15/04/2026
El pasado 13 de abril de 2026, en la ciudad de Madrid, y por gentil invitación del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, tuvo lugar, en su estand institucional, la ponencia, impartida por el Presidente de la Associació y también del Consejo Regulador de la DOP Miel de Ibiza, Vicente Marí Torres, titulada «Ibiza en el plato: la miel como nuevo lenguaje gastronómico», un ejercicio de reflexión que trascendió lo meramente culinario para adentrarse en las profundidades históricas, culturales y sensoriales de la «Mel d’Eivissa».
Lejos de constituir un producto contemporáneo, la miel de Ibiza se erige como un legado milenario, cuyas raíces se hunden en prácticas apícolas que, según la evidencia arqueológica y documental, podrían remontarse hasta el siglo VII a. C., con colmenas de singular factura —aisladas con Posidonia oceanica y elaboradas con materiales autóctonos— que no encuentran parangón en otros territorios del ámbito mediterráneo.
Las fuentes históricas, desde el De bello Maioricano (1115) hasta los registros medievales como el Llibre del Mostassaf o las crónicas del frare Marsili, dan fe de la abundancia, valor y regulación de la miel en la isla, así como de su arraigo en la vida económica, jurídica y cotidiana de sus habitantes. No en vano, la apicultura ha sido, desde antiguo, una actividad consustancial al paisaje agrario pitiuso, como evidencian contratos, inventarios y disposiciones legales que protegían con severidad tanto a las abejas como a sus colmenas.
En el ámbito gastronómico, la miel ha desempeñado igualmente un papel esencial, integrándose en preparaciones tradicionales como el flaón o la salsa de Nadal, y configurando un repertorio culinario donde dulzor, identidad y territorio convergen de manera armónica.
Desde una perspectiva contemporánea, la «Miel de Ibiza» se define como un producto multifloral de extraordinaria singularidad, resultado de un ecosistema insular cuya flora silvestre —con especies como Echium sp, Lotus sp o Cistus-Helianthemum sp— imprime un perfil polínico inconfundible, inexistente en otras regiones. Sus características organolépticas —color ámbar, aroma floral con matices frescos y alcanforados, y un sabor equilibrado entre dulzor y sutil acidez— la convierten en un ingrediente de alto valor gastronómico.
La ponencia puso de relieve, en definitiva, cómo la miel puede ser reinterpretada como un auténtico lenguaje culinario, capaz de narrar el territorio, la historia y la biodiversidad de Ibiza a través de los sentidos, proyectándose así como un elemento clave en la innovación gastronómica sin renunciar a la tradición que la sustenta.
Una intervención que, sin duda, contribuye a dignificar, preservar y difundir el extraordinario patrimonio apícola de la isla.