28/01/2026
En esta pintura, el practicante está representado por un monje, el esfuerzo está representado por el fuego y la mente es un elefante.
Cuando el monje emprende el camino, primero persigue al elefante, que es completamente negro (lo que representa el letargo) y está siendo aterrorizado por un mono (que representa la distracción).
Sin embargo, a medida que el monje avanza, guiado por la llama del esfuerzo, es capaz de atrapar al elefante y este abandona sus tendencias letárgicas.
El mono no puede seguirle el ritmo.
Finalmente, el monje es capaz de montar el elefante de su propia mente y ya no necesita la llama.