Sociedad Astronómica Asturiana OMEGA (Astronomical Society)

Sociedad Astronómica Asturiana OMEGA (Astronomical Society) Sociedad para la divulgación de las ciencias del espacio, medioambiente, astronomía, astrofísica, cosmología y afines. Asociación de aficionados - técnicos.

¿Sabéis qué son los agujeros negros primordiales?La llamada materia oscura (en realidad traslúcida) representa el 85% de...
21/06/2026

¿Sabéis qué son los agujeros negros primordiales?

La llamada materia oscura (en realidad traslúcida) representa el 85% de toda la materia del Universo y solo sabemos de su existencia porque observamos sus efectos gravitatorios, aunque desconocemos de qué está hecha. Entre las hipótesis propuestas hay una especialmente extraña que supone que -al menos en parte- estaría formada por agujeros negros primordiales (ANP, en inglés PBH).

A diferencia de los agujeros negros comunes que se producen tras la muerte de estrellas masivas, estos ANP se habrían formado en los primeros instantes del Big Bang (cuando el universo era una sopa extremadamente densa y caliente) y tendrían masas de rango estelar, o menores.

Un estudio actual explora una posibilidad exótica: ¿qué ocurriría si una estrella capturase uno de estos agujeros negros primordiales? Pues dependería de su masa; un ANP muy pequeño podría atravesar la estrella sin apenas consecuencias, pero otro con suficiente masa, terminaría hundiéndose irremediablemente hacia el centro y desde allí, comenzaría a alimentarse del material estelar desde dentro.

Hacia el exterior, la estrella podría seguir pareciendo normal durante millones de años, brillando y generando energía, aunque en su interior el agujero negro iría consumiendo lentamente su núcleo. Posteriormente, su estructura interna comenzaría a alterarse y dependiendo de las masas relativas de la estrella y del ANP, este proceso debería abocar a fenómenos observables que violen los modelos normales de evolución estelar.

Esto es lo que buscan los investigadores, si existen estos ANP y forman parte de la materia oscura, acabarán dejando huellas indirectas en algunas estrellas aparentemente normales. La hipótesis es rompedora porque la búsqueda de materia oscura se centraba hasta ahora en enormes detectores subterráneos y en aceleradores de partículas, mientras que así, se podrían utilizar las propias estrellas como laboratorios naturales.

Aunque aún no hay pruebas de existencia de estos agujeros negros primordiales, son estudios que nos ayudan a saber dónde podrían esconderse y como buscarlos.

Crédito: Gottlieb et al. 2026

Sean bienvenidos al tercer episodio de la serie. Hoy profundizaremos en uno de los tres cuerpos requeridos para este fen...
20/06/2026

Sean bienvenidos al tercer episodio de la serie. Hoy profundizaremos en uno de los tres cuerpos requeridos para este fenómeno: la estrella.

(IMG-1) El Sol es una estrella de tipo G, una gigantesca esfera de plasma de unos 1,39 mill. km de diámetro que agrupa el 99,8 % de toda la masa del Sistema Solar. Este masivo cuerpo se encuentra dividido en varias capas principales:

En su centro se encuentra el núcleo, donde la temperatura alcanza unos 15 millones de grados Celsius. Es aquí donde se produce el proceso que alimenta al Sol desde hace unos 4.600 millones de años: la fusión nuclear. En condiciones de enorme presión, los átomos de hidrógeno se fusionan para formar helio, liberando una enorme cantidad de energía según la famosa ecuación E = mc². Esa energía tarda miles de años en abrirse paso hasta la superficie y, una vez allí, apenas ocho minutos y veinte segundos en recorrer los casi 150 millones de kilómetros que nos separan del Sol.

Rodeando al núcleo se encuentran la zona radiativa, donde la energía se transmite mediante radiación, y la zona convectiva, donde enormes corrientes de plasma caliente asciende mientras otras más frías descienden, de forma similar a como se comporta, por ejemplo, el viento.

(IMG-2) La capa que normalmente observamos es la fotosfera, con una temperatura cercana a los 5.500 °C. Sobre ella se encuentra la cromosfera, una capa mucho más tenue que alcanza alrededor de 10.000 °C y que solo resulta visible brevemente durante un eclipse total de Sol como un fino borde rojizo.

Más allá se extiende la corona solar, la atmósfera exterior del Sol. Aunque es más tenue, alcanza temperaturas de entre uno y varios millones de grados. Su brillo queda completamente oculto por la intensa luz de la fotosfera, por lo que normalmente no podemos verla. Sin embargo, cuando la Luna cubre por completo el disco solar durante un eclipse total, la corona aparece como el halo blanco que rodea al Sol.

(IMG-3) Pese a que toda esta serie va en torno al Sol y sus fenómenos, vale la pena investigar brevemente a otras estrellas. Los astrónomos las clasifican según su temperatura y color mediante la secuencia O, B, A, F, G, K y M (Escala Morgan-Keenan) y el Diagrama Hertzprung-Russel. Las estrellas O son las más calientes y masivas, de color azulado, mientras que las M son las más frías y pequeñas, con un característico tono rojizo. Nuestro Sol ocupa una posición intermedia dentro de esta clasificación, pero cada uno de estos tipos posee características muy diferentes que explicaremos con más detalle en futuras publicaciones.

👍 Esta publicación forma parte de la serie "Eclipses: en contexto". Una iniciativa lanzada por la SAA Omega para concienciar sobre los eclipses y todas sus implicaciones a lo largo de la historia como preparación para el histórico evento del 12 de agosto de este año.

A veces los descubrimientos más importantes no consisten en encontrar algo completamente nuevo, sino en confirmar que nu...
19/06/2026

A veces los descubrimientos más importantes no consisten en encontrar algo completamente nuevo, sino en confirmar que nuestro rincón del universo funciona igual que el resto.

Desde hace décadas los astrónomos observan agujeros negros supermasivos (ANSM) en otras galaxias, expulsando parte del material que los rodea en forma de vientos capaces de alterar su entorno. Sin embargo, faltaba una pieza importante del puzle: demostrar que el agujero negro situado en el centro de nuestra Vía Láctea hacía lo mismo.

Y la búsqueda ha durado más de medio siglo.

En el corazón de nuestra galaxia se encuentra Sagitario A* ("sagitario A estrella") un agujero negro con una masa equivalente a unos cuatro millones de soles. Comparado con otros agujeros negros supermasivos, se trata de un objeto relativamente tranquilo. Precisamente esa aparente calma hacía especialmente difícil detectar cualquier efecto que produjera sobre el gas que lo rodea.

La teoría indicaba que debía existir un viento. Cuando el material cae hacia un agujero negro no toda la materia termina cruzando el horizonte de sucesos. Parte de la energía liberada durante el proceso puede impulsar gas caliente hacia el exterior. El problema era encontrar pruebas observacionales de que eso estaba ocurriendo en nuestra propia galaxia.

Ahora, utilizando cinco años de observaciones del radiotelescopio ALMA combinadas con datos del observatorio espacial de rayos X, Chandra, un equipo internacional ha identificado una enorme cavidad en el gas que rodea el centro galáctico. Esa cavidad tiene forma cónica y parece haber sido excavada por un flujo continuo de material procedente de las inmediaciones de Sagitario A*. No se trata de un chorro espectacular como los observados en algunas galaxias Seyfert o activas, sino de una especie de viento persistente que lleva miles de años interactuando con el medio interestelar.

Y aunque pueda parecer un fenómeno modesto, sus efectos se acumulan con el tiempo. Incluso una corriente relativamente débil puede moldear las nubes de gas cercanas, influir en la formación de nuevas estrellas y modificar lentamente el entorno galáctico.

El hallazgo confirma que Sagitario A* se comporta de forma muy similar a otros ANSM del universo. Puede que actualmente se encuentre en una fase tranquila, pero sigue siendo un actor importante en la evolución de la Vía Láctea.

Después de cincuenta años de búsqueda, la evidencia por fin ha aparecido.

Crédito: NASA/CXC/Northwestern University/ALMA

Hoy es un día de celebración para el mundo aeroespacial, para la tripulación de Artemis II y, especialmente, para la ast...
18/06/2026

Hoy es un día de celebración para el mundo aeroespacial, para la tripulación de Artemis II y, especialmente, para la astronauta .

La ha anunciado la concesión del Premio Princesa de Asturias de la Concordia 2026, un reconocimiento que distingue su extraordinaria trayectoria científica, así como su capacidad para inspirar a millones de personas a través de la exploración espacial.

En marzo vivimos (y narramos en esta cuenta) la misión Artemis II, que devolvió a la humanidad a las proximidades de la Luna más de medio siglo después. Entre sus cuatro tripulantes se encontraba Christina Koch, quien volvió a escribir su nombre en la historia al convertirse en la primera mujer en viajar hasta el entorno lunar. Sin embargo, este galardón se otorgó pensando más allá de este logro.

Ingeniera eléctrica y física, Koch ya había batido el récord de permanencia continuada en el espacio para una mujer con 328 días a bordo de la Estación Espacial Internacional y protagonizó, junto a Jessica Meir, el primer paseo espacial realizado exclusivamente por mujeres. A lo largo de su carrera ha defendido que la exploración espacial solo tiene sentido cuando sus avances y su mensaje se comparten con toda la humanidad.

Precisamente ese espíritu de cooperación, de inspiración y de divulgación ha sido uno de los aspectos más valorados por el jurado del premio, que ha querido reconocer cómo su labor trasciende la ciencia para convertirse en un símbolo de concordia, colaboración internacional y esperanza para las nuevas generaciones.

Desde la Sociedad Astronómica Asturiana OMEGA queremos felicitar a Christina Koch por este reconocimiento. Es muy positivo ver como el espacio es capaz de inspirar a las nuevas generaciones y se ve reflejado en uno de los galardones más importantes de nuestro país. Esperamos disfrute su visita a la capital del Principado este octubre.

Fuentes: Fundación Princesa de Asturias, France24, Mujer Hoy, The Hour.

¿Qué ocurriría si mañana un observatorio detectase una señal que pareciera proceder de una civilización extraterrestre?A...
17/06/2026

¿Qué ocurriría si mañana un observatorio detectase una señal que pareciera proceder de una civilización extraterrestre?

Aunque la pregunta parece sacada de una novela de ciencia ficción, existe desde hace décadas un debate muy serio sobre cómo debería actuar la comunidad científica ante un hallazgo semejante. De hecho, un comité internacional vinculado a SETI, el programa dedicado a la búsqueda de inteligencia extraterrestre, acaba de actualizar las recomendaciones que deberían seguirse en caso de producirse un descubrimiento de este tipo.

Lo interesante es que las nuevas directrices no se centran tanto en los extraterrestres como en los propios seres humanos.

Cuando se redactaron los protocolos anteriores, internet tenía una influencia mucho menor sobre la opinión pública. No existían las campañas masivas de desinformación, las imágenes generadas por inteligencia artificial ni la capacidad de difundir rumores a escala global en cuestión de minutos. Hoy el riesgo de una interpretación errónea, una filtración prematura o una noticia falsa es mucho mayor.

Por ese motivo, una de las principales recomendaciones es evitar cualquier anuncio precipitado. Antes de comunicar públicamente una posible detección, otros observatorios independientes deberían confirmar el hallazgo utilizando instrumentos distintos y metodologías diferentes. La historia de la astronomía está llena de señales aparentemente extraordinarias que acabaron teniendo explicaciones completamente naturales o incluso simples errores instrumentales.

Las nuevas recomendaciones también reconocen algo que apenas se contemplaba hace unos años: el impacto que una noticia así tendría sobre los propios investigadores. Los científicos implicados podrían enfrentarse a una presión mediática enorme, campañas de desinformación, acoso en redes sociales o interpretaciones sensacionalistas de sus resultados.

Otro aspecto especialmente interesante es el relativo a una posible respuesta. Aunque se confirmase que una señal procede de una inteligencia extraterrestre, muchos expertos consideran que la decisión de responder no debería quedar en manos de un único país, una institución o un reducido grupo de investigadores. Una cuestión con implicaciones potencialmente globales requeriría un debate mucho más amplio y representativo.

Resulta llamativo que, después de décadas buscando señales procedentes de otras civilizaciones, una parte importante del trabajo actual no consista en mejorar los radiotelescopios, sino en prepararnos para gestionar correctamente la información si algún día encontramos algo.

Crédito de la imagen: SETI Institute

Valentina Tereskova, la primera cosmonauta. En otro 16 de junio, pero de 1963, fue lanzada al espacio a bordo de la Vost...
16/06/2026

Valentina Tereskova, la primera cosmonauta. En otro 16 de junio, pero de 1963, fue lanzada al espacio a bordo de la Vostok 6.

Paracaidista aficionada desde su juventud fue seleccionada entre cuatrocientas aspirantes a formar parte del grupo de mujeres cosmonautas, compuesto por cinco miembros, en febrero de 1962. Entre los criterios de selección medir menos de 170 cm y pesar menos de 70 kg, como ya le ocurriera unos años antes a Yuri Gagarin y tener menos de 30 años.

En los meses siguientes fue sometida a entrenamiento intensivo que incluyó vuelos de ingravidez, pruebas en cámara de aislamiento y en centrifugador, formación de piloto de combate y 120 saltos en paracaídas.

Con 26 años y como única tripulante de la nave Vostok 6, fue lanzada el 16 de junio de 1963, dándose la circunstancia que dos días antes ya había sido lanzada la Vostok-5 llevando a Valeri Bykovski que llevaba todo ese tiempo en una órbita similar (de trayectoria separada pocos kilómetros).

Completó 48 órbitas a la Tierra en los tres días que permaneció en el espacio. Al parecer existía un pequeño error de programación en la trayectoria de la nave que la llevaba a alejarse gradualmente (por lo que podría haberse perdido en el espacio) y se tuvieron que realizar las correspondientes correcciones de trayectoria durante el vuelo. Vemos que eran tiempos absolutamente heroicos en la carrera espacial, porque un mes antes, Gordon Cooper había sufrido un fallo completo de los equipos automáticos en su Mercury-Atlas 9 (NASA) y tuvo que pilotar manualmente su reentrada, como os hemos contado.

Ella confesaría después, que sufrió mareos con náuseas y vómitos, aunque pudo rellenar el cuaderno de bitácora y tomar las fotografías de la atmósfera hacia el horizonte, que se le encomendaron. Tras descender en paracaídas desde una altura de 6000 metros, la Vostok-5 aun tardaría 3 horas más en regresar (por lo que Valeri realizaría en total, 82 órbitas en cinco días).

Nombrada he***na de la Unión Soviética, Valentina continuó participando en la vida política de la Rusia postsoviética y sigue viva en la actualidad, igual que su récord de ser la única mujer en completar una misión espacial en solitario.

Un cometa con tendencia a sufrir explosiones.El cometa 17P/Holmes protagonizó, en octubre de 2007, uno de los fenómenos ...
15/06/2026

Un cometa con tendencia a sufrir explosiones.

El cometa 17P/Holmes protagonizó, en octubre de 2007, uno de los fenómenos más extraños observados en el Sistema Solar. En apenas unas horas aumentó su brillo cerca de medio millón de veces, pasando de ser un objeto visible solo con telescopios a poder observarse a simple vista.

Ahora, casi veinte años después, un equipo liderado por el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC) ha publicado el estudio más completo realizado hasta la fecha sobre aquel megaestallido.

Lo interesante no es solo que hayan reconstruido el evento, sino que han logrado identificar distintos tipos de partículas expulsadas durante la explosión y calcular cómo evolucionaron con el tiempo.

Los investigadores concluyen que el material no salió despedido como una nube uniforme. Se produjeron al menos varias fases de eyección diferentes, con partículas de tamaños distintos viajando a velocidades muy diferentes. Algunas fueron expulsadas a más de 500 metros por segundo, mientras que otras avanzaban mucho más despacio.

El estudio también ha permitido estimar la masa total expulsada durante el evento: varios miles de millones de toneladas de material, una cantidad enorme para un núcleo cometario de apenas unos kilómetros de diámetro.

Uno de los aspectos más llamativos es que el estallido parece haberse originado bajo la superficie. Según los modelos, el calor solar habría penetrado lentamente en el interior del cometa, provocando la sublimación de hielos volátiles atrapados bajo capas más compactas. La presión fue aumentando hasta que la superficie terminó fracturándose y liberando de golpe enormes cantidades de gas y polvo.

Además, los investigadores han recopilado todos los estallidos conocidos de 17P/Holmes desde su descubrimiento en 1892. El resultado muestra que no se trata de un comportamiento aislado, sino de un cometa especialmente propenso a sufrir este tipo de explosiones.

Comprender estos procesos es importante porque los cometas son algunos de los objetos más primitivos del Sistema Solar. Cada estallido expone material que ha permanecido prácticamente inalterado durante más de 4.500 millones de años, permitiéndonos estudiar cómo era el entorno en el que se formaron los planetas.

Imagen terrestre del cometa 17P/Holmes tomada el 1 de noviembre de 2007 por el astrofotógrafo Alan Dyer. Créditos: NASA , ESA y A. Dyer.

Henrietta Leavitt, Edwin Hubble y las dimensiones del Universo. Cuando Henrietta Leavitt descubrió la relación entre el ...
14/06/2026

Henrietta Leavitt, Edwin Hubble y las dimensiones del Universo.

Cuando Henrietta Leavitt descubrió la relación entre el periodo y la luminosidad de las estrellas variables Cefeidas, proporcionó a los astrónomos una herramienta extraordinaria: una forma fiable de medir distancias en el universo, como os contamos hace solo unos días. La cuestión era sencilla de plantear, pero difícil de resolver: ¿hasta dónde llegaba realmente la Vía Láctea?

A comienzos del siglo XX muchos astrónomos pensaban que nuestra galaxia constituía prácticamente todo el Universo. Algunas manchas difusas visibles en el cielo, como la gran "nebulosa" de Andrómeda, generaban un intenso debate. ¿Eran solo nubes de gas dentro de la Vía Láctea o eran sistemas estelares independientes?

La respuesta llegó gracias a Edwin Hubble hacia 1925.

Trabajando en el Observatorio de Monte Wilson, utilizando el telescopio Ho**er de 100 pulgadas, el mayor del mundo en aquel momento, Hubble estudió fotografías de Andrómeda buscando estas estrellas variables. En 1923 identificó una Cefeida y anotó sobre la placa fotográfica una palabra que se ha hecho famosa: "VAR!", abreviatura de variable.

Aquella observación cambió la historia de la astronomía para siempre. Aplicando la relación descubierta años antes por Henrietta Leavitt, Hubble calculó la distancia a la estrella y, por extensión, a Andrómeda. El resultado era demasiado grande para que aquel objeto estuviese dentro de la Vía Láctea: Andrómeda era otra galaxia.

De repente, el universo se volvió muchísimo más grande.

Pero Hubble no se detuvo ahí. Continuó midiendo múltiples distancias galácticas y comparándolas con sus velocidades de alejamiento (mediante el corrimiento al rojo de sus espectros) obtenidas por otros astrónomos, especialmente por Vesto Slipher. Los resultados mostraban algo inesperado: cuanto más lejos estaba una galaxia, más rápido parecía alejarse de nosotros.

Aquella relación, conocida hoy como ley de Hubble-Lemaître, proporcionó la primera evidencia observacional sólida de que el universo se expande.

Curiosamente, muchos de los descubrimientos asociados al nombre de Hubble se apoyaron en el trabajo previo de otros científicos. Las velocidades de Slipher, las Cefeidas de Leavitt o décadas de mejoras instrumentales hicieron posible aquel avance. Hubble fue quien reunió todas las piezas y construyó una imagen completamente nueva del cosmos.

Gracias a ello, hace un siglo la humanidad pasó de pensar que habitaba un Universo formado por una única galaxia a comprender que nuestro Universo está poblado por millones de ellas. Los cálculos más recientes empleando campos de cielo profundo tomados por los telescopios espaciales Hubble y James Web, indican que solo en nuestro Universo observable podrían existir más de 2.000.000.000.000 (dos billones europeos / trillones norteamericanos) de galaxias.

Sean bienvenidos al segundo episodio de la serie. En la publicación anterior definimos qué es un eclipse. Hoy se profund...
13/06/2026

Sean bienvenidos al segundo episodio de la serie. En la publicación anterior definimos qué es un eclipse. Hoy se profundizará en sus tipos.

(IMG-1) Todos los eclipses tienen algo en común: se producen cuando tres cuerpos celestes se alinean de tal forma que uno proyecta su sombra sobre otro. Sin embargo, dependiendo de cuál sea el cuerpo que se interpone, se distinguen dos grandes grupos.

(IMG-2) En un eclipse de Luna, la Tierra se sitúa entre el Sol y el satélite, haciendo que la Luna atraviese la sombra terrestre. En cambio, en un eclipse de Sol, es la Luna la que pasa entre el Sol y la Tierra y oculta parcial o totalmente el disco solar desde nuestra perspectiva.

Este fenómeno también se denomina eclipse de sangre, pues la luz solar atraviesa los bordes de la atmósfera y esta filtra los colores más fríos del espectro (azules) y desvía los rojizos hacia el interior de la sombra, iluminando tenuemente la superficie lunar.
(IMG-3) Tanto los eclipses solares como los lunares pueden ser parciales o totales. La diferencia es sencilla: si el astro entra por completo en la zona de sombra más oscura, llamada umbra, el eclipse será total. Si solo una parte queda cubierta y el resto permanece iluminado, hablaremos de un eclipse parcial.

Sin embargo, los eclipses solares presentan una característica especial. La órbita de la Luna es elíptica, ergo no es perfectamente circular, por lo que la distancia con respecto a la Tierra varía. Cuando ocurre un eclipse y la Luna se encuentra en una posición más alejada (apogeo), su tamaño aparente es ligeramente menor que el del Sol y no consigue ocultarlo por completo. En ese caso se produce un eclipse anular, en el que permanece visible un brillante anillo de luz alrededor de la Luna.

(IMG-4) Existe además un fenómeno mucho más raro: el eclipse híbrido. Durante este tipo de eclipse, la curvatura de la Tierra hace que, según el lugar desde el que se observe, pueda verse como anular o como total. Es decir, un mismo eclipse cambia de apariencia a lo largo de su recorrido, convirtiéndose en uno de los eventos astronómicos más singulares que existen. El próximo de este tipo sucederá el 14 de noviembre de 2031, y atravesará el Pacífico, Oceanía y Centroamérica durante su recorrido.

👍 Esta publicación forma parte de la Serie “Eclipses: en contexto”. Una iniciativa lanzada por la SAA Omega para concienciar sobre estos eventos como preparación para el histórico evento del 12 de agosto.

12/06/2026

¿Cómo nace un sistema planetario?

ESO acaba de publicar una espectacular secuencia obtenida con el Very Large Telescope (VLT) a lo largo de cuatro años en la que puede verse el disco de gas y polvo que rodea a la joven estrella AB Aurigae, situada a unos 520 años luz de la Tierra, en la constelación de Auriga.

Lo que observamos es, literalmente, un disco protoplanetario, un sistema planetario en construcción. Alrededor de las estrellas jóvenes suele existir un disco de material compuesto por gas y polvo. Con el tiempo, parte de ese material se agrupa para formar planetas, mientras el resto acaba siendo absorbido por la estrella o expulsado al espacio.

Las imágenes muestran cómo este disco gira alrededor de AB Aurigae siguiendo las leyes de Kepler, pero también revelan estructuras mucho más interesantes: brazos espirales, sombras radiales y zonas "retorcidas" que alteran la forma aparentemente uniforme del disco.

Los astrónomos creen que estas perturbaciones podrían estar causadas por planetas en formación. A medida que un protoplaneta orbita alrededor de su estrella, su gravedad interactúa con el material circundante, generando ondas de densidad similares a la estela que deja una embarcación al desplazarse por el agua; estas ondas pueden adoptar forma de espiral y producir las estructuras observadas.

En particular, una de estas deformaciones, detectada hace algunos años y observada nuevamente en esta secuencia temporal, coincide muy bien con los modelos teóricos que predicen la presencia de un planeta gigante todavía en proceso de formación.

Las observaciones fueron realizadas con el instrumento SPHERE del VLT, diseñado para bloquear el intenso brillo de la estrella central y permitir estudiar con gran detalle el material que la rodea.

Aunque ya se han descubierto miles de exoplanetas, observar directamente el proceso mediante el cual nacen sigue siendo extremadamente difícil. Por eso sistemas como AB Aurigae se han convertido en auténticos laboratorios naturales para comprender cómo se formaron nuestro Sistema Solar y los miles de sistemas planetarios que conocemos hoy.

Crédito de imagen: ESO/A. Boccaletti et al.

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