02/12/2025
Sylvia tiene 28 años y llegó desde Madagascar a Barakaldo buscando una vida mejor para ella y su hijo, Amets —“la cosa más importante” en su vida.
En su testimonio comparte cómo la pérdida de su madre marcó su camino, y cómo la maternidad se convirtió en una nueva esperanza en medio del dolor.
Durante el embarazo, la vida le golpeó otra vez: su pareja falleció una semana antes del parto, en plena pandemia. Aun así, el nacimiento de Amets trajo luz a la oscuridad y la impulsó a seguir adelante.
Hoy, madre e hijo viven en Barakaldo, con el deseo de construir aquí la vida que en Madagascar no era posible.