16/11/2025
Que digo yo… ¿por qué seguimos empeñados en echarnos tierra unos a otros, en criticar las ideas, métodos u opiniones de los demás, en lugar de abrirnos a escucharnos y compartir?
Parece que en el ámbito del Misterio , y hablo de psicofonías, psicoimágenes, sensores, psb, kinnet y tantas otras herramientas, todavía cuesta aceptar que nadie posee la verdad absoluta: para algunos una anomalía puede ser prueba irrefutable del Más Allá, mientras otros pueden que la descarten sin más porque crean haberle dado explicación…aunque supongo que también dependerá de quién haya obtenido la posible prueba.
Nadie es dueño de la certeza, nadie debería erigirse juez para dictaminar si una teoría es correcta o no. Y sin embargo, lo vemos a diario: debates que se convierten en ataques, opiniones que se silencian por miedo a la reacción de los demás.
No deja de ser preocupante que, en un campo que debería estar marcado por la curiosidad, la apertura y la colaboración, muchos teman dar su opinión porque saben que se les echarán encima. ¿No es contradictorio?
El Misterio, por definición, nos invita a explorar lo desconocido, a formular hipótesis, a equivocarnos, por ende. Pero si cada vez que alguien plantea una idea distinta se le ridiculiza o se le desacredita, lo que conseguimos es empobrecer el debate y frenar el avance colectivo.
Sensores, psb, kinnet… cada cual utiliza lo que cree conveniente. Y del mismo modo, cada cual descarta lo que no le resulta útil. Esa libertad debería ser incuestionable. Lo importante es que haya respeto hacia quienes deciden basarse en la idea de que existen más falsos positivos que fenómenos reales.
Porque, al fin y al cabo, lo que nos hace continuar, lo que nos deja con la boca abierta, es precisamente ese instante en el que aparece algo que no tiene explicación. Ese momento en que una psicofonía o una psicoimagen nos sacude y nos recuerda que todavía hay mucho por descubrir. A veces, es algo que hayas encontrado después de muchísimo…
La clave está en la colaboración. En trabajar juntos, en sumar experiencias, en compartir resultados sin miedo a la crítica destructiva.
El Misterio no se resuelve desde la prepotencia ni desde la imposición, sino desde la humildad y el respeto mutuo. Cada aportación, por pequeña que parezca, puede ser la pieza que falta en un rompecabezas mucho mayor. Y si no estamos de acuerdo, perfecto: opinemos, debatamos, contrastamos… pero siempre desde el respeto.
Compañeros, lo que necesitamos no es levantar muros, sino tender puentes. No es desacreditar, sino escuchar. No es imponer, sino dialogar.
El Misterio nos une porque nos fascina lo inexplicable, lo que escapa a la lógica cotidiana. No permitamos que las diferencias metodológicas o las discrepancias teóricas nos dividan. Al contrario: hagamos de ellas una oportunidad para enriquecer el debate y crecer juntos.