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La Asociación para la Difusión de la Cultura y la Historia Europea (ADCHE) es una institución sin ánimo de lucro que realiza actividades culturales de todo tipo (la mayor parte de ellas gratuitas)

Regresamos de nuestro viaje en el tiempo a la Alcalá de Cervantes.La actividad cultural gratuita comenzó en las antiguas...
16/10/2026

Regresamos de nuestro viaje en el tiempo a la Alcalá de Cervantes.

La actividad cultural gratuita comenzó en las antiguas murallas de la ciudad. Allí nuestro Presidente realizó la presentación y aprovechó para hacer la entrega de nuevas insignias honoríficas a los socios ordinarios que cumplían 10 años con ADCHE.

Tras cruzar la famosa “Puerta de Madrid” entramos en el centro histórico, donde nos esperaban dos personajes cervantinos que nos trasladaron a la época del Quijote.

La ciudad estaba además en plena “Semana Cervatina”, celebrando un año más el nacimiento de nuestro escritor más universal. La “Calle Mayor” vestía sus mejores galas.

Gracias al buen humor de nuestros dos actores, que nos hacían entrar una y otra vez en su juego, la visita guiada resultó de lo más simpática.

La “Plaza Cervantes” también rebosaba alegría y color en la celebración cervantina. Numerosos puestos de época, con todo tipo de artesanía, amenizaban el paseo.

Poco a poco nos fuimos acercando hasta la célebre Universidad de Alcalá de Henares. Comenzamos en la “Antigua Hospedería de Estudiantes”, donde nos explicaron muchos aspectos de la vida cotidiana estudiantil.

Allí también visitamos la “Sala Histórica de la Sociedad de Condueños”, en la que pudimos ver interesantes obras pictóricas y libros antiguos.

La fachada de la Universidad nos impresionó. También su capilla y la tumba monumental del Cardenal Cisneros, fundador y gran promotor de la Universidad de Alcalá.

El interior del complejo universitario no se quedaba atrás. Numerosos patios de estilo renacentista se sucedían, compitiendo en belleza.

Pero la joya de la corona, sin lugar a dudas, es el “Gran Aula Magna”, el mejor salón de actos para la defensa de las tesis doctorales y donde actualmente se entrega el prestigioso premio Cervantes.

Ya por la tarde, aprovechamos para recorrer el “Mercado Cervantino”. En él nos esperaban músicos, bailarinas, puestos artesanales y comida al estilo medieval.

El broche final del día lo pusimos en el campamento medieval. Allí nos esperaba el espectáculo de las Justas Medievales. Desde las primeras filas nos preparamos para disfrutar del torneo.

Juegos de habilidad, bailarinas con fuego, el público estaba entregado a la causa.

Cada facción animaba enérgicamente a su caballero. El nuestro era Arturo, del equipo blanco. Un poco tramposo y desleal, pero nuestro caballero al fin y al cabo. Tuvo nuestro apoyo hasta el final.

Y así terminaba un fantástico día que nos trasladó, como en pocas visitas guiadas, a la época que estábamos estudiando.

¡Gracias a todos los que lo hicieron posible!

¡Nos vemos en la siguiente!

El pasado miércoles realizamos un buen reconocimiento al importante legado cultural recibido desde Oriente durante la an...
30/09/2026

El pasado miércoles realizamos un buen reconocimiento al importante legado cultural recibido desde Oriente durante la antigüedad europea.

En la presentación de la actividad conocimos cómo las primeras civilizaciones de la humanidad surgieron en Mesopotamia y cómo, desde esta “tierra entre ríos”, todas las innovaciones y los avances culturales se fueron extendiendo después por el resto del mundo.

Visitamos la exposición temporal “Soy Arsubanipal, rey del mundo, rey de Asiria”.

En la que descubrimos uno de los primeros imperios militares de la Historia, el Imperio Asirio, que se llegó a extender por Mesopotamia, Palestina, Anatolia, Arabia y Egipto.

En las vitrinas pudimos ver piezas originales asirias prestadas por el Museo Británico, que demostraban la gran calidad de los artesanos del Imperio Asirio.

Pero lo que más nos llamó la atención fueron los relieves. Enormes relieves que adornaban los palacios asirios y que nos dan mucha información.

Información sobre la vida cotidiana, sobre las creencias religiosas, sobre las guerras…

Desde luego uno podría pasarse horas, sentado, contemplando la minuciosidad con la que se ha representado cada detalle.

La tecnología audiovisual también nos ayuda a la hora de poder imaginarnos cómo eran esos relieves en la antigüedad, con sus colores vivos y brillantes.

Otra parte de la exposición que también nos gustó mucho es la dedicada a la escritura.
En Mesopotamia surgió la primera escritura de la humanidad, la escritura cuneiforme.
Miles de tablillas de barro cocido han llegado hasta la actualidad ofreciéndonos mucha información (como, por ejemplo, el Poema de Gilgamesh o el mito hebreo del Diluvio Universal).
Entre las piezas escritas que vimos nos llamo la atención la “carta” que aún contenía su “sobre”.

Algunos intentamos escribir en cuneiforme, teníamos el material y los instrumentos de escritura adecuados, pero resultaba un poco complicado.

La exposición finalizaba homenajeando a todos esos primeros mecenas y arqueólogos que comenzaron las excavaciones en Mesopotamia.

Y con una visión esperanzadora de futuro. Queda mucho por hacer en aquellas lejanas tierras que tanto nos dieron en el pasado.

Tras la visita guiada a la exposición nos esperaba la interesante conferencia “Ciudad y arquitectura en el Imperio Neoasirio”.

El Auditorio de Caixaforum se llenó para la ocasión.

Fue un lujo escuchar de la mano de dos expertos cómo eran las ciudades antiguas de Mesopotamia.

Los edificios más famosos de esta civilización probablemente sean los zigurat, construcciones monumentales que nos recuerdan a las pirámides de Egipto y que servían de centro religioso y administrativo.

Gracias a las reconstrucciones realizadas en la región, podemos hacernos una mejor idea de lo poderosas que resultaban las murallas defensivas de estas ciudades asirias.

La arqueología también ha permitido conocer cómo era el sistema hidráulico y los canales con los que contaban estas ciudades, muy adelantados para la época.

La red viaria de comunicaciones que tenía el imperio, con numerosos caminos y carreteras que comunicaban unas ciudades con otras también resulta impresionante.

Muchas de estas innovaciones pasaron a la Antigua Grecia y a la Antigua Roma, cimientos de la civilización europea, por eso resulta justo reconocer el importante legado de Oriente en los orígenes de nuestra civilización.

Gracias a todos los que asistieron y gracias especiales también a los que compartieron sus fotografías para la realización de este álbum.

¡Nos vemos en la siguiente actividad cultural gratuita de ADCHE!

La “Aventura por la Historia” de ADCHE de este verano nos llevó a tierras britanas.Recorrimos la Gran Bretaña de sur a n...
07/09/2026

La “Aventura por la Historia” de ADCHE de este verano nos llevó a tierras britanas.

Recorrimos la Gran Bretaña de sur a norte y de este a oeste. Comenzamos en Londres, la histórica capital del Imperio Británico cuyos monumentos reflejan su esplendoroso pasado imperial. Vimos la Galería Nacional en la Plaza de Trafalgar, la avenida Whitehall, la residencia del primer ministro en el n.º 10 de Downing Street, y el famoso cambio de la Guardia Montada del Rey.

A continuación nos relajamos y cogimos fuerzas en el Parque de St. James para después continuar nuestra visita por el Palacio de Buckingham (de su balcón principal se asoma la familia real británica), la Abadía de Westminster (lugar de coronación de los monarcas ingleses) y terminamos en la Plaza del Parlamento, con unas vistas espectaculares de la Torre del Reloj (Big Ben).

Cruzando el Puente de Westminster sobre el río Támesis llegamos a la imagen más icónica de Londres: el edificio del Parlamento, con el Big Ben, asomándose sobre el río.

Tras el tiempo libre para comer, ADCHE nos tenía preparada la primera sorpresa del viaje: Un paseo en barco por el río Támesis donde pudimos seguir disfrutando de otros monumentos londinenses. La denominada Aguja de Cleopatra (en realidad un obelisco de Tutmosis III) , el London Eye (noria gigante), el antiguo ayuntamiento, el Tower Bridge (puente levadizo de estilo gótico victoriano), la Torre de Londres, el buque de guerra HMS Belfast (en la actualidad museo flotante) y una buena cantidad de puentes históricos que facilitan el paso del río.

Tras la visita de Londres nos trasladamos a la ciudad-balneario de Bath en la que estuvimos alojados tres días. Allí nos sorprendió su bella arquitectura georgiana, los edificios geométricos diseñados por el arquitecto John Wood, las casas-museo dedicadas a las escritoras Jane Austen y Mary Shelley, el Puente habitado Pulteney sobre el río Avon, la Abadía de Bath…

Pero si por algo es conocida la ciudad de Bath es por sus antiguas termas romanas. Roma creó aquí un gran complejo religioso-termal dedicado a la diosa Sulis Minerva y que incluía templos, piscinas, gimnasios, saunas, etc.
Probablemente uno de los pensamientos que más surgen entre los visitantes sea: “¡Quién fuera romano para disfrutar de estas instalaciones!”

ADCHE nos tenía preparada la gran sorpresa de esta Aventura. Disfrutar de las famosas aguas termales de Bath, cuyo origen es milenario, en el moderno complejo termal de “Thermae Bath Spa”.

Todo un auténtico lujo situado sobre el antiguo manantial celta y con todas las comodidades que tenían las termas romanas, a las que se unían unas vistas panorámicas de toda la ciudad gracias a la piscina situada en la terraza superior.

En el tercer día de aventura nos esperaba el monumento megalítico de Stonehenge. Una de las visitas estrellas del viaje.

La visita guiada no defraudó. Alejándonos de las visitas turísticas, preparamos un itinerario arqueológico que nos llevó por los lugares más importantes de este gran santuario prehistórico: el Cursus, los Túmulos Funerarios, la Vía Procesional…

Y así llegamos hasta el famoso círculo de piedras, construido hace cuatro milenios por unas personas que no contaban con los medios que hoy en día disponemos.

Precisamente, en el centro de interpretación de Stonehenge se han reconstruido las viviendas de aquellos constructores prehistóricos y los transportes que pudieron utilizar para llevar los grandes bloques. También hay una pantalla circular que nos permite ver el solsticio de verano y cómo los primeros rayos de sol cruzan el monumento.

Nueva sorpresa de ADCHE. Esa misma tarde nos sorprendió con la visita a la cercana ciudad de Salisbury. El paseo por el centro histórico nos recordó mucho a las ciudades normandas que vimos el anterior verano en el Norte de Francia. No en vano, fueron los mismos normandos los artífices de su construcción.

La Catedral de Salisbury es, sin lugar a dudas, el monumento principal de la ciudad. Tiene la aguja más alta de Inglaterra (123 m.), el claustro más grande del país y, por si esto fuera poco, custodia la copia del siglo XIII de la Carta Magna que mejor se conserva (un documento democrático que se convirtió en fruto de inspiración para las Constituciones venideras). ¿Se puede pedir más? Sí, que justo en nuestra visita de la Catedral esté cantando en directo el coro eclesiástico. Fue una auténtica delicia.

En esta Aventura por la Historia hubo más traslados en autobús que en otras ocasiones, pero no se hicieron pesados. Entre las explicaciones históricas de Marcos, los juegos (como el bingo romano o el festival de Britanovisión, en el que votábamos la mejor canción británica de todos los tiempos), y las vistas por las ventanas del autobús (a destacar los Kelpies y sus gigantescas cabezas de caballo) íbamos muy entretenidos.

En nuestro trayecto hacia el norte paramos en el legendario Bosque de Sherwood (otra sorpresa que nos tenía preparada ADCHE). No vimos a Robin Hood pero sí nos encontramos con sus secuaces, que nos enseñaron a tirar con arco.
En la competición que hicimos, las chicas fueron las campeonas.

Experiencia inolvidable fue encontrarnos con el Major Oak, el roble milenario y gigantesco que, según la tradición, servía de refugio a Robin Hood. Probablemente estaba escondido dentro ese día y por eso no le vimos.

Esa misma tarde, y siguiento el itinerario del viaje, visitamos Durham. Una villa medieval construída en lo alto de un promontorio de una península fluvial y que destaca por su enorme catedral que se asoma al río Wear, su castillo (hoy residencia universitaria) y su centro histórico que parece haberse quedado anclado en la Edad Media.

Seguimos avanzando hacia el norte, ya próximos a tierras escocesas, territorio de los antiguos pictos (los pintados), para cuya defensa el emperador romano Adriano estableció un larguísimo muro que partía la isla de la Gran Bretaña en dos.

Fue una gozada recorrerlo y sentirnos auténticos centinelas romanos custodiando el muro. Sí, tocó subir alguna que otra cuesta, pero mereció la pena…

Las vistas fueron, una vez más, la mejor recompensa al esfuerzo invertido. Contemplar cómo el Muro de Adriano va serpenteando, subiendo y bajando colinas, hasta más allá del horizonte, no tiene precio.

La sorpresa del día fue la visita de Vindolanda, un antiguo campamento romano que se convirtió en ciudad y cuyos restos arqueológicos son muy preciados. Gracias a las condiciones del terreno (sobre todo por la humedad) se han conservado piezas romanas que no se han hallado en otros yacimientos, como calzado y cartas personales escritas en tablillas de madera que nos informan de la vida cotidiana de hace dos mil años.

Ya en tierras escocesas, visitamos el Castillo de Stirling, uno de los más importantes de Escocia. Fue residencia real y tenía una situación estratégica de primer orden. De hecho se le solía mencionar como “la llave de las Highlands”, quien controlaba Stirling controlaba el acceso hacia las tierras altas.

Asomándonos por sus acantilados tomamos conciencia del lugar en el que estaba construido el castillo. En lo alto de un promontorio de origen volcánico, dominando todo el paisaje circundante. Ya en su interior, y gracias a las restauraciones, nos pudimos hacer una buena idea de la vida cortesana que se llevaba dentro del castillo. Visitamos el Palacio Real y sus apartamentos, las salas de audiencia (con los famosos medallones con retratos de personajes históricos en el techo), la capilla, las cocinas, el gran comedor… Y, desde las murallas, disfrutamos de unas excelentes vistas de las tierras altas.

La ciudad de Edimburgo, capital de Escocia, fue nuestro segundo lugar de alojamiento y campamento-base durante el resto del viaje.

Visitamos las dos zonas históricas de la urbe: la Ciudad Nueva y la Ciudad Vieja. Ambas zonas están separadas por grandes escalinatas de subida, menos mal que teníamos a nuestro druida con su poción mágica (en forma de bombones) para ayudarnos en el esfuerzo. Recorrimos Princes Street y sus jardines (a destacar el Reloj Floral), la Royal Mile, la Catedral de San Gil…

Pero lo que más nos impresionó, sin duda, fueron las vistas del Castillo de Edimburgo, en un promontorio, dominando toda la ciudad.

Siguiendo las huellas de Harry Potter, el niño mago, continuamos la visita por la colorida Victoria Street, una calle curva que nos llevó hasta la Plaza del Mercado (antiguamente utilizada también como lugar de ejecuciones públicas) y el Cementerio Greyfriars. Aquí conocimos una de las historias más emotivas del viaje, la del fiel perrito Bobby que se mantuvo durante años en la tumba de su dueño, ganándose así la admiración y el cariño de toda la ciudad. En ADCHE aprovechamos para rendirle homenaje.

En nuestro tiempo libre aprovechamos para seguir descubriendo los secretos que guarda la “Atenas del Norte” como es conocida también Edimburgo. Visitamos, entre otras cosas, el antiguo Parlamento, el Palacio de Holyroodhouse, la Galería Nacional, y terminamos viendo el atardecer en la colina Calton con unas vistas espectaculares de toda la ciudad.

Al día siguiente tocaba vestirnos de atletas para emular a los protagonistas de la película “Carros de fuego” en la playa West Sands del pueblo de Saint Andrews.
Esta localidad costera escocesa es también famosa por haber sido la cuna del golf (en ella se encuentra el campo de golf más antiguo del mundo) y por su prestigiosa Universidad (donde, por cierto, se conocieron los actuales Príncipes de Gales)

Tristemente, Saint Andrews es también conocida por haber sido centro neurálgico de las guerras de religión ocurridas entre protestantes y católicos. Fruto de ellas son las actuales ruinas de su castillo y de su catedral católica. La catedral dedicada al apóstol San Andrés fue el edificio religioso más grande de Escocia. A pesar de todos los avatares sufridos, todavía en la actualidad la belleza de sus ruinas es considerable.

En nuestra ruta por los castillos escoceses no podía faltar Dunnottar. Probablemente el castillo más espectacular de todos. Situado sobre un promontorio de acantilados junto al mar, su localización lo hacía prácticamente inexpugnable. No en vano, este fue el lugar elegido por la realeza para salvaguardar las Joyas de la Corona en las situaciones más difíciles (como en el período republicano liderado por Oliver Cromwell).

Una vez superado el esfuerzo de subir la cuesta, las recompensas llegaban rápido en forma de excelentes vistas sobre la costa y el Mar del Norte. El interior del castillo casi parecía una ciudad, con todos los edificios necesarios para pasar largos tiempos de asedio (almacenes, establos, dependencias residenciales, patios, iglesia, etc.)
Fue genial perderse por sus ruinas. Algunos hasta creyeron encontrarse con la figura fantasmagórica de la Dama Verde.

Tras la visita al interior del castillo realizamos un bonito paseo por la costa acantilada para obtener la que, con toda seguridad, sea una de las mejores vistas del viaje. Dignas de recordar. De hecho aquí nos hicimos la foto de grupo.

Y nos quedaba el último día de Aventura por disfrutar. La guinda final sería la visita al Castillo de Edimburgo, residencia oficial de los reyes escoceses durante siglos.
Paseamos por el adarve de sus murallas, entramos en las dependencias palaciales y en la capilla. Visitamos los museos militares que hay en la actualidad ocupando antiguos edificios del castillo. Nos asombramos ante el Mons Meg, sin duda, el padre de todos los cañones. Y terminamos en la sala de las Joyas de la Corona, admirando el valor histórico de estas insignias reales que se utilizan en la coronación de los monarcas.

El Castillo de Edimburgo está construido en varias terrazas, desde lo más alto de ellas las vistas de toda la ciudad son, una vez más, espectaculares.

Antes de tomar el vuelo de regreso a España nos dio tiempo a visitar por la tarde el Museo Nacional de Escocia, con colecciones de todo tipo sobre la cultura e historia escocesa. En él se conserva, por ejemplo, la famosa oveja Dolly, el primer mamífero clonado de la historia.

El viaje estuvo lleno de buenos momentos vividos por los aventureros. Resulta muy complicado poder recogerlos todos.

Sin duda, el éxito de estas Aventuras por la Historia radica en buena parte en sus integrantes. Gracias a todos por vuestra generosidad, simpatía, tolerancia y buen humor derramado en cada minuto de la Aventura.
¡Que ganas de que llegue la siguiente!

¡Adchianos!
¡Aú, aú, aú…!

Día histórico el que vivimos el pasado 12 de agosto en el punto más alto de la localidad de Aranzueque (Guadalajara).Es ...
14/08/2026

Día histórico el que vivimos el pasado 12 de agosto en el punto más alto de la localidad de Aranzueque (Guadalajara).

Es cierto que la subida al Cerro Capirucho fue dura, pero como suele decir nuestro Presidente de ADCHE: “Cuánto mayor es el esfuerzo, mayor es la recompensa”.
Y las vistas panorámicas desde lo alto del cerro fueron de lo más espectaculares.

Nos habíamos reunido allí para vivir un eclipse solar en el que nuestro país fue una de las pocas zonas privilegiadas donde se podía disfrutar en su totalidad.

El lugar elegido fue minuciosamente estudiado para poder contemplarlo en las mejores condiciones posibles. No en vano, el Gobierno de España eligió la cumbre de al lado (Observatorio de Yebes) para seguir el eclipse y retransmitirlo por televisión al resto del mundo.

Desde este sitio, el disco solar se veía enorme. Y, además, las condiciones atmosféricas eran las ideales para poder disfrutar del acontecimiento del siglo.

Si bien es cierto que utilizamos la técnica de la proyección estenopeica para poder seguir el eclipse sin tener que mirar directamente al sol, disfrutamos como niños con nuestras gafas homologadas observando cómo, poco a poco, la luna se iba interponiendo al sol.

El momento del eclipse total fue realmente mágico. Jamás habíamos visto algo así y superó todas nuestras expectativas.

Vimos la “corona solar”, las “perlas de Baily”, el “anillo de diamantes” y todas esas cosas que solo son observables cuando se da un fenómeno astronómico como el que estábamos viviendo.

Tras más de un minuto de oscuridad total, poco a poco, y gracias a los dioses (como pensarían las civilizaciones antiguas) el sol comenzó a abrirse paso de nuevo.

El Cerro Capirucho donde nos encontrábamos es famoso por sus bellos atardeceres. El de este día fue el más especial de todos, el sol se nos fue con un pequeño “mordisco” de la luna por el horizonte.

Tras el espectáculo solar, parte del grupo se dispuso a regresar a casa. Otros se quedaron para cenar y seguir disfrutando. Tocaba, el espectáculo nocturno...
¡Las Perseidas!, la lluvia de estrellas que alguno de nosotros sigue con entusiasmo cada año, teníamos la oportunidad de vivirlas en un paraje inmejorable para su observación. No defraudaron. Tanto en cantidad como en intensidad, fueron una de las mejores lluvias de estrellas que hayamos visto.

Muchas gracias a todos los socios que nos acompañaron en este día histórico.
Gracias también a los que han compartido sus fotografías para la realización de este álbum. Especialmente, nuestro reconocimiento a Vicente Padilla, quien gracias a su talento fotográfico y a su potente cámara, nos ha brindado las mejores fotos del eclipse.

¡Nos vemos en la siguiente!

¡Vivan los clásicos! Espectacular homenaje el que realizamos el pasado viernes los adchianos a los grandes maestros de l...
13/07/2026

¡Vivan los clásicos! Espectacular homenaje el que realizamos el pasado viernes los adchianos a los grandes maestros de la música clásica.

En la presentación de la actividad realizamos la entrega de una nueva insignia honorífica de ADCHE, conseguida por los socios ordinarios que cumplen diez años en la Asociación.

Después entramos en el Auditorio Nacional de Música, un auténtico templo de la cultura musical.

La Sala Sinfónica lucía de una manera espectacular.

Tomando los instrumentos musicales estaba la famosa y popular Film Symphony Orchestra.

Y dirigiéndola, el maestro Constantino Martínez-Orts, un director que sabe como ninguno contagiar su pasión por la música.

En esta ocasión, la orquesta estaba muy bien acompañada. Por un lado, el Coro de la Universidad Politécnica de Madrid, por otro, solistas de primer nivel.

Todos juntos interpretaron obras de Vivaldi, Wagner, Strauss…

Tratándose de la Film Symphony Orchestra, también hubo tiempo para el humor.

La compañía consiguió que volviésemos a vibrar con clásicos como “El lago de los cisnes”, “El barbero de Sevilla” o “El cascanueces”.

Y es que con este director y esta orquesta la tarde resultó… Clasictacular.

Nuestra más sincera enhorabuena a todo el equipo.

Y muchas gracias a todos los adchianos y amantes de la buena música que nos acompañaron.

¡Nos vemos en la siguiente!

Dirección

Calle Félix Rodríguez De La Fuente, 5 (Casa De La Cultura)
Las Ventas De Retamosa
45183

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