11/05/2026
Por primera vez visitamos la Feria de la Caza de Brazatortas, patrocinada por su Ayuntamiento y Diputación de Ciudad Real
Lo primero que vemos es la exhibición de “rehalas”, no sólo podencos y galgos como solemos ver en otras ferias, también beagles, dogo argentino, basset, incluso mastines con las orejas cortadas (algo prohibido, pero al ser perros “de caza” la ley no les ampara), encerrados entre cuatro vallas, con más de 10 perros por recinto, tumbados en serrín, con una espuerta de agua para todos.
Algo que no habíamos visto antes, “exhibición” de hurones, también más de una decena de ellos en un recinto con lecho, un bebedero y nada de enriquecimiento ambiental ni lugar para esconderse o resguardarse. No hicimos foto pero había otros cuantos en una pequeña jaula.
Por supuesto, exhibición de cabezas y cuerpos disecados de animales asesinados por puro disfrute y usados como trofeos (para que luego vengan con que la caza es control poblacional).
Y no podía faltar la muestra de cetrería, en este caso de una empresa de “control de plagas”, curioso porque aparecen aves que no se utilizan para control de plagas, y muchas que ni siquiera son propias de la península ibérica. Además, muchas de las aves que estaban ahí (atadas al palo para que no puedan levantar el vuelo, obligadas a permanecer horas sin moverse), son nocturnas, estando expuestas en horario diurno a toda la gente que pasa por delante, el ruido, y los que se acercan a curiosear y echarse fotos.
Siempre,