24/03/2026
Desde el Ayuntamiento de Casas-Ibáñez queremos reconocer y agradecer públicamente la extraordinaria labor que José Antonio Navalón ha desarrollado durante más de 45 años al frente de ARECI (Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Casas-Ibáñez), entidad que él mismo fundó en 1981.
En aquellos tiempos, el alcoholismo y otras adicciones eran enfermedades poco comprendidas y quienes las padecían se veían obligados a desplazarse a otras ciudades como Valencia o Albacete para acudir a terapias de grupo. José Antonio, junto a un pequeño grupo de personas convencidas de que el alcoholismo era una enfermedad grave y que superar la adicción en solitario era una tarea extremadamente difícil, decidió crear la Asociación de Alcohólicos Rehabilitados de Casas-Ibáñez. Así nació ARECI, con la ilusión de acompañar a los enfermos y sus familias en un camino difícil, pero más llevadero cuando se recorre en compañía.
Los inicios no fueron sencillos. ARECI comenzó sus actividades en unos locales cedidos por el Ayuntamiento, en las antiguas escuelas de las monjas. Con esfuerzo, consiguieron los recursos humanos y económicos necesarios para empezar a trabajar. Desde entonces, la asociación ha crecido gracias al trabajo conjunto de personas rehabilitadas, sus familiares, profesionales y voluntarios.
ARECI no solo se ha centrado en la rehabilitación de personas con adicciones como el alcohol, la co***na o el cannabis, sino que ha desempeñado una labor fundamental de información y prevención, organizando charlas, jornadas y actividades divulgativas en Casas-Ibáñez y en otros pueblos cercanos. Su influencia ha sido tan positiva que, con su apoyo, se han creado nuevas asociaciones en localidades como Tobarra, Madrigueras, Ossa de Montiel o Villamalea.
Hoy, tras décadas de dedicación incansable, José Antonio Navalón se despide de la presidencia. Desde aquí, le damos las gracias porque sin su impulso nada de esto hubiera sido posible. También queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas técnicas que han pasado por ARECI y han aportado su profesionalidad y calidez, así como a toda la gran familia que forma esta asociación: personas rehabilitadas, familiares y voluntarios.
Las asociaciones de rehabilitación son esenciales en nuestros municipios. No solo ayudan a quienes lo necesitan, sino que también fortalecen la comunidad, fomentan la empatía y nos recuerdan que nadie está solo en este camino.
Gracias, José Antonio, por ser un ejemplo de generosidad y compromiso. Gracias a ARECI por continuar siendo una asociación viva, preparada para los nuevos retos y comprometida con la evolución y la formación continua. Seguiremos apoyando y dando visibilidad a todas las iniciativas que mejoran la vida de nuestros vecinos, manteniendo siempre viva la llama de la solidaridad y la esperanza.