20/06/2026
𝐀 𝐍𝐔𝐄𝐕𝐀 𝐋𝐄𝐘 𝐓𝐀𝐔𝐑𝐈𝐍𝐀 𝐕𝐀𝐒𝐂𝐀: 𝐔𝐍 𝐅𝐑𝐀𝐔𝐃𝐄 𝐏𝐀𝐑𝐀 𝐌𝐄𝐍𝐎𝐑𝐄𝐒 𝐘 𝐀𝐍𝐈𝐌𝐀𝐋𝐄𝐒
Ley de Regulación de Festejos Taurinos Tradicionales de Fomento
La asociación animalista Haiekin califica de "irresponsabilidad política y jurídica" el texto definitivo que regulará los espectáculos taurinos para niños y niñas con reses menores en Euskadi. Lejos de aumentar la seguridad o el control, la nueva normativa ha sido redactada como un traje a medida para abaratar los costes de estos festejos y blindar la impunidad de los organizadores, desprotegiendo por completo tanto a los animales como a la infancia.
La ley permite la participación activa de menores de 8 a 16 años, pero la realidad es que los menores de 14 años no están obligados a portar DNI. Por lo tanto, en el caos de una suelta de vaquillas o un recorrido abierto, es materialmente imposible que se verifique la edad real de los menores. Al haberse eliminado la obligatoriedad de presentar una autorización escrita de los progenitores, los organizadores se quitan de encima el control documental de las familias y se crea una vía libre para que niños de muy corta edad puedan exponerse a un claro riesgo para su integridad sin que sus padres y madres sean conocedores de esto.
La ley se limita a exigir que los menores de 14 años estén acompañados de un mayor de 18 años, pero no establece que deba ser su padre, madre o tutor legal. En la práctica, cualquier chaval de 18 años del pueblo podrá meter al ruedo a un grupo de niños bajo su supuesta "tutela", desvirtuando por completo la protección de la infancia frente al riesgo físico y la violencia ambiental.
El borrador inicial exigía de forma obligatoria la presencia de un veterinario o veterinaria colegiada en el lugar del desembarque para emitir un certificado de aptitud de las reses. Sin embargo, el texto final ha borrado este artículo. Para Haiekin, el punto más alarmante en materia de bienestar animal es la desaparición del veterinario. El control de la trazabilidad sanitaria, bienestar animal, permisos, etc., hasta ahora, en todo festejo taurino, recaía en los veterinarios; una obligación explícita del reglamento taurino.
Sin un veterinario que a pie de camión coteje los crotales y la documentación de los animales, se abre una grieta absoluta para el fraude. Esto puede dar lugar a que se introduzcan más animales de los permitidos, enfermos o con signos de maltrato, sin trazabilidad sanitaria o que superen la edad y el peso legal. Al dejar la potestad de controlar o suspender el acto en manos del "Director del Festejo" (vinculado habitualmente a la propia organización o al ganadero), el control independiente desaparece: es poner al zorro a cuidar del gallinero.
La nueva norma tumba definitivamente el argumento institucional de que se está protegiendo la "tradición taurina vasca". El texto establece que se pueden utilizar bovinos de "cualquier raza". Esto abre la puerta a que se utilicen terneros criados en la industria láctea o cárnica (como frisonas o limusinas). Al carecer de instinto de defensa, estos animales extremadamente mansos sufren un colapso por terror e indefensión aprendida ante los gritos y el acoso del público.
Se elimina la obligación establecida por el Reglamento de festejos taurinos tradicionales de que el Ayuntamiento certifique el "arraigo popular" o apruebe un acuerdo explícito en el pleno. A partir de ahora, cualquier espacio privado, barrio o municipio sin el más mínimo histórico taurino podrá montar una plaza portátil y organizar una sokamuturra con becerros de raza lechera como una actividad recreativa taurina más. No estamos ante una ley de protección; estamos ante una ley de desregulación para que maltratar crías de animales sea más fácil, más barato y más opaco, utilizando a la infancia como reclamo.
Diferentes estudios etológicos (como los elaborados por veterinarios de AVATMA) concluyen que los festejos provocan un alto sufrimiento psíquico a estos animales. A eso se debe sumar el transporte, que es científicamente reconocido como uno de los factores que genera mayor estrés y sufrimiento fisiológico en el ganado bovino. Los bovinos sufren en los transportes estrés térmico, fatiga por mantener el equilibrio, vibraciones, ruido constante, hacinamiento, mezcla de animales desconocidos y largos periodos sin agua ni comida. El proceso de carga y descarga es considerado particularmente estresante. A esto se añade que a estos pequeños becerros se les colocarán los cuernos embolados. Cubrir los cuernos de los bovinos les genera un fuerte impacto emocional y físico, disparando sus niveles de estrés. El estrés extremo durante este tipo de prácticas puede llegar a provocar acidosis metabólica, fatiga muscular profunda o problemas cardíacos, sumando un severo desgaste al que ya sufren por el transporte o la persecución.
Toda esta locura y retroceso se establece dentro de la ley como festejos para promover la responsabilidad y cuidado hacia los animales y el entorno. Un becerro de 6 meses de vida aterrorizado, sacado de su hábitat, en la plaza del pueblo con la megafonía a tope, griterío y música, siendo acosado, mareado y ensogado, es lo que los promotores de esta proposición de ley entienden como protección de los animales. Y establece que el Gobierno Vasco promoverá la colaboración entre las instituciones, asociaciones locales y agentes culturales para divulgar los valores históricos y tradicionales asociados a los festejos taurinos tradicionales de fomento.
Se ha eliminado de la exposición de motivos la falsedad de que esta ley viene a regular los mil festejos que se realizaban al año para menores, cuando la participación de menores en festejos taurinos lleva prohibida 33 años, desde que se aprobó el primer reglamento taurino de Euskadi. También han eliminado la mentira de que era imprescindible establecer una normativa como ya existe en territorios limítrofes como La Rioja, Navarra o Aragón, algo totalmente falso, ya que seremos la primera comunidad autónoma en establecer una ley de festejos taurinos para niños donde se utilicen razas de bovinos que nada tienen que ver con los festejos taurinos tradicionales.
La promoción de valores basados en la ostentación de la fuerza, la supuesta valentía y la dominación mediante el sufrimiento no solo es anacrónica, sino peligrosa. Esta ley pretende institucionalizar conceptos que fomentan la falta de compasión hacia los seres vulnerables o diferentes, lo que supone un riesgo para la cohesión social a largo plazo al normalizar conductas agresivas bajo el paraguas de la cultura o el ocio.
La implementación de esta ley trasladará una fuente de conflicto directo a los ayuntamientos. Lejos de ser un elemento de unión, los eventos de maltrato animal generan un profundo rechazo y enfrentamiento entre la ciudadanía. Legislar en favor de una actividad que divide a la sociedad supone una gestión ineficiente y problemática de los recursos y espacios públicos.
Tanto el Ararteko como Haiekin, que participó en las comparecencias, señalaron que la tramitación de esta ley se estaba llevando a cabo sin el obligatorio Informe previo de Evaluación del Impacto en la Infancia y la Adolescencia para proteger el interés superior del menor en todo proceso legislativo. Tras las autoenmiendas de PNV y PSE-EE, no solo no se ha solventado esto, sino que se ha fulminado la autorización de los progenitores o tutores para su participación. El próximo jueves día 25, esta ley será aprobada en el Parlamento Vasco.