03/02/2026
Esta frase de Sheila Kitzinger (1929-2015), antropóloga y defensora del parto natural, resume la esencia del movimiento por el parto respetado. En 2026, su visión sigue siendo el pilar para entender que el nacimiento trasciende lo clínico.
Vamos a desglosar cada parte de esta frase:
El nacimiento no sólo es un hecho biológico… Kitzinger no niega la fisiología. Sin embargo, ella criticaba que el sistema médico tradicional tratara el parto únicamente como este proceso mecánico, convirtiendo a la mujer en una "máquina" que debe ser reparada o controlada.
…es un evento social…Para Kitzinger, el nacimiento de un nuevo ser tiene un gran impacto en la comunidad: el cómo la sociedad y la cultura del cuidado vigente en ella rodea a la mujer (con apoyo, silencio y respeto, o con juicio y presión) determina la salud mental de esa nueva familia.
…y político. Esta es la parte más revolucionaria de su pensamiento. Kitzinger afirmaba que el parto es político porque implica relaciones de poder. Porque donde hay poder, hay política. Reclamar nuestra autonomía, decidir sobre nuestro propio cuerpo y exigir el cumplimiento de nuestros derechos frente al sistema es un acto de soberanía. El nacimiento es el primer espacio donde ejercemos (o nos quitan) nuestra libertad.
Decir que el nacimiento es político significa entender que el trato que recibimos refleja el valor que la sociedad otorga a la mujer y a la infancia.
Esta dimensión política se traduce directamente en las políticas públicas: la forma en que el Estado organiza sus maternidades, invierte en la formación de matronas y legisla contra la violencia obstétrica determina nuestra libertad. Cuando las instituciones priorizan protocolos basados en la evidencia y el respeto, están reconociendo que un nacimiento digno es la base de una sociedad más justa y saludable.
Cada parto donde la mujer pare en libertad es una pequeña revolución que transforma a la mujer, a la sociedad y al sistema sanitario. ✊✨