21/05/2026
En esta Semana Mundial queremos hacer foco en la voz de la díada mamá/bebé.
En mi país, las mujeres aún no podemos ser escuchadas, mucho menos los bebés. La inmensa mayoría de los bebés, apenas nacen, son separados del cuerpo de su madre y tratados como objetos de prácticas innecesarias que perturban la conexión de amor imprescindible para el sano desarrollo emocional de un ser humano durante toda su vida.
En la primera hora de vida, el sistema nervioso central se impregna de oxitocina o de cortisol. No hay medias tintas:
- O el bebé está seguro en los brazos de su madre, con el calor de su cuerpo, los latidos de su corazón y escuchando palabras de amor.
- O está con miedo, sobre una servocuna, siendo pesado, medido, pinchado, tocado por gente que no conoce y escuchando voces extrañas. Eso da miedo, eso es cortisol.
Esa impregnación del sistema nervioso central será nuestra primera respuesta primaria en cada nuevo “nacimiento simbólico”: empezar el jardín, un nuevo trabajo, un conflicto con mi pareja, etc.
Los seres humanos adultos afrontamos nuestras dificultades desde lo que vivimos en nuestro nacimiento.
Las mujeres que hoy no podemos decir lo que queremos debemos revisar cómo nacimos, la violencia que ejercieron sobre nuestros cuerpos y la desconexión que quedó impregnada en nuestras células.
Profesionales del nacimiento: basta. A ustedes también los violentaron. Ustedes también son víctimas del maltrato en el instante mismo de nacer.
Sanemos juntos. Cuidemos hoy al bebé que fuimos y cuidemos a todos los bebés que están llegando.
El mundo necesita más amor.