31/10/2025
Hoy decimos adiós a una mujer excepcional, una asturiana universal, María Luisa Muñiz Concheso, cuyo espíritu de lucha iluminó 96 años de historia. Tuve el honor de compartir con ella su última gran conmemoración pública el pasado mayo en Gijón, durante el 80 aniversario del fin de la Segunda Guerra Mundial. Allí, su presencia fue un vivo testimonio de la memoria que debemos preservar.
Su vida fue un ejemplo insuperable de resiliencia. Con apenas 13 años, en 1937, partió de Gijón hacia Rusia, llevando ya consigo una discapacidad visual severa.
En la Unión Soviética, perdió completamente la vista y gran parte de la audición. Sin embargo, ni la adversidad ni el estallido de la Segunda Guerra Mundial en el territorio donde vivía pudieron con ella.
Con una tenacidad que desafía lo imaginable, se graduó como profesora de español en Moscú. No solo eso: alcanzó el máximo nivel docente, formando como profesora universitaria y de la Escuela Diplomática a generaciones de diplomáticos rusos destinados a Latinoamérica y España.
Pese a no ver ni oír casi, su inteligencia y su fuerza interior moldearon el futuro de las relaciones internacionales.
María Luisa no solo sobrevivió a los capítulos más dramáticos del siglo XX; los transformó en un legado de conocimiento y superación. Su vida es un faro que desde el Instituto Europeo para el Conocimiento del Holocausto y los Totalitarismos siempre honraremos.
Recuerdo su última frase antes de despedirse….”la vida no es para los débiles…”
Descanse en paz una verdadera luchadora.
🌹