15/06/2025
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El rostro del maniquí utilizado en los entrenamientos de reanimación cardiopulmonar (RCP) tiene un origen tan inquietante como cautivador. Pertenece a una joven desconocida hallada ahogada en el río Sena a finales del siglo XIX. Su expresión, sorprendentemente serena, conmovió a los patólogos que decidieron moldear una máscara mortuoria, la cual más tarde daría forma a “Resusci Anne”, el modelo mundialmente adoptado para enseñar técnicas de reanimación. Conocida como L’Inconnue de la Seine, su rostro trascendió lo clínico y se volvió un ícono cultural en Europa, rodeado de misterios y conjeturas sobre su historia. Pese a su trágico final, aquella calma en su semblante transformó su imagen en una herramienta clave en la preparación de personal médico y de emergencia. Hoy se calcula que millones de personas han practicado RCP sobre su réplica, convirtiendo ese rostro sin identidad en uno de los más besados del planeta, y en un legado silencioso que continúa salvando vidas.