03/09/2026
C. D. Ciudad del Lago.
Fin de semana del 28 al 30 de agosto de 2026.
En los últimos días del estío, y aprovechando las rutas acuáticas como culminación del mes de agosto, nos dirigimos a la provincia de Granada, concretamente al Valle de Lecrín. Esta región está salpicada de encantadores pueblos como Restábal, Béznar, Saleres y Albuñuelas. Nos enfocaremos en los dos últimos, protagonistas de dos rutas anfibias, ambas articuladas alrededor del mismo cauce: el río Saleres.
El viernes por la tarde, partimos de Bornos. Tras un viaje en autobús amenizado por risas y animadas conversaciones, llegamos a nuestro hotel cerca de Granada, que ofrecía impresionantes vistas del Mulhacén y el Veleta. Después de una gratificante cena, nos dirigimos a la feria de Santa Fe, un pueblo cercano. Allí, entre casetas, tómbolas, conciertos y el ambiente festivo, concluimos la jornada, preparándonos para la que sería nuestra ruta principal al día siguiente: el río Saleres.
El sábado, el autobús nos dejó en el pueblo de Saleres, marcando el inicio de la primera parte de nuestra aventura: el Barranco Luna. Ascendimos río arriba, sorteando rocas y guijarros, y disfrutando de pequeñas cascadas y de los imponentes cañones del barranco. Finalmente, alcanzamos el sendero que nos conduciría a la siguiente etapa: los callejones del río Saleres (o río Santo) en el pueblo de Albuñuelas. A pesar del intenso sol, la panorámica del Valle de Lecrín era espectacular. Caminamos entre perales, olivos, almendros y parras hasta llegar a Albuñuelas. Allí, entre fachadas encaladas y fuentes, accedimos al río Santo. Este tramo nos deleitó con túneles vegetales, la necesidad de trepar por rocas y sortear pequeñas cascadas, culminando en una cascada final. Fue la recompensa a nuestro esfuerzo, un verdadero espectáculo para los sentidos. Posteriormente, regresamos sobre nuestros pasos, donde nos esperaba el autobús. Durante el trayecto, compartimos nuestras impresiones sobre la gran aventura vivida y la belleza inigualable que la naturaleza siempre nos ofrece.
Al día siguiente, nos trasladamos a Antequera, una ciudad señorial y el centro geográfico de las rutas andaluzas. Ubicada en una llanura al norte de la provincia de Málaga, al pie de una imponente Alcazaba medieval, la ciudad exhibe vestigios romanos y árabes que conviven con la herencia cristiana. Su ilustre pasado se refleja en numerosas iglesias y palacios, complementado por su patrimonio natural, que incluye El Torcal, la leyenda del Peñón de los Enamorados y los Dólmenes de Menga, Viera y El Romeral.
Además, Natacha (nuestra guía) nos compartió anécdotas de personajes históricos antequeranos y la historia de la "muñeca" que apareció en el programa "Cuarto Milenio", así como detalles sobre la Colegiata, donde se filmó una serie de Netflix. Su entusiasmo nos convenció de la necesidad de regresar a Antequera. Tras degustar la p***a antequerana y el bienmesabe, emprendimos el viaje de regreso a Bornos, poniendo un broche de oro a un fin de semana y de verano espectacular.
Si lo deseas, estás invitado a conocer nuestro grupo; no lo dudes y únase a nosotros.
Si después de leer estas palabras te sientes llamado a la aventura, si el espíritu de la montaña te llama y buscas un lugar donde la amistad sea tan inquebrantable como las piedras que pisamos, no te lo pienses más. Te esperamos con los brazos abiertos a formar parte de esta gran familia. Únete a nosotros; aquí no solo nos une la pasión por la montaña, por sus desafíos y sus recompensas, sino también lazos profundos de amistad, que se forjan en cada sendero o camino.
Y el próximo sábado a por otra.