01/03/2026
Hace cien años fallecía Filomena Dato, dejando un gran legado cultural y feminista.
El 26 de febrero del 2026 se cumplieron cien años del fallecimiento de Filomena Dato Muruais, una de las escritoras más representativas de la Galicia de finales del siglo XIX y comienzos del XX, figura destacada del Rexurdimento y voz pionera en la defensa literaria de la mujer. Nacida en Ourense en 1856, en el seno de una familia de la burguesía culta, disfrutó de una formación intelectual privilegiada para su época, lo que le permitió sortear las barreras que entonces limitaban el acceso de la mujer a la alta cultura. A lo largo de su trayectoria mantuvo amistad con Emilia Pardo Bazán y Sofía Casanova, y compartió con Rosalía de Castro una misma sensibilidad ante el dolor y una idéntica determinación por reivindicar la dignidad femenina frente al machismo imperante en la sociedad decimonónica.
La vida de la escritora se apagó hace cien años en Moruxo, muy cerca de Sada (A Coruña), donde encontraba refugio y paz en su pazo de As Mariñas. La noticia de su partida tuvo un eco profundo en toda la comunidad. Al día siguiente, La Voz de Galicia abría su edición con el titular: «Una ilustre gallega. Falleció Filomena Dato Muruais». El diario la describió como «una poetisa de alta alcurnia espiritual, de exquisita ternura y de escogido léxico». Y destacaba con asombro cómo, a pesar de sus setenta años y de una ceguera que la acompañaba desde hacía tiempo, conservaba intactas sus dotes intelectuales. «En su apartamiento, escribía versos espontáneos y fluidos, de galleguísimo aroma, con el mismo vigor de los años de plenitud», describía el cronista.
El entierro, celebrado el 28 de febrero en el cementerio de Moruxo, fue un acto multitudinario que reunió a lo más granado de las letras y la política coruñesa. Allí, el alcalde, Manuel Casás Fernández, pronunció un discurso cargado de respeto y depositó flores sobre el féretro en un momento que la prensa describió como de «intensa emoción». La huella que dejó Filomena cruzó incluso las fronteras nacionales, como quedó demostrado el 8 de abril de aquel año, cuando La Voz publicó una carta enviada desde Varsovia por Sofía Casanova. En ella, su amiga expresaba su dolor con estas palabras: «Al saber, con el natural retraso, el fallecimiento de mi amiga del alma, escribí a Orense a Macías, pues creí que allí había mu**to mi amada poetisa. Ahora me dirijo a ustedes compartiendo el luto de los amigos fraternales de Filomena y de nuestra literatura. Asócienme a los actos en recuerdo de una mujer santiña, y de la inspirada cantora que llena mi existencia con su cariño. Mi pensamiento y mi corazón serán por siempre fieles a su memoria que merece de nuestra Galicia un gran testimonio público de reconocimiento a sus virtudes y a su obra. Hasta pronto, si Dios quiere y que no me olviden mis paisaniños. De todos, con morriña y anhelo de verles, siempre amiga afectísima, Sofía Casanova».
Este reconocimiento público culminó el 2 de mayo de 1926 con un homenaje de la Reunión de Artesanos de A Coruña, sociedad de la que Dato era miembro.
Durante el acto, la profesora y pedagoga María Barbeito pronunció una oración fúnebre recogida por La Voz: «Dio una nota delicadísima, haciendo un hermoso discurso en el que cantó a Filomena Dato como la poetisa de impresionante madrigales, como feminista en el sentido más tierno de esta palabra, como mujer de alma bellísima, de corazón puro, de espíritu selecto, a quien la posterioridad hará justicia reservándole un puesto de honor entre las poetisas gallegas de mayor sensibilidad». Un siglo después, continúa ocupando un lugar relevante en la historia literaria gallega.
La producción poética de Filomena Dato fue abundante y constante y colaboró en periódicos y revistas donde publicó numerosas composiciones que más tarde consolidaron su prestigio. De ellas salieron sus cinco grandes poemarios: La letanía lauretana en verso (1877), Penumbras (1880), Follatos (1891), Romances y cantares (1895) y Fe (1911). De entre todos ellos, Follatos destaca como su obra cumbre al ser la única escrita íntegramente en gallego, un libro esencial que alberga el poema Defensa das mulleres. Esta pieza, que le valió tres premios en varios certámenes literarios de 1887, se erigió rápidamente en un himno de la lírica feminista gallega, cuestionando con valentía los estereotipos de género de su tiempo.
Este compromiso con la lengua y con la cultura le valió en el año 1906 el nombramiento como académica correspondiente de la Real Academia Galega, un reconocimiento que terminó de consolidar la autoridad de la ourensana Filomena Dato en el panorama intelectual.
(Texto: La Voz de Galicia)
(Imagen: Concello de Bergondo, en el homenaje ofrecido).
26 febrero 2026