01/09/2026
Se prometieron matrimonio en 2008, pedaleando en un paseo en bicicleta. Pero tomaron una decisión de hierro: no se casarían hasta que fuera legal de verdad, con todas las letras. Esperaron tres años.
Se llaman Yoni Bock y Ron Kaplan, pareja desde 2005, judíos practicantes de Washington. Y su sueño tenía una dificultad extra: no querían una boda cualquiera — querían una boda judía con peso religioso real, dentro de su tradición. La tradición más estricta de todas. (+972 Magazine)
Cuando su ciudad legalizó el matrimonio igualitario, fueron a buscar al único hombre del planeta que podía dárselas: el rabino Steven Greenberg, el primer rabino de ordenación ortodoxa abiertamente gay de la historia. (Archivos Religiosos LGBTQ)
Greenberg diseñó para ellos una ceremonia dentro de la ley judía: en vez del contrato tradicional entre novio y novia, un antiguo pacto de socios de vida, sellado con juramento solemne. (Radio JAI)
10 de noviembre de 2011, sinagoga histórica de la Sexta y la I, Washington. Bajo la jupá, ante 200 invitados, Yoni y Ron se casaron — y Greenberg se convirtió en el primer rabino ortodoxo de la historia en oficiar una boda entre dos hombres. (+972)
La reacción no tardó: más de cien rabinos ortodoxos, incluidos pesos pesados mundiales, firmaron una declaración condenando la ceremonia y declarando que quien la oficiara no era rabino ortodoxo. (Algemeiner)
Pero lo más grande fue el efecto contrario.
El modelo de esa boda —el pacto de socios, el juramento— empezó a ser copiado y adaptado por parejas judías del mismo s**o en el mundo entero, que por fin encontraron una manera de casarse sin renunciar a su fe. (Cristianos G**s)
Porque eso son Yoni y Ron:
dos hombres que se prometieron en bicicleta — y esperaron, pelearon y rezaron hasta casarse bajo la jupá de sus abuelos, abriendo el dosel para todos los que venían detrás.