Asociación de Amigos de San Antón

Asociación de Amigos de San Antón Asociación que investiga, fomenta y promueve la cultura giennense.

Los Amigos de San Antón surgieron de honda raíz giennense, cuando las lumbres de San Antón de 1962 se suspendieron por las abundantes lluvias. Por entonces, Pedro Casañas Llagostera, como buen amante de las tradiciones gienenses preparó esa noche rosetas, vino, morcilla… para compartirlos con sus amigos. Sin lumbres en el barrio de La Alcantarilla, a su casa acudieron los amigos Manuel Elías Carra

sco, Juan Castellano de Dios y su hermano Antonio Casañas, con los que compartieron mesa, hablaron de las tradiciones y de repetir la cena el año siguiente. Cada año fueron incorporándose nuevos amigos: Julio Puga, Alfonso Parras, Luis Armenteros, Manuel López Pérez… Poco a poco fue incrementándose el grupo de Amigos de San Antón del que Vicente Oya se hizo eco en la prensa. Un año crucial fue 1978, cincuentenario de la famosa Cena Jocosa que en 1928 organizó el mundo cultural gienense para homenajear al Cronista Alfredo Cazaban, director de la revista cultural Don Lope de Sosa. La denominación de la revista recordaba a este personaje giennense que recoge Baltasar de Alcázar (1530-1606) en su obra La Cena Jocosa. Los Amigos de San Antón, en 1978, se reunieron para emular aquella cena organizándola en el Parador Nacional del Castillo de Jaén, repitiendo a partir de entonces cada año por Santa Catalina este evento singular en lugares simbólicos gienenses. Desde entonces todo lo que acontece en esas Cenas Jocosas queda debidamente recogido en una crónica que se edita en papel y se pueden descargar en formato PDF en: https://www.sendadeloshuertos.com/cronica-cena-jocosa.html

Los Amigos de Antón se registraron oficialmente como asociación el dieciséis de diciembre de 1980, teniendo como principales objetivos

- Fomentar el interés por la conservación de la historia y las tradiciones peculiares de la ciudad de Jaén.

- Promover cuantas iniciativas contribuyan a un mejor conocimiento de la cultura tradicional de la ciudad.

- Recoger cuantos vestigios históricos puedan contribuir al estudio documentado y científico de las tradiciones locales, su origen y evolución a través de los siglos.

- Colaborar desinteresadamente en cuantas iniciativas se promuevan en la ciudad, en torno a estas tradiciones, fiestas populares y cultura en general. Un año después recibieron por parte del Estado la cesión del Arco de San Lorenzo, dedicaron sus instalaciones a la organización de actos culturales divulgativos y, partir de 1986, la edición de la revista cultural Senda de los Huertos.

LOS GORRIONES Y LAS VUELTAS QUE DA LA VIDALa vida da muchas vueltas, decía mi madre. Yo me imaginaba que tiraba una peon...
12/02/2026

LOS GORRIONES Y LAS VUELTAS QUE DA LA VIDA

La vida da muchas vueltas, decía mi madre. Yo me imaginaba que tiraba una peonza en el suelo del patio que giraba y giraba hasta que al final empezaba a tambalearse un poco y, de pronto, se paraba y perdía su verticalidad. Así es la vida pensaba yo, todos perdemos la verticalidad en algunos momentos, y no me refiero a cuando te pasas con el morapio.

En realidad, lo que mi madre quería decir es que el futuro es impredecible y que lo que hoy es blanco, mañana puede ser negro, o viceversa. Hoy ganas tú, mañana puedes ser el perdedor. Pasa eso, que la vida es como una rueda, hoy estás arriba, pero mañana estás abajo.

Os preguntaréis que por qué traigo a colación esto de las vueltas que da la vida y lo impredecible que es el futuro. Pues os respondo: Por los gorriones. Sí, por los Passer domesticus, por los pardales, que también con ese nombre se les conoce (Luis Mateo Díez los menciona varias veces en su novela La fuente de la edad: "Nevó mucho aquel enero, y un día que estábamos cenando oímos un ruido en la ventana. Era un pardal medio arrecido que picaba en los cristales. No pudimos cogerlo, pero sí vimos una gota de sangre que en la nieve quedaba como una huella. Y una y otra noche volvió el pardal y en la nieve dejó la misma gota. Hasta que una mañana, apenas amanecido, lo sentí yo en mi ventana).

Ayer por la tarde, releyendo algunos ejemplares de nuestra revista “Senda de los Huertos”, encontré un artículo en el que se los mencionaba. Aparecía en el número 25, que se publicó en el primer trimestre de 1992, en la sección que tiene por título “Papeles viejos” con la firma de Pedro DE JAÉN. Ahora un inciso para una aclaración que creo innecesaria; Pedro DE JAÉN es el nombre con que, a veces, firma nuestro prioste Pedro Casañas Llagostera.

Hecha la aclaración, continúo contando que Pedro era, por aquellas fechas, gustoso de visitar el Archivo Histórico Municipal de Jaén. Allí le dejaban bucear entre viejos papeles y él pescaba los más sustanciosos que encontraba para luego servírnoslos bien aderezados y guarnecidos con sus comentarios.

Pues bien, en ese número 25 de la revista, Pedro incluye una reseña con su comentario sobre un documento datado en mayo de 1883 en el que se menciona a los gorriones. Como me pareció oportuno para ilustrar lo que digo al principio, eso de que lo que ayer era blanco hoy es negro, lo copio con la seguridad de que, cuanto menos, os resultará curioso. ¡Hala, a seguir leyendo el artículo de Pedro!
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MATANZA DE GORRIONES
Hoy que tanto se mira el aspecto ecológico de nuestro entorno, lo mismo en el orden vegetal como animal, chocan grandemente algunos acuerdos municipales del pasado siglo y anteriores, si bien es verdad que las cosas hay que enjuiciarlas situándose en cada momento.
Uno de estos acuerdos —de los muchos encontrados sobre el tema— es el referente a las matanzas de gorriones que anualmente se llevaban a efecto mandados por el ayuntamiento de la ciudad a instancia de órdenes superiores.
En el Cabildo de 29 de mayo de 1883, acuerda la Corporación publicar un bando, al igual que en años anteriores, exigiendo al vecindario la presentación de seis o doce cabezas de gorriones señalándose para la clase y ocupación de los vecinos, así doce cabezas habrían de entregar los labradores, hortelanos y vegueros, y seis el resto de los vecinos, todos ellos en un plazo de quince días a partir de la publicación, bajo la multa de cuatro ducados de irremisible exacción y sin perjuicio de obligarlos a entregar el citado número de gorriones, siendo todo ello en beneficios del común , debido a los cuantiosos daños y perjuicios que causaban en las siembras y después en las mieses.
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Han pasado ciento cuarenta años de aquel bando municipal y treinta y uno desde que Pedro Casañas lo recogiera en “Senda de los Huertos”. Las tornas han cambiado. Como todos sabéis, los gorriones hoy están en peligro. Muchos observadores autorizados vienen advirtiéndonos de su progresivo descenso poblacional. Por eso, estos simpáticos y entrañables pajaritos, en la actualidad están protegidos, se persigue su caza y lo que aquel lejano bando municipal pregonaba como cosa de beneficio común, hoy sería blasfemia y execrable.
https://sendadeloshuertos.com/

F.M.M.

CARTA A MI PRIMO RICARDO                                                      Jaén, 15 de marzo de 1930Querido primo Ric...
27/10/2025

CARTA A MI PRIMO RICARDO

Jaén, 15 de marzo de 1930

Querido primo Ricardo:

Te escribo esta carta en nombre de toda la familia. Ya sabes que tu padre está cada vez peor de la vista y no atina a manejarse bien con la pluma. Así que yo soy el único que puedo garabatear unas palabras, aunque mi letra no sea tan bonita como la que tenía el tío Eufrasio, tu padre. Pero que sepas que tu padre, tu madre, tu hermana y mi madre están aquí, alrededor mío, hablando todos a la vez y diciéndome lo que quieren que te diga. Como yo voy lento en esto de la escritura, no te extrañe que la mitad, o más, de sus palabras no pueda copiarlas.

Tu última carta se la leí a tus padres y a tu hermana. Tu hermana quiere que te de las gracias por tus felicitaciones. Dice que fue una lástima que no pudieras venir por su cumpleaños.

La foto que te mandamos es para que veas como ha quedado al final la Plaza del Mercado. Ya sabes que derribaron la Casa de la Pescadería y que iban a construir en su lugar una clínica, pues ya ves que está terminada. Es la de Don Fermín Palma. Tu padre quiere que te diga que te fijes en que, a pesar de que cada vez hay más coches de punto aparcados en la plaza, aún siguen circulando carretas tiradas por caballos, como la vuestra cuando teníais el colmado en la calle Maestra. En la parte inferior de la foto puedes ver que aún sigue en pie el quiosquillo donde se vendía pan. Ahora vende también prensa. Al lado del quiosquillo, entre dos palmeras, por cierto, ya ves cuanto han crecido, han tenido que poner un surtidor de gasolina porque el número de coches circulantes está creciendo mucho. Tu madre no hace más que quejarse por eso y anda diciendo que dentro de nada «los de a pie» no tendremos por donde caminar. Un poco exagerada la veo yo, pero no quiero contradecirla. En el centro de la plaza sigue Don Bernabé Soriano, a quien tu tía Julia tanto tenía que agradecerle, según dice tu madre.

En la foto se pueden ver varios corros de gentes desocupadas, seguramente están comentando la última noticia, la que hace que tu padre se suba por las paredes. Dicen que pronto nuestros queridos jardincillos van a desaparecer. Por ahí andan diciendo que ya se ha aprobado levantar en ellos un moderno edifico para alojar en él la Hacienda Pública. Tu padre no hace más que maldecir a un tal Jerónimo Bujeda. Mal rayo lo parta, es lo más suave que le dice. Al parecer se trata de un alto cargo del Ministerio, que se ha empeñado en acabar con nuestra querida plaza. Tío Eufrasio dice que es por «tapar» la clínica de Don Fermín, que algunos no quieren que se vea tanto. Ya veremos en que acaba todo esto.

Ya solo queda despedirnos y desearte que te mantengas en buen estado de salud y que nos escribas pronto contándonos cosas de Mieres o de Mires, que nunca sé cuál de los dos es su nombre.
Recibe con esta muchos besos de toda la familia.

Tu primo Felipe

P.D. A tu amigo Manuel Fernández Granadino lo detuvieron en el pasado mes de febrero. Mi madre no hace más que decir que se tenía que haber ido contigo a las minas, allí en Asturias. El pobre estaba pasando mucha hambre, bueno él y su mujer, y una noche rompió un cristal del café España para llevarse comida. Lo detuvieron enseguida. Creo que ya lo han soltado.

SENDA de los HUERTOS 29 yCRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2006En el primer trimestre de 1993, Senda de los Huertos publica s...
01/07/2025

SENDA de los HUERTOS 29 y
CRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2006

En el primer trimestre de 1993, Senda de los Huertos publica su número 29. En esta ocasión, su portada parece decirnos que la revista pisa fuerte en la arena y lo dice de una manera muy gráfica, muy plástica, con una zapatilla de torero, apenas velada por el capote, que pisa con determinación una arena barrada en dorados. Una imagen creada por el jiennense Horgat, con eso está dicho todo.

Luego sigue la música, mejor dicho, el músico, que en esta ocasión es Joaquín Reyes Cabrera quien nos cuenta que cuando era todavía un niño, por cinco duros su padre le compró un viejo piano de mesa, un viejo Montano con más años que Matusalén, y que hay empezó todo.

Tras visitare Castellar guiados por José Juliá Gómez, tenemos noticia de lo que asustó a los jienenses en el año 1681: ¡la peste!
Una vez superado el miedo al contagio, podremos constatar la amistad que unió a dos poetas de Jaén. Estamos hablando de Manuel Montero Moya y de Antonio Almendros Aguilar. Los dejamos ahí hablando entre ellos y nos vamos al castillo que hubo en Cástulo (apenas una reliquia, no os hagáis ilusión).

Luego, si os apetece, pasearemos por la feria de San Lucas, aunque estemos lejos del mes de octubre, pero quién se atreve a rehusar la singular visita que nos propone Rafael Ortega y Sagrista: un recorrido por su historia. No os lo perdáis, por favor.

La revista tiene muchos más artículos a cuál más interesante, por ejemplo, el que hace un repaso a las elecciones en jaén, las constituyentes del 28 de junio de1931, las primeras bajo un régimen democrático.

Hay más, muchos más, ya lo he dicho antes, por eso os invito a que los descubráis por vuestra cuenta, que no saldréis defraudados. Ahí, al final os dejo el enlace para que leáis la revista entera.

Pero esperad un momento que como es habitual, también os aviso de que está a vuestra disposición la Crónica de la Cena Jocosa del año 2006, la que se celebró en el Museo Provincial de Jaén y cuyo cronista fue nuestro amigo Antonio Martos García. El enlace para esta peculiar visita a nuestro Museo es el que pongo más abajo. Que os aproveche la lectura de las dos revistas.

https://www.sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/senda_pdf/SendaDeLosHuertos-29.pdf

https://www.sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/cronica/2006-CenaJocosa.pdf

F.M.M.

SENDA de los HUERTOS 28 yCRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2005En octubre de 1992 se dio a conocer en qué consistía el mister...
25/04/2025

SENDA de los HUERTOS 28 y
CRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2005

En octubre de 1992 se dio a conocer en qué consistía el misterioso objeto detectado el mes anterior, durante los trabajaos de restauración, en el interior de la venerada imagen de «el Abuelo». Era un rollo de pergamino sin escritura que envolvía un mechón de cabellos plateados y que estaba cuidadosamente atado con un lazo de terciopelo rojo. Parecía que todo iba a quedar bien aclarado, pero no ha sido así. Al menos para mí el misterio y la intriga no ha hecho más que acrecentarse. ¿Sabremos algún día a quien perteneció ese mechón de cabello?

Por esas fechas, también dieron inicio las obras de derribo de la manzana de «La Verdadera», donde se ubicaba también aquel «Sanatorio» al que nadie podía reparos ingresar.

Y por esas fechas salió a la luz el número 28 de nuestra revista «Senda de los Huertos» en cuyo editorial encontramos el eco del revuelo que se armó con los golpes de piqueta que acometieron el derribo de la manzana que mencionamos en el párrafo de arriba. Léelo porque en ese editorial se hace un breve, pero no por eso menos interesante, repaso de la historia de esa manzana.

Este número 28, como siempre, está plagado de artículos y trabajos a cuál más interesante. Mira si no el sumario que aparece en la segunda página y comprobarás que no te miento. Para muestra un botón. Te menciono el que escribe Ángel Aponte sobre la alimentación en Jaén durante los tiempos del Antiguo Régimen.

Los jiennenses de aquellos días, al parecer, pasaban más hambre que Carpanta, o que Charlot, que llegó a mascar las suelas de cuero de sus propios zapatos. Según nos cuenta Ángel, en 1715 varios cortadores de las carnicerías de Jaén informaron al cabildo Municipal «respecto del poco gasto de carnes que ai en dichas carnizerías por causa de la miseria de los tiempos» … en comparación con tiempos anteriores en los que los sábados sacrificaban más de 120 reses, (¡toma ya!). Parece ser que, por esos días, lo que salía de las carnicerías no era nada más que mondongos y entresijos. Como no podía ser menos, el artículo de Ángel viene ilustrado con una fotografía de la fachada lateral de las Carnicerías de la Plaza de San Francisco, magnífica foto que alguien tomo desde la calle de Los Álamos. Me he pasado un buen rato mirándola y te invito a ti a que lo hagas también.

Bueno, ya sabes que suelo presentarte dos revistas en estas pequeñas notas mías. Aquí va la de nuestra Crónica de la Cena Jocosa del año 2005. Ese año se adelantó al día 19 de noviembre, algo fuera de lo normal. Por algún motivo sería, digo yo.

La cronista designada para tal acontecimiento fue María Soledad Lázaro Damas y el lugar elegido para su celebración era de los de alto copete, nada más y nada menos que el palacio de los Condes de Villardompardo, que abre sus puertas en la popularmente llamada plaza del Pato. El nuevo miembro de la Asociación fue presentado en los prolegómenos de la cena; su nombre te lo digo a continuación: José Rodríguez Molina.

Por esos días la calle Martínez Molina estaba intransitable debido a las obras que se estaban llevando a cabo en todo su trayecto. Por tal motivo, los que quisieran llegar andando por esa vía hasta el lugar de la cena, tenían que desviar su ruta por calles aledañas. Cosa que la cronista aprovecha para ir contándonos detalles de los edificios por los que pasa desde la plaza de San Francisco hasta el Palacio donde tiene la cita. Y yo que me alegro de eso porque, guiado por ella y por su conocimiento del entorno, disfruto y aprendo sobre la historia del casco antiguo de Jaén. Para mayor abundancia sobre el tema, durante el transcurso de la cena, entre plato y plato, Luis Berges se levantó y deleitó al cenáculo contando sus recuerdos de la calle en la que había nacido, la del Dr. Martínez Molina. No tiene desperdicio lo que él contó esa noche, por eso te recomiendo encarecidamente que no dejes de leerlo.

Después hubo más intervenciones, la de Miguel Calvo Morillo, la de Ángel Aponte, la de Vicente Oya y la Pilar Sicilia que obsequió a cada uno de los asistentes un ejemplar de «Cancionero», un libro que recoge partituras y letras de melenchones y otras canciones populares de Jaén. Todas ellas fueron aplaudidas con entusiasmo por los presentes.

La cena terminó y no tuvieron tiempo de intervenir durante la misma otros oradores que tenían guardados en sus bolsillos unos folios donde habían escrito sus palabras, pero no fueron en vano sus trabajos porque han quedado reflejados en la crónica como Addenda. Es el caso de Juan Antonio López Cordero, que tenía previsto hablar sobre leyendas gienneses de frontera. También el de Antonio Martos García que traía preparada una disertación con el título de «Cosas de Don Lope» y el de Juan Espinilla Lavín que pensaba hablar sobre un lugar próximo a Jaén conocido por «el Canjorro».

Como siempre hago, ahí más abajo tienes los enlaces para que puedas acceder a ambas revistas.
Que las disfrutes.

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/senda_pdf/SendaDeLosHuertos-28.pdf

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/cronica/2005-CenaJocosa.pdf

F.M.M.

SENDA de los HUERTOS 27 yCRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2004El tercer trimestre de 1992 empezaba en el tórrido Jaén con un...
15/03/2025

SENDA de los HUERTOS 27 y
CRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2004

El tercer trimestre de 1992 empezaba en el tórrido Jaén con una mala noticia: la piscina de la Salobreja no se podía abrir debido a una avería en la depuradora que hacía que se vertiera la arena en el agua. El ayuntamiento prometía repararla en breve y anunciaba, de paso, que los precios ese año serían de 250 pesetas para adultos, 100 para niños y 50 para pensionista y jubilados. Así que no tuve más remedio que leerme el número 27 de la Senda de los Huertos a la vera de mi ventilador y con las persianas del balcón echadas, pero mereció la pena.

Menos mal que la imagen de portada me pareció algo refrescante, no solo por el predominio de los fríos azules, sino porque la abstracción que el pintor Agustín Cruz León plasma en su cuadro (que me corrijan los expertos si no es pintura abstracta la suya), me sugería una gran carabela con sus velas desplegadas navegando por la deseada piscina de la Salobreja que hubiera adquirido dimensiones marítimas. Mira tu esa portada y luego me dices si llevo o no razón.

Como era de esperar, con las más de ciento cuarenta páginas que la revista trae se puede disfrutar leyendo interesantísimos artículos que nos acercan a la historia de nuestra provincia, de sus gentes y de sus costumbres. También, para disfrute de la vista, vienen en este ejemplar entrañables fotografías del Jaén pasado que hacen que se cumpla a pies juntillas aquella expresión de «una imagen vale mil palabras». Si me pides que destaque alguna de ellas, te respondo con gusto porque la página 100 de la revista la ocupa toda entera una foto del «El Chaparral», ese bloque de viviendas que se mete como una cuña entre el Paseo de la Estación y la calle Andrés Segovia. Y siento una espacial simpatía por esa foto porque en los años sesenta del pasado siglo, nosotros, mis padres, mis hermanos y yo, vivíamos en uno de los pisos de ese bloque, concretamente en un tercer piso sin ascensor. Pero en aquellos años yo no echaba de menos ese elemento sin el cual hoy me sería imposible llegar hasta la novena planta del edificio en que vivo. Ya lo sabes, el tiempo no perdona.

Bueno, no hace falta que te diga que más abajo te dejo el enlace para que tú puedas leer todo el contenido del número 27 de nuestra Senda de los Huertos.

También te dejo otro enlace, el de nuestra crónica de la Cena Jocosa del año 2004. En noviembre de ese año los Amigos de San Antón se desplazaron a Úbeda para cenar en la casa palacio Vela de los Cobos y fue su cronista nuestro querido amigo José García García. En esa noche se incorporaron a la asociación dos nuevos miembros cuyos nombres te digo ahora: Juan Espinilla Lavín y María Soledad Lázaro Damas.

Ya no te entretengo más. Solo te repito el consejo de otras veces: No dejes de leer ambas revistas, la de Senda de los Huertos y la de la Crónica de la Cena Jocosa. Tú ábrelas y verás como enseguida quedas enganchado a su lectura. Adiós.

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/senda_pdf/SendaDeLosHuertos-27.pdf

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/cronica/2004-CenaJocosa.pdf

F.M.M.

SENDA de los HUERTOS 26 yCRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2003¿Qué cosa importante pasó en abril del 92?... ¡ah, sí! …ya me ...
21/02/2025

SENDA de los HUERTOS 26 y
CRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2003

¿Qué cosa importante pasó en abril del 92?... ¡ah, sí! …ya me acuerdo, que se publicó el número 26 de Senda de los Huertos… ¿Qué dices?... bueno, eso también. Lo de la inauguración de la Expo’92 también fue por esas fechas, ahora que caigo, pero eso importa menos.

Este número empieza a vuelta de página de la portada, en el mismo editorial, con clamores de lamentos y miedos. En esta ocasión los lamentos se deben a que, una vez desmantelada la antigua Prisión Provincial, la Administración Central pide ochocientos millones de pesetas (todo un capital para aquella época que la Administración Local no quería o podía pagar) a cambio de que la propiedad del edificio fuera devuelta a la ciudad. Los temores eran debidos a la posibilidad de que el solar que quedara después de derribar la antigua prisión sirviera para construir un mastodóntico edificio de viviendas y practicar con él el deporte de la especulación. Con el paso del tiempo pudimos comprobar que esos temores no cuajaron.

Como siempre, en el interior de la revista hay un nutrido ramillete de artículos y entrevistas de lo más culto y versado sin dejar por ello de ser interesante y entretenido.

Ahí, en el interior de la revista, están esperándonos Miguel Calvo que conversa con Antonio Espadas Salido, ubetense y pintor, ¡casi ná! Y a su lado Vicente Oya entrevistando a Lorenzo Morillas Cueva, el que fue rector de nuestra Universidad. Y más adelante Mariano Saez está diciéndonos que nos demos prisa, que empieza su recorrido por Jimena que, entre otras cosas, vamos a ver las pinturas rupestres de la Cueva de la Graja. Y que mientras dure el paseo, Pedro A. Porras nos irá hablando de ciertos giennenses que estuvieron luchando en el norte de África contra a mediados el siglo XVI contra los turcos. Pero como en esto de la escritura todo es posible, del norte de África damos un gran salto, volvemos a Jaén y a otras fechas y nos encontramos con Ángel Aponte que nos dice en que mesones podemos hacer parada, pero cuidado, que estamos hablando de los siglos XVII y XVIII. Ahora hacemos un descanso y miramos a lo alto de la Peña de Martos, donde están los restos del Castillo y, si tenemos buena vista, podremos ver a Francisco Olivares que desde allí nos hace señas para que subamos. Yo prefiero esperar aquí abajo y luego me contáis vosotros lo que os dice sobre el Castillo y, mientras os espero, me leo lo que Rafael Cañada ha escrito sobre la vida de Eufrasio López de Rojas.

Hacemos un breve descanso, lo justo para ir al aseo (los prostáticos ya están que no aguantan más) y seguidamente leemos un cuento entrañable escrito por Rafael Ortega y Sagrista. Ahora yo os pregunto: ¿Creéis que los serenos, aquellos guardianes de la noche que se hacían notar a golpe de chuzo, han desaparecido? Pues no, que siguen viviendo entre las páginas que ha escrito para este número de nuestra revista Isidoro Lara Martín-Portugués.

Pero el recorrido por el interior de la revista no acaba ahí. Todavía queda por visitar el taller alfarero de Paco Tito y hacer un recorrido por los dialectimos en la literatura provincial (ahora el guía es Ignacio Ahumada), y curiosear entre un montón de papeles viejos que Pedro Casañas tiene guardados en su arcón, y leer la noticia de un robo perpetrado en la iglesia parroquial de Cambil, y terminar leyendo poesía, buena poesía.

Antes de que os vayáis a ver la tele, os digo que también podéis leer la Crónica de la Cena Jocosa del año 2003, que se celebró en la Casa-Palacio Cobaleda Nicuesa, siendo la cronista de ese evento nuestra apreciada María José Sánchez Lozano, quien empieza su narración repasando las historias del edificio que los alberga esa noche y de sus sucesivos dueños que el palacio ha tenido desde su creación allá por final del XVI o principios de XVII. Ese año la Asociación de Amigos de San Antón se vio engrandecida con la presencia de dos nuevos colosos: Pedro Antonio Galera Andreu y Arturo Vargas Machuca.

La crónica de esa cena está plagada de excelentes artículos que, en el transcurso de la misma, sus autores leyeron y consiguieron embelesar a todos los oyentes. Por eso yo os invito a que la leáis de cabo arabo, que no saldréis defraudados.

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/senda_pdf/SendaDeLosHuertos-26.pdf

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/cronica/2003-CenaJocosa.pdf

F.M.M.

SENDA de los HUERTOS 25 yCRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2002Empieza el número 25 de Senda de los Huertos con una breve sem...
06/02/2025

SENDA de los HUERTOS 25 y
CRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2002

Empieza el número 25 de Senda de los Huertos con una breve semblanza de Julio Puga Romero, y empieza ya en la misma portada mostrando una pintura suya que retrata a un quinteto musical en plena actuación, quizá llevada a cabo en un cabaré de los situados en la rive gauche del Paris del siglo XIX. Si te paras un poco y concentras la mirada en la imagen, quizá oigas como interpretan una obra de Sidney Bechet. A mí me ha pasado, incluso he creído oler el güisqui, el poco que quedaba en la botella que hay sobre el piano. Hay que ver que cosas más raras me pasan a mí.

Cuando dejes a Julio Puga, te encontrarás con Carlos Guerrero Murillo que nos cuenta como llegó a ser propietario del famoso restaurante “Montemar” y del “Salón Carlos”. Si eres de los tienen ya unas cuantas décadas acumuladas en sus espaldas, es posible que hayas comido en alguno de esos sitios y que aún guardes en tu paladar buenos sabores de aquellas viandas que Carlos ponía sobre las mesas.

Después, cuando hayas terminado la digestión, te das un paseo por Mengíbar, que está aquí al lado como quien dice. Lo puedes hacer sin moverte de la silla, solo tienes que seguir leyendo la revista. Luego te vuelves a Jaén y recorres, de la mano de Juan Eslava, los alcázares y defensas de Jaén y su alfoz… ah, que ahora mismo no recuerdas qué significa alfoz, no te preocupes que te lo recuerdo yo. Déjame que mire en el diccionario… Sí, aquí está. Significa arrabal, término o pago de algún distrito, o que depende de él.

¿Tú sabías que, en las afueras de Jaén, por la carretera que lleva a Torredelcampo, había hasta hace bien poco un horno árabe de cal? Pues si quieres saber su historia tendrás que leer lo que escribe sobre el mismo Ascensión Ferrer Morales. Cuando termines de hacer el mortero con la cal del horno árabe, te lavas las manos y sigues leyendo la segunda parte de las costumbres navideñas de nuestra tierra. Me refiero al artículo que dejo inconcluso Rafael Ortega en el anterior número de Senda de los Huertos.

Ah, no te pierdas una foto tomada el 30 de marzo de 1939, dos días antes de dar por finalizada oficialmente nuestra guerra (in)civil, aunque para muchos la guerra no terminó realmente ese día. En la foto se ve al general Queipo arengando al pueblo de Jaén desde la escalinata del antiguo edificio de correos. Yo me pregunto: ¿haría ese día alguna alusión al bombardeo que sufrió nuestra ciudad dos años antes? No sé, no sé. Precisamente, mira tú por donde, a renglón seguido de la foto nuestro amigo Juan Cuevas te cuenta con todo lujo de detalle cómo fue ese criminal bombardeo. No te vayas sin leer su artículo, que si no dejamos de hablarnos.

Bueno, el número 25 de nuestra revista tiene 146 páginas. Con eso quiero decirte que en ella caben muchos mas artículos de los que aquí menciono. Pero es que quiero dejar espacio en esta presentación para decirte que también está a tu disposición la crónica de la Cena Jocosa del año 2002. Ese año la cena se celebró en el Parador Nacional de Santa Catalina.

Esta cena es memorable porque era la vigésimo quinta que se celebraba desde aquella primera del año 1978. Tal vez por eso, los amigos cenadores decidieron volver a reunirse en el lugar donde se iniciaron estos cenáculos. Pero es que, además, esa noche el cronista fue Pedro Casañas. ¿Quién mejor que él para celebrar este 25 aniversario? Pedro aprovecha la ocasión para incluir en la crónica un extenso repaso a las veinticuatro cenas anteriores. Es una manera de saber que pasó en todas ellas si te has perdido la lectura de alguna de las crónicas anteriores.

En este año de 2002, ingresaron como nuevos miembros de la Asociación dos personas señeras en nuestra ciudad y fuera de sus fronteras por la abundancia de méritos con los que cuentan. Me estoy refiriendo a José García García y a Pedro Alejandro Ruiz Ortiz. Lee la presentación que de ellos hizo María Isabel Sancho y lo que ellos respondieron. No tiene desperdicio.

Como es habitual en estos acontecimientos, la cena, lo que se comió esa noche, sin dejar de tener su valía, no fue lo más importante. Lo verdaderamente sustancioso fueron las diversas intervenciones de aquellos oradores que, entre plato y plato, iluminaron con su verbo y con su sabiduría las mentes de los asistentes. Sonaron aplausos, muchos aplausos, esa noche. Si quieres puedes comprobar el por qué de aquellas ovaciones. No tienes nada más que ponerte a leer ya la crónica que dejó escrita nuestro prioste Pedro Csañas.

Ahí abajo están los enlaces para acceder a la revista Senda de los Huertos y a la Crónica de la Cena Jocosa.
Adiós.

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/senda_pdf/SendaDeLosHuertos-25.pdf

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/cronica/2002-CenaJocosa.pdf

F.M.M.

SENDA de los HUERTOS 24 yCRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2001Bueno, pues aquí estamos otra vez. Hoy toca presentar el númer...
23/01/2025

SENDA de los HUERTOS 24 y
CRÓNICA de la CENA JOCOSA de 2001

Bueno, pues aquí estamos otra vez. Hoy toca presentar el número 24 de Senda de los Huertos. Se publicó en el cuarto trimestre de 1991 (el próximo año capicúa será en el 2112 y lo más probable es que yo no esté en esa fecha para presentar más números de Senda de los Huertos, por culpa de la vista, digo, que ya empieza a fallarme).

La portada de ese número 24 está bellamente ilustrada con la foto de un cuadro de Juan Gallardo Jiménez, marteño de nacimiento. El tema de la pintura no puede ser más jaenero: dos mujeres en la recolección de aceituna. Lee, lee lo que dice de él nuestro querido Miguel calvo Morillo.

Después de darte un paseo por Arjona, si sigues leyendo caminarás por la calle de los Álamos de aquí, de Jaén, pero no solamente por la actual, sino que podrás pasear, gracias a la magia de Manuel López por la calle Álamos en la que aún podías tocar los muros de la antigua fábrica de cervezas “El Alcázar”, aquella que se nos ‘cayó’ en 1962. Esa antañona calle sí que tenía personalidad y no la actual, que no puede ser más impersonal. Mira, mira la foto que acompaña al artículo y ya mi dirás si llevo razón o no.

Y ahora, que aún tenemos el regusto de los últimos mantecados en el paladar, viene bien leer lo que Rafael Ortega y Sagrista nos cuenta sobre nuestras costumbres navideñas. Es tanto lo que tiene que decirnos, que se ve obligado a dividir su artículo en dos capítulos, prometiendo que la segunda parte saldrá en el siguiente número de nuestra revista.

En el siguiente artículo, nuestro apreciado amigo Juan Antonio López Cordero nos muestra ampliamente, como siempre hace, una visión sobre el Gobierno Civil de nuestra ciudad a mediados del pasado XIX, y nos enteramos, al menos yo no lo sabía hasta ahora que he leído su artículo, de que la sede del Gobierno Civil estuvo en una casa situada en el Cantón de Jesús, a la salida de la calle del Conde. Y para que no haya equívoco, acompaña su artículo con una foto de dicha casa. Más claro el agua, que es lo que decía mi madre.

Pero, espera, que lo que sigue no es para menos. En las siguientes páginas Juan Cuevas Mata, que como todos sabéis es uno de los pilares en los que se sustenta hoy nuestra Asociación, nos cuenta con pelos y señales como se llevó a cabo en nuestra ciudad el paso del alumbrado público con petróleo al eléctrico. Y esto me recuerda una anécdota que me pasó cuando yo tenía unos nueve o diez años (hay que ver como ciertos episodios, aparentemente triviales, permanecen en la memoria durante toda la vida. Qué curioso, ¿verdad?). Te cuento brevemente la historieta.

Debería ser el año 1959 o 1960, no estoy seguro. Estábamos en el colegio de primaria y, por alguna razón que no recuerdo, nos habíamos quedado en clase tres o cuatro alumnos (seguramente estábamos castigados, como era habitual) y sor Aurelia, porque he de decir en este momento que yo fui al colegio de la “Gota de leche”, donde todos los chaveas estábamos techados por las anchas alas almidonadas de las tocas que las Hermanas de la Caridad usaban. Pues, como decía antes, sor Aurelia, que seguramente se aburría de vernos escribir sobre nuestros cuadernos, rompió el silencio preguntándole a uno de nosotros (recuerdo su nombre, pero no lo digo por discreción) que si en su pueblo había llegado ya la luz eléctrica. Mi compañerito dejó de escribir, se quedó pensativo unos segundos y, levantando a la vez mirada y dedo índice de la derecha, señaló hacia el techo y dijo: “Pues eléctrica, eléctrica, no lo sé…, pero como esta de aquí sí que la tenemos”. Yo solté una carcajada y sor Aurelia se volvió hacia mí y me atizó un coscorrón que cortó de golpe mis risas. ¡Jopé, y no ha pasado tiempo de eso!

Bueno, volvamos a lo nuestro. Otro artículo que te recomiendo encarecidamente que leas es el de Ignacio Ahumada sobre el español de Jaén y los falsos dialectalismos. Entre páginas de dicho artículo hay una foto que reproduce un dibujo del 1881 reflejando la llegada del primer (subrayo la palabra ‘primer’) tren a Jaén. No te la pierdas. Pero, en este número 24 de Senda, hay muchos más trabajos que no puedes dejar de leer.

Y antes de despedirme de ti, te digo también que hemos puesto a tu disposición la crónica de la Cena Jocosa del año 2001(¡hala, ya estamos en el siglo XXI!), que se celebró en el Palacio de los Vélez, donde hoy se reúnen los arquitectos de la provincia a tratar sus asuntos. Ese año, el cronista de la Cena fue Rufino Almansa Tallante. Como siempre ocurre en estos encuentros, la velada estuvo llena de intervenciones, a cuál más interesante y sabrosa, al igual que las viandas que los comensales se echaron al coleto sin ningún reparo. Así es comprensible que, a altas horas de la madrugada, cuando se dio por terminado el convite, pues nadie quisiera despedirse y, un tanto remisos a la partida, se formaron varios corrillos que, lentamente, se encaminaban hacia la puerta de salida del Palacio mientras comentaban entre ellos algún último detalle de la Cena que el cronista no pudo recoger en su Crónica.

Y ahora el que se va, soy yo. No hace falta que te lo diga, ya lo sabes, ahí abajo están los enlaces para que puedas leer las dos revistas que acabamos de ‘colgar’ en nuestra página web. Adiós.

https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/senda_pdf/SendaDeLosHuertos-24.pdf
https://sendadeloshuertos.com/mediapool/135/1355481/data/cronica/2001-CenaJocosa.pdf

F.M.M.

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