01/06/2026
DIARIO DE CÁDIZ.
01 de junio de 2026
La AVV Segunda Aguada también exige el control de las palomas en Cádiz
La entidad vecinal cree que la proliferación de estas aves conlleva problemas de salud y el deterioro del mobiliario urbano. También denuncia la superpoblación de perros
Desde su fundación, hace ya dieciocho años, la Asociación de Vecinos Segunda Aguada viene siendo fiel a la cita que cada día 5 de junio con la celebración del Día del Mundial del Medio Ambiente. Desde entonces hacen hincapié en la importancia de adquirir hábitos saludables y de convivencia que incidan significativamente en la mejora de la calidad de vida y la salud de los vecinos.
Entre las últimas iniciativas destaca, entre otras, el apoyo al comercio local, las propuestas encaminadas a reducir el llamado “tráfico de agitación” con la implantación de nuevas zonas de aparcamiento, la plantación de árboles con alumnos de los centros docentes del barrio y la reivindicación del derecho a la sombra en los parques infantiles.
Este año, señala Antonio Peinado, presidente de la entidad, "nos preocupa seriamente, como ya hemos hecho público en otras ocasiones, la incidencia que pudiera tener en nuestra salud y bienestar la proliferación de palomas en nuestros barrios y la superpoblación de perros cuya tenencia irresponsable provoca problemas de convivencia y de salud, causando, además, un deterioro del mobiliario urbano fácilmente constable en nuestras calles, plazas y jardines".
Por ello, desde la asociación de vecinos "seguiremos censurando la costumbre de dar de comer a las palomas porque con ello se colabora a que proliferen dichas aves. Es innegable el impacto que éstas causan en el deterioro del mobiliario urbano, en la transmisión de enfermedades a los seres humanos, en la suciedad de nuestro entorno urbano y en el patrimonio arquitectónico de la ciudad. Sabemos que las palomas no son aves agresivas, es la superpoblación el factor decisivo para determinar el daño que causan en el entorno urbano", argumenta el presidente.
Por eso, Antonio Peinado considera que "solo con el control de la población de palomas que Cádiz puede asumir sin causar graves problemas a los vecinos y al patrimonio heredado será posible reconducir la situación antes de que derive en un problema a nivel sanitario. Una problemática parecida provoca la superpoblación de perros en nuestra ciudad: degradación del entorno y del mobiliario urbano por las deposiciones y orinas, malos olores (sobre todo en verano), conflictos vecinales, focos de infección y transmisión de enfermedades a los seres humanos", finaliza.