20/05/2026
Cuando europeos colonizaron medio planeta, ocuparon territorios, explotaron recursos y desplazaron poblaciones enteras, lo llamaron “civilización”, “comercio” o “expansión”. Ahí las fronteras no importaban. Ahí moverse por el mundo era progreso. Incluso orgullo nacional.
Pero cuando quienes llegan son personas pobres, racializadas o expulsadas por guerras, saqueo económico y crisis climática creadas muchas veces por Occidente, entonces hablan de “invasión”.
Y mientras señalan a personas migrantes y enfocan el odio ahí, los verdaderos extranjeros que nos roban, los fondos buitre, siguen comprando vivienda, las grandes empresas siguen destruyendo derechos laborales y los multimillonarios siguen acumulando riqueza récord.
El odio siempre funciona mejor cuando distrae.