01/09/2025
Somos muchos los que ya hemos puesto fin al verano, hemos ido regresando a las ciudades de las que nos escapamos en cuanto podemos y hemos comenzado la rutina que olvidamos cuando pisamos el pueblo. Hemos dejado atrás otra edición del Mercado, pero, si cerramos los ojos y nos concentramos, aún seguimos sintiendo su aroma y el bullicio en la calle. Sin embargo, a pesar de la miel, este Mercado ha tenido un tono algo agridulce, con varias despedidas en el transcurso de este último año que han dejado huella: Javi, componente del puesto gastronómico Lácteos Ovinatur, siempre agradecido y predispuesto a colaborar; Santos Mazagatos, pregonero del Mercado en 2024, y que durante muchos años nos acercó con pasión al mundo de las abejas mediante su Museo Itinerante; y nuestros queridísimos Luis y Juanita, parte esencial de nuestro pueblo.
Como siempre, debemos estar muy agradecidos a los organizadores de actividades durante la Semana Cultural, a los recepcionistas del Mercado que no dejan escapar ni un visitante sin comprar rifa, a los que se aseguran de que no haya sed durante la jornada desde la barra del bar, a quienes atienden a los artesanos desde primera hora de la mañana, a los encargados del sistema eléctrico y electrónico, a los que ayudan en el montaje y desmontaje de carpas y con los adornos de paredes y fachadas y a quienes se ocupan de la limpieza, de la recogida de material y de los pequeños detalles que permiten que todo siga su curso. Pero, sobre todo, a aquellas personas que no solo colaboran en alguna (o varias) de las tareas que conlleva la preparación del Mercado sino que además se siguen ocupando de las cosas dentro de casa.
Gracias, también, tanto a los artesanos que nos acompañan edición tras edición como a los nuevos que se suman; por supuesto, a los patrocinadores que nos sustentan; y, especialmente, a los centenares de asistentes que nos visitan.
Cada año, cuando acaba la vorágine del Mercado, cuando el pueblo vuelve a su normalidad de agosto (que no es la normalidad del resto del año) nos preguntamos, entre broma y verdad, si paramos aquí o hacemos una edición más el próximo verano. Y cada año, a pesar de que lleguemos escasos de fuerzas, tenemos clara la respuesta: continuamos. Porque, al final, la ilusión por dar a nuestro pueblo este día tan especial puede más que cualquier otra cosa.
Y así, sin pretenderlo, puede que esto también pase a ser parte de la historia de Tejares, esa historia que con tanto entusiasmo nos retrató Chemi, nuestro querido vecino y gran pregonero de este año. Quizá, del mismo modo que recordamos con él a las gentes que antes que nosotros han habitado el pueblo, estemos contribuyendo a que las generaciones sucesivas también recuerden con orgullo este nuevo capítulo. Y lo cuenten. Y sigan queriendo recorrer el camino, por otros empezado, que siempre nos lleva de regreso a Tejares, de regreso a los nuestros. Por si esto fuera parte de la historia, ya tenemos fecha para el XV Mercado de la Miel: 22 DE AGOSTO DE 2026.