamos l@s trabajadores/as de igual a igual, para defendernos de las agresiones laborales y sociales; en el que somos nosotr@s mism@s, sin comites ejecutivos, liberad@s, ni lideres, quienes decidimos sobre nuestros propios problemas y aspiraciones.