15/10/2025
En Sabinosa, donde el mar se confunde con el horizonte y el eco de los tambores aún vibra entre las montañas, se alza una escultura que rinde homenaje a la esencia de un pueblo.
La escultura homenajea a los bailarines, pero marca la parte importante y central de la Bajada de la Virgen de Los Reyes, con su corso que se eleva por encima de los bailarines como un faro que protege a todo el mundo y es un nexo de unión. Es la luz que ilumina a todo el pueblo herreño, la que acompaña y marca el rumbo de la vida cada cuatro años. Cuando estamos perdidos, el faro siempre nos ayuda a llegar a la orilla, como la Virgen de Los Reyes, que es nuestro consuelo.
Los abrazos de los bailarines, bailando con esos brazos elevados, hacen que parezca que todos se están abrazando en torno a la Virgen de Los Reyes. Por un lado, uno de los bailarines nos está mirando, reclamando la responsabilidad en la fiesta, en la Bajada, junto con el conjunto de todos los bailarines.
Todas las pequeñas piezas de cerámica hablan de la unidad, de que todos somos un conjunto; de que cada pieza, de forma independiente, no significa nada, pero todas unidas conforman una capa, unos lazos, unos gorros.
La palabra Sabinosa significa todo esto: todo este conjunto de simbolismo que, al final, rodea a la fiesta y define a un pueblo y su devoción, el pueblo de Sabinosa. Rubén Armiche
Esta obra, realizada por el artista herreño, no es solo una escultura: es un símbolo vivo que conecta el pasado con el presente, la tradición con la esperanza.
Quienes visiten El Hierro no pueden dejar de acercarse a Sabinosa, detenerse ante esta gran escultura y sentir el pulso de un pueblo que sigue bailando por devoción. Una parada obligada para conocer el alma herreña y llevarse en el corazón la fuerza y la emoción de la Bajada de la Virgen de Los Reyes