Asociación Castaño y Nogal

Asociación Castaño y Nogal Acciones de conservación y protección del Patrimonio natural, cultural, etnográfico y el paisaje.

EL TELESCOPIO VE EL HUMO, PERO NO LIMPIA EL MONTE                                                                       ...
01/06/2026

EL TELESCOPIO VE EL HUMO, PERO NO LIMPIA EL MONTE


Inicio de campaña 2026: método científico, prevención verificable y responsabilidad pública ante el fuego


Hoy comienza formalmente la campaña de incendios de 2026. Pero el fuego no empieza hoy. Empieza mucho antes: en el invierno que no limpió, en el expediente que no bajó al monte, en la pista que no se abrió, en la franja que no se mantuvo, en la especie mal elegida, en el prado que desapareció, en el núcleo que quedó rodeado de combustible y en la falta de control público sobre lo anunciado.

Galicia llega a esta campaña con el PLADIGA 2026 aprobado, con más presupuesto, más medios y más tecnología. La Xunta ha anunciado la mayor inversión de su historia en este plan, 213 millones de euros, nuevas cámaras de videovigilancia, inteligencia artificial para detectar humo, drones, refuerzo de la UDEX, nuevas brigadas y bulldózers para trabajos preventivos. Son datos importantes. Precisamente por eso deben medirse en el territorio, no solo en titulares.

El año 2025 dejó una advertencia que no puede maquillarse: en España hubo menos siniestros que la media del último decenio, pero ardió mucha más superficie. Según el avance oficial del MITECO, 8.199 siniestros frente a 9.171 de media, pero 354.746,67 hectáreas forestales afectadas frente a una media de 105.614. El incremento de superficie quemada fue del 235,89 %. La conclusión es clara: no basta contar fuegos; hay que cortar su potencia, su continuidad y su capacidad de convertirse en grandes incendios forestales.


CyN quiere iniciar esta serie de publicaciones de verano 2026 recordando una lección vieja y actual: la naturaleza no se domina negándola. Francis Bacon lo formuló con una claridad que sigue vigente: solo se manda en la naturaleza obedeciéndola. Galileo representa el paso decisivo de mirar, medir, comprobar y corregir. Ese es el método. Y ese método obliga a distinguir entre ver el problema y actuar sobre sus causas.


Las cámaras y las antenas instaladas, la inteligencia artificial y los drones son ojos. Pueden detectar humo. Pueden avisar antes. Pueden mejorar la respuesta. Pero no desbrozan, no limpian, no recuperan mosaicos agrarios, no ordenan especies, no abren cortafuegos naturales, no mantienen pistas, no garantizan puntos de agua, no protegen por sí solos aldeas, personas, viviendas, patrimonio ni paisaje.

En la Ruta Quintá-Río Donsal / PR-G 159 y en los núcleos de Os Ancares Lucenses vinculados a su cuenca, a CyN no le constan, nuevamente, labores de desbroce, limpieza o prevención pública efectiva realizadas por brigadas de los distritos forestales de Medio Rural o por medios de Medio Ambiente en términos visibles, verificables y encuadrables en un plan operativo territorial. Esta denuncia se formula desde la observación directa de la Asociación y queda abierta a la prueba documental: contratos, actas, mapas, expedientes, certificaciones de obra y trabajos georreferenciados.

Si existen fondos europeos, estatales, autonómicos y locales para prevenir, la pregunta democrática no puede ser solo cuánto se presupuestó. Debe ser dónde se ejecutó, qué superficie se trató, qué núcleo quedó protegido, qué faja se gestionó, qué camino quedó practicable, qué especies se retiraron o sustituyeron, qué indicadores se cumplieron y quién responde ante residentes, contribuyentes y propietarios cuando el monte arde.


La prevención de incendios no es propaganda de campaña. Es salud pública, seguridad civil, protección del patrimonio natural y cultural, defensa de viviendas y vidas, respeto al artículo 45 de la Constitución y cumplimiento de las leyes de montes y de prevención contra incendios. Es también una forma de urbanismo forestal: ordenar el territorio antes de que el fuego lo ordene a cenizas.


CyN no denuncia por costumbre. Denuncia porque el paisaje no puede ser tratado como decorado de verano ni el rural como zona de sacrificio. Denuncia porque 2025 demostró que el fuego ya no espera a que la Administración llegue. Denuncia porque el método científico exige mirar la realidad, formular la causa, medir el resultado y corregir lo que falla.

El telescopio ve. La cámara detecta. La inteligencia artificial alerta. Pero el monte se defiende antes: con método, presencia, prevención, trabajo y responsabilidad pública. No se apaga en junio lo que no se previene durante todo el año.

Fuentes:
MITECO - Avance estadístico de incendios forestales 2025.
Xunta de Galicia - PLADIGA 2026, aprobación e inversión.
Xunta de Galicia - PLADIGA 2026, cámaras, IA y drones.
BOE - Constitución Española, artículo 45.
DOG - Ley 3/2007 de prevención y defensa contra incendios forestales de Galicia.
BOE - Real Decreto 716/2025, directrices y criterios comunes de planes anuales.
JRC/EFFIS - 2025, temporada récord en la UE.

LA MAREA BLANQUIAZUL VUELVE A RIAZORYa como Primera en el último partido de Segunda 2025-2026A Coruña tiene hoy una de e...
31/05/2026

LA MAREA BLANQUIAZUL VUELVE A RIAZOR

Ya como Primera en el último partido de Segunda 2025-2026

A Coruña tiene hoy una de esas tardes en las que una ciudad no camina: avanza con memoria, con orgullo y con una sola respiración. Todos a una, con el equipo de la ciudad herculina.

Por la avenida Pedro Barrié de la Maza y el Paseo Marítimo, junto a las playas del Orzán y de Riazor, la afición del Real Club Deportivo de La Coruña acompaña al equipo hacia el estadio ABANCA-RIAZOR para disputar el último partido de la temporada frente a la Unión Deportiva Las Palmas, de Gran Canaria.

El Deportivo llega con el regreso a Primera División ya asegurado para la temporada 2026-2027, después de ocho años de espera (en 2ª, 3ª y 2ª Division). El partido de hoy no modifica ese retorno, aunque todavía deja una última emoción deportiva: el Dépor podría proclamarse campeón de Segunda si gana y el Racing de Santander pierde. Las Palmas, por su parte, pelea sus opciones de playoff de ascenso.

Desde la página de Castaño y Nogal compartimos estas imágenes porque A Coruña es también ciudad de origen, impulso y acogida para mucho de lo que CyN ha construido. Aquí se gestó, por iniciativa de su presidente, el proyecto del PR-G 159 Ruta Quintá–Río Donsal; y de A Coruña ha salido también el mayor número de senderistas que han caminado aquella ruta de montaña, agua, bosque y memoria rural.

Hoy el camino es otro: no va al Donsal, sino a Riazor. Pero también habla de comunidad, de fidelidad, de esfuerzo compartido y de una alegría popular que, cuando se vive con respeto, convivencia y deportividad, forma parte de los mejores valores del deporte.

La fiesta, como tantas veces en la historia deportivista, acabará buscando la Fuente de Cuatro Caminos.

Hoy A Coruña viste de azul y blanco.
Y Riazor vuelve a escuchar a una ciudad que nunca dejó solo a su equipo.

EL DONSAL, BANDERA SENDERO AZUL 2026: EL ITINERARIO CUIDADOLa imagen personalizada de la Bandera Sendero Azul 2026 del P...
25/05/2026

EL DONSAL, BANDERA SENDERO AZUL 2026: EL ITINERARIO CUIDADO

La imagen personalizada de la Bandera Sendero Azul 2026 del PR-G 159 Ruta Quintá–Río Donsal simboliza el alcance de un reconocimiento ambiental que reúne dieciséis años de trabajo civil, uso público responsable, dignificación del rural vivo y exigencia de corresponsabilidad institucional.

La Bandera Sendero Azul 2026 del PR-G 159 Ruta Quintá-Río Donsal ya tiene imagen personalizada y presencia destacada en la Web de la Asociación Castaño y Nogal. Esta publicación no repite la noticia del acto oficial de ADEAC en Cullera: la actualiza, la ordena y precisa su alcance con la serenidad que merecen los hechos importantes. La montaña lucense, a través de la cuenca y ruta del Donsal, forma parte de la red de excelencia ambiental de España.

ADEAC reconoció en 2026 al PR-G 159 Ruta Quintá-Río Donsal, que discurre por los municipios de Becerreá, Navia de Suarna y Cervantes, dentro del programa Senderos Azules. El galardón distingue itinerarios que acreditan recuperación y puesta en valor, información y señalización, conservación del patrimonio natural y cultural, uso público responsable e interpretación ambiental. En el caso del Donsal, ese marco tiene una hondura particular: no habla solo de un camino, sino de una infraestructura rural nacida del cuidado continuado de nativos, cooperantes, voluntariado internacional e intergeneracional, familias, asociados activos y algunos apoyos institucionales puntuales.

El valor de esta Bandera no empieza en 2026. Llega después de más de dieciséis años de trabajo civil iniciado en 2009, homologación del itinerario como PR-G 159, señalización, mantenimiento, difusión, formulación de candidaturas, financiación privada, campos de trabajo, atención a senderistas, defensa del patrimonio natural y cultural y una perseverancia que no siempre encontró los apoyos estructurales proporcionados. La senda del Donsal no nació como producto turístico de temporada ni del corte simbólico de una cinta. Nació como obra del trabajo de recuperación y lectura del territorio ancarés: caminos abiertos, agua limpia, fraga, sotos, aldeas, piedra, sombra, memoria rural, musgo, liquen y una pedagogía del paisaje hecha a pie de senda.

A mayores dificultades y limitaciones, mayor mérito de lo hecho. La Ruta Quintá-Río Donsal fue impulsada, construida y sostenida por la Asociación Castaño y Nogal con una convicción sencilla y exigente: el territorio, sus patrimonios ancestrales y su paisaje no se defienden solo con discursos, sino con continuidad, trabajo y responsabilidad. En esa trayectoria se inscriben la homologación PR-G 159, los reconocimientos externos reseñados en la Web, la presencia universitaria, cultural y mediática, y ahora esta Bandera Sendero Azul 2026, que no concede valor a la Ruta: lo reconoce.

El reconocimiento honra también a los tres ayuntamientos por los que discurre la senda, porque la Ruta pertenece a esas tierras, a su economía de proximidad, a su orografía y antropología, a sus aldeas y a la memoria de quienes las habitaron desde el año 411. Pero la memoria exige recordar que el peso material de crear, sostener, mejorar y defender esta infraestructura ambiental recayó de forma decisiva en la sociedad civil organizada y liderada. Esa es la verdad que la imagen de la Bandera no debe borrar, sino iluminar para quienes la recorran, la estudien, la expliquen o la integren en una visión seria del rural interior.

El Sendero Azul 2026 debe celebrarse con orgullo y memoria exigente. Reconoce el valor del PR-G 159 y los valores nobles que lo hicieron posible, pero también obliga a dejar constancia, por responsabilidad y transparencia, de la desproporción entre el esfuerzo civil que creó, sostuvo y dio a conocer la infraestructura y los apoyos estructurales que nunca llegaron con la continuidad y equidad debidas. La corresponsabilidad pública no consiste en apropiarse del símbolo cuando llega el reconocimiento, sino en acompañar con respeto, medios y continuidad lo que ha demostrado utilidad social, ambiental y cultural.

Hay además un plano de salud pública que conviene nombrar sin exageración y sin reducirlo a consigna. En un tiempo de presión social, ruido informativo y desvinculación del paisaje, una ruta homologada, segura, cuidada y legible ofrece algo más que la oportunidad de la actividad física de mantenimiento: ofrece camino, aire, sombra, silencio, agua, sonidos naturales, movimiento moderado, orientación territorial y encuentro con una belleza no fabricada. El Donsal es infraestructura ambiental, pero también espacio de bienestar comunitario y de educación sensible para quien busca caminar, aprender, respirar y volver a mirar el territorio con respeto.

En esa memoria de origen y continuidad deben estar también quienes ya no pueden ver esta Bandera Sendero Azul 2026, pero ayudaron a abrir camino moral, cultural o asociativo: tres miembros de Honor ya fallecidos, la presidenta de Honor, socios eméritos, el primer gerente de CyN y aquella voluntaria georgiana de Tbilisi cuya huella sigue unida a la memoria humana de la senda del Donsal. Todas y todos pertenecen a la raíz de una obra que hoy recibe reconocimiento público sin olvidar a quienes la hicieron posible desde el origen, el ejemplo, la cooperación o la memoria.

Entre junio y septiembre, CyN retomará su línea de publicaciones sobre incendios forestales y prevención ambiental efectiva, con nuevas infografías comparativas y enfoque de datos. Esa labor no fue objeto de valoración por ADEAC en este galardón, pero pertenece al mismo compromiso de fondo: cuidar el paisaje antes de la emergencia, proteger la salud pública y defender un rural vivo.

La Ruta Quintá–Río Donsal no pidió privilegios. Revalorizó territorio y sostuvo una infraestructura ambiental -que no existía- para el uso público responsable. Ahora el galardón Sendero Azul 2026 reconoce su valor, corresponde estar a la altura.

EL PAISAJE Y LA SALUD PÚBLICA EMPIEZAN ANTES DE LA EMERGENCIALos brotes, los contagios y las alarmas no nacen el día en ...
15/05/2026

EL PAISAJE Y LA SALUD PÚBLICA EMPIEZAN ANTES DE LA EMERGENCIA

Los brotes, los contagios y las alarmas no nacen el día en que llegan a los titulares: se abren paso antes, donde se toleran residuos, se descuida el entorno, se relajan higiene y precauciones, y las confianzas dejan sin defensa el aire, el agua y el paisaje que sostienen la vida.

El paisaje del siglo XXI no puede tratarse como una postal: llegar, mirar, hacer una foto y marcharse. El paisaje es aire, agua, sombra, humedad, suelo vivo, sonidos naturales, biodiversidad, memoria y cultura material e inmaterial. Cuando se cuida, sostiene vida. Cuando no se cuida, pierde belleza y también capacidad de protegernos.

La Asociación Castaño y Nogal lo viene comprobando desde hace años en el entorno del PR-G 159, Ruta Quintá-Río Donsal. El musgo, el liquen, los regatos, las fragas, los pasos, los muros, las fuentes, los drenajes y los caminos no son adornos. Son señales de equilibrio, mantenimiento y salud ambiental.

La ciencia exige prudencia: un paisaje no cura por sí solo una enfermedad ni sustituye a la medicina. Pero sí hay base suficiente para afirmar que los espacios verdes y azules, la calidad del aire, el control del ruido, la reducción de contaminantes y el acceso a naturaleza próxima influyen en el bienestar físico, mental y social. La salud pública no empieza solo en el hospital. Empieza también en el entorno que respiramos, pisamos, cuidamos o abandonamos.

El cambio climático agrava esta lectura. Aumento de temperaturas, sequías, lluvias extremas, incendios, plagas, deterioro de suelos y aguas y alteración de estaciones cambian los paisajes y también los riesgos. No todo brote infeccioso se explica por el clima; no toda alteración ecológica produce una enfermedad. Pero personas, animales, residuos, agua, alimentos, aire y territorio forman una misma cadena de salud.

Por eso hay una cuestión incómoda que no puede seguir escondida: los residuos. Vertederos no controlados, restos urbanos, basura orgánica mezclada con plásticos y latas, productos químicos, restos industriales o alimentarios, cunetas usadas como depósitos y charcas contaminadas atraen roedores, aves oportunistas, insectos y otros animales. No se trata de sembrar alarma. Se trata de recordar que la basura mal gestionada rompe la distancia prudente entre vida humana, fauna, patógenos y contaminación.

En el caso del hantavirus, la OMS, el ECDC, los CDC y Sanidad sitúan la exposición humana principalmente en el contacto con roedores infectados o con su o***a, heces o saliva, especialmente cuando partículas contaminadas se aerosolizan en espacios cerrados o mal ventilados. Esto no permite afirmar que el brote del MV Hondius naciera de un vertedero concreto ni de un alimento determinado. Sí permite recordar que limpieza, almacenamiento seguro de alimentos, ventilación, control de residuos, vigilancia ambiental y desratización responsable son salud pública.

El brote asociado al MV Hondius, con pasajeros y tripulación de múltiples países y casos vinculados al virus Andes, mostró que ni el lujo, ni el pasaporte, ni el turismo de alto nivel protegen por sí solos cuando falla algún eslabón ecológico, sanitario o preventivo. La respuesta internacional volvió a demostrar que la cooperación leal, la ciencia y los profesionales salvan vidas y evitan pánicos.

CyN no propone nostalgia rural. Propone una idea moderna y exigente: el paisaje es patrimonio físico, material e inmaterial, pero también condición de salud pública. Lo que se mantiene, protege. Lo que se abandona, se vuelve vulnerable. Y lo que se contamina, tarde o temprano vuelve sobre la vida humana.

La emergencia no empieza cuando se declara: empieza cuando el entorno deja de cuidarse.

Ni el lujo flota por encima de la ecología ni ningún país se salva solo cuando la salud pide auxilio.

Fuentes: Sanidad/CCAES · OMS · ECDC · CDC · Convenio Europeo del Paisaje · OMS Europa · Agencia Europea de Medio Ambiente.

CUENCA EN ARREBATODonde el agua, el musgo y la aldea aún respiran.La cuenca no sale a posar. Sale a presentar su histori...
05/05/2026

CUENCA EN ARREBATO

Donde el agua, el musgo y la aldea aún respiran.

La cuenca no sale a posar. Sale a presentar su historia clínica. Y lo hace al modo antiguo de las cosas verdaderamente serias: sin levantar la voz, pero dejando que el agua, la niebla, la rodera, el musgo, el liquen, la ouriceira y el vimbio comparezcan como signos vitales, testigos y pruebas de una realidad que no cabe en una postal.

Aquí no habla un paisaje decorativo. Habla un territorio en despoblación que aún trabaja, respira, recuerda y avisa. Un territorio con pulso, memoria, heridas visibles y una resistencia que todavía no ha sido vencida. Por eso esta cuenca no pide compasión: pide diagnóstico, escucha, tratamiento,acción y vocación verdadera de servicio.

I. LA CUENCA ABRE LOS OJOS
CUENCA.— Tengo prados que aún beben, árboles que aún filtran el aire y casas que todavía saben encender humo.
NIEBLA.— Yo no tapo la aldea: la defiendo de los ojos que miran sin ver.
AGUA.— Yo bajo todos los días. No me jubilé, aunque algunos me hayan borrado de sus planes.
MUSGO.— Nosotros tampoco. Seguimos escribiendo humedad sobre piedra y troncos, que es una forma lenta de notaría.
LIQUEN.— Y de acta ambiental, si alguien sabe leerla.
CAMPANARIOS.— Entonces tocamos.
CUENCA.— No todavía. Primero, que escuchen la clínica.

II. EL MAPA QUE NO OYE
RODERA.— Por aquí subían carros, bajaban cestos, pasaban vacas, madera, patatas, centeno, hierba, leña y noticias.
FRUGENCIA.— ¿Y ahora quién pregunta por aquí?
MANUEL.— Preguntar, preguntan poco. Mandar, bastante. Formularios, requerimientos, controles, papeles. El papel anda más que el técnico y llega antes que la ayuda.
NIEBLA.— Hay mapas con líneas muy limpias y aldeas muy sucias de olvido.
RODERA.— También hay zapatos que explican la ladera sin haber resbalado nunca.
CUENCA.— Ahí empieza el error: confundir competencia con conocimiento, y despacho con territorio.

III. EL AGUA HACE INVENTARIO
AGUA.— Yo conozco los prados de riego y los de secano. Sé dónde había pasto, dónde se cerró una fuente, dónde quedó un pozo artesano y dónde una plaga llegó antes que el aviso.
FRUGENCIA.— ¿No avisan de las plagas, de la velutina y de las manadas de jabalíes?
AGUA.— A veces la velutina, las plagas y las alimañas saben el camino mejor que la Administración.
MUSGO.— Y cuando falta asistencia técnica, la aldea aprende tarde y paga pronto.
LIQUEN.— Falta comunicación fluida con las delegaciones territoriales. Falta escucha. Falta receptividad. Falta ciencia bajada al barro.
MANUEL.— El rural no necesita sermones de modernidad. Necesita información a tiempo, técnicos que contesten y soluciones que no lleguen cuando el daño ya está hecho.

IV. LA OURICEIRA Y LAS MANOS
OURICEIRA.— Me hicieron para curtir erizos y guardar castañas: para que el otoño no se perdiera antes del invierno. Pero una ouriceira sin manos es una corona de piedra para un reino vacío.
FRUGENCIA.— ¿Y las manos dónde están?
MANUEL.— Unas envejecieron, otras se marcharon y otras no encuentran manera de quedarse.
OURICEIRA.— Que vengan en noviembre y recojan castañas sin manos. Luego hablamos de abandono.
CUENCA.— El abandono no siempre empieza en la maleza. A veces empieza cuando una política pública no se sienta a escuchar cómo vive una explotación familiar.

V. EL VIMBIO EXPLICA LA ALDEA
VIMBIO.— Una aldea surge y se sostiene como un cesto: con varas distintas, mano experta y paciencia. Una vara sola se quiebra; muchas, bien trenzadas, cargan.
FRUGENCIA.— ¿Y qué habría que trenzar?
VIMBIO.— Adaptación al siglo XXI sin romper la raíz. Cooperativas de uso de maquinaria. Compra común de piensos. Mercados y ferias de proximidad.. Cooperación real para labores agrarias. Recuperación de prados antiguos. Pastoreo ordenado. Formación.
MANUEL.— Y cauces para que el rural sea consultado y considerado de verdad; no solo contado desde lejos ni sustituido por voces que no llegan al detalle de cada valle.
NIEBLA.— Europa ya sabe que sin cooperación, relevo y formación, el rural se deshilacha. Cuando no se escucha al pequeño lugar, se pierde la medida exacta del país.

VI. LA RODERA Y EL EXPEDIENTE
RODERA.— La sanción sabe subir la cuesta. La ayuda, a veces, se queda abajo.
AGUA.— El requerimiento encuentra domicilio. La cooperación, no siempre encuentra camino.
FRUGENCIA.— ¿Y cómo se adapta una aldea si nadie le enseña el camino?
MANUEL.— Mal. Le cambian las reglas por boletín, le piden adaptación por silencio y después la examinan como si hubiera tenido escuela, técnico y relevo.
MUSGO.— Presión administrativa extrema para quien aún trabaja; poca arquitectura útil para quien quiere seguir trabajando.
LIQUEN.— Y cuando la Administración se aísla de agricultores y ganaderos, confunde control con servicio.
MANUEL.— Una Administración que llega con castigo antes que con vocación de servicio no gobierna el rural: lo enfría. Y después se sorprende de que no haya fuego en las cocinas ni gente en los prados.
CAMPANARIOS.— Tocamos por los que aún aguantan.
CUENCA.— Tocad, pero que se entienda: no pedimos desorden; pedimos justicia práctica.

VII. LA ESCUELA QUE FALTA
FRUGENCIA.— En la escuela nos enseñan a preguntar. ¿Dónde se aprende a quedarse en una aldea?
MANUEL.— También debería aprenderse cerca: en centros provinciales y comarcales de Formación Profesional agraria, con prácticas reales, tecnología útil y respeto por lo que saben los mayores y lo que pueden aportar los jóvenes.
LIQUEN.— La ciencia no tiene por qué vivir lejos ni mirar al rural como si fuera un enfermo sin voz.
MUSGO.— La técnica no pierde dignidad por mancharse las botas: gana pulso cuando observa, evalúa y aconseja al sector agrícola-ganadero.
AGUA.— Y la prevención de incendios no puede ser una alarma de verano. El monte no espera a julio para preparar su desgracia.
CUENCA.— Tiene que haber clínica, diagnóstico, plan y trabajo efectivo todo el año, con prioridad comarcal y compatible con la vida agrícola y ganadera.

VIII. LA PUERTA DEL COBERTIZO
Frugencia escribe con tiza en la puerta: PLAN, FORMACIÓN, MANOS, COOPERACIÓN, ESCUCHA, CONFIANZA. La tiza no tiene membrete. Por eso se entiende.

CAMPANARIOS.— Tocamos por lo que no se hace y no cabe en un expediente.
NIEBLA.— Ahora que nadie diga que no vio: cuando no se escucha al rural, se gobierna con oído mermado.
MANUEL.— Una Administración que llega a la aldea con formulario, requerimiento, sanción o promesa, pero sin vocación de servicio, confunde el campo con un trámite. Y un trámite no siega prados, no cuida ganado, no limpia montes ni apaga incendios.
FRUGENCIA.— ¿Y si aún llegan a tiempo?
AGUA.— Entonces la cuenca no será postal. Será futuro.
VIMBIO.— Y el futuro, si quiere durar, tendrá que aprender a trenzarse: no en campaña, sino durante décadas.
CAMPANARIOS.— Tocamos.

NOTA FINAL

CyN no publica esta pieza para hacer nostalgia ni para embellecer el abandono. La publica desde una trayectoria de compromiso social, ambiental y rural reconocida dentro y fuera de Galicia: porque la cuenca no es decorado, sino prueba viva de que aún hay agua, suelo, biodiversidad, memoria, trabajo, cultura agraria y futuro posible cuando existe cuidado, continuidad y vocación de servicio.

Lo que se reclama cabe en pocas palabras y exige hechos: escuchar al rural, asistir técnicamente a agricultores y ganaderos, formar cerca, cooperar de verdad, recuperar prados y pastos, compartir maquinaria, prevenir incendios todo el año y ejercer las competencias con humildad, transparencia y barro en los zapatos.

Una política rural que no escucha a un abuelo de 86 años ni a una niña de 11 no es moderna: es sorda, vieja y descorazonadora.

La niebla se levanta. No descubre una ruina. Descubre una advertencia: la cuenca sigue viva, pero no piensa morirse en silencio.

DIÁLOGOS EN LA CUENCA: DONDE AÚN SE PUEDE VIVIRGuion de cine mudo dialogado en el Valle de los Reyes literario de una cu...
28/04/2026

DIÁLOGOS EN LA CUENCA: DONDE AÚN SE PUEDE VIVIR

Guion de cine mudo dialogado en el Valle de los Reyes literario de una cuenca de montaña: agua, sombra, fruto, memoria y manos.

Ruta Quintá–Río Donsal · PR-G 159
Sendero Azul 2026 · Asociación Castaño y Nogal (CyN)

No era solo orografía.
No era monte abandonado.
No era un paisaje bonito para mirar deprisa.
Era vida.

El Caminante llegó creyendo que venía a ver una ruta. La Cuenca lo miró con paciencia de siglos y le dijo:

LA CUENCA: Pues empiezas regular. Aquí no se mira primero al horizonte. Aquí se mira antes al suelo.
El Caminante bajó la vista.
Vio tierra húmeda, piedras viejas, roderas, muros secos, hojas del invierno, brotes nuevos, pontigos, restos de huerta, caminos que aún recordaban pasos y silencios que no estaban vacíos.

EL CAMINANTE: ¿Y qué había aquí?

LA CUENCA: Casa. Labranzas. Prados. Caminos. Senderos. Trabajo. Mesa. Y alguna lección que no cabe en una guía rápida ni en una postal con filtro.
La Huerta, que nunca tuvo demasiadas ganas de ponerse solemne, intervino desde la tierra:

LA HUERTA: Aquí se sembraron patatas, centeno y maíz. No daban para presumir. Daban para vivir. También hubo hortalizas: tomates, pimientos, lechugas cuando tocaba, berzas cuando apretaba, y paciencia todo el año.
El Caminante miró una ladera y preguntó por el vino.

LA CUENCA: Vino hubo durante siglos. Uva mencía y blanca. Vino de montaña: poco amigo del escaparate y bastante amigo de la conversación en el tajo y en la lareira.
Más adelante, un Castaño Viejo dejó que el Caminante apoyara la mano en su corteza. Pero avisó:

EL CASTAÑO VIEJO: Tócame con respeto. Yo ya criaba erizos y daba sombra antes de que inventaran el postureo.

EL CAMINANTE: ¿Eras importante?

EL CASTAÑO VIEJO: Importante, no. Esencial. Que es bastante más serio. Di sombra, castañas, madera, paciencia y alguna lección a quien no venía con demasiada prisa.
El viejo árbol calló un momento, como callan los que han visto pasar demasiados inviernos.

EL CASTAÑO VIEJO: También hubo nogales, manzanos, perales, cerezos, ameixas, fruta y moras silvestres. Aquí el hambre no se arreglaba con discursos ni posados.
El Agua apareció entre rocas, laderas, piedras y musgo. No levantó la voz. No le hacía falta.

EL AGUA: Yo seguí viniendo. Los que faltaron fueron otros.
El Caminante se agachó y tocó la corriente cristalina.

EL CAMINANTE: ¿Nunca te cansas?

EL AGUA: Me canso de que me llamen paisaje. Soy fuente, molino, energía, riego, frescura, memoria y música para quien todavía sabe estar callado. Cuando limpian el paso, hablo claro. Cuando tapan fuentes o abandonan caminos, me obligan a murmurar.
Sobre una piedra, el musgo y el liquen levantaban acta sin notario.

LA CUENCA: Mira el musgo. Mira el liquen. No hacen ruido, pero dicen mucho de la humedad, del aire, de la sombra y de la calidad ambiental que aún sostiene este valle.
Después pasó una Abeja, ocupadísima, como suelen estar las que sostienen el mundo sin pedir turno de palabra.

LA ABEJA: Yo no hago manifiestos. Hago miel.

EL CAMINANTE: Dicen que de la buena.

LA ABEJA: De la buena, sí. Para dulce falso ya está medio mundo y algunos fabricantes.
Desde las copas llegó un aviso.

EL CUCO: Cucú.
El Caminante buscó al Cuco y no lo encontró.

EL CAMINANTE: ¿Dónde estás?

EL CUCO: Donde siempre: avisando tarde a los despistados.
La Cuenca se iluminó un poco más.

LA CUENCA: Cuando canta el cuco, la primavera firma sin bolígrafo.
Entonces habló el Silencio. Y no era vacío.

EL CAMINANTE: Aquí hay mucho silencio.

EL SILENCIO: Mucho, no. El justo. El necesario para que vuelvas a oírte por dentro sin que nadie te grite desde una pantalla.

EL CAMINANTE: ¿Y eso cura?

EL SILENCIO: No exageres, que luego vienen los técnicos. Yo no prometo milagros. Solo hago sitio.
Pero no todo era belleza.
Entró el Abandono.
No vino corriendo. Nunca viene corriendo. Llegó como llega casi siempre: con maleza, zarzas, ramas caídas, muros vencidos, fuentes tapadas, caminos estrechados y miradores que empiezan a cerrarse.

EL ABANDONO: No te asustes. Yo voy despacio.

EL CAMINANTE: ¿Quién eres?

EL ABANDONO: Soy lo que pasa cuando todos dicen “qué bonito” y nadie vuelve con una herramienta.
La Huerta murmuró:

LA HUERTA: A este le encantan las frases largas: “está en trámite”, “ya se verá”, “no hay presupuesto”, “eso no es competencia nuestra”.
El Abandono sonrió.

EL ABANDONO: Y me alimentan bastante.
Entonces se levantó el valle.
No como ejército.
Como archivo vivo.
El Agua, el Castaño, la Huerta, la Piedra, la Abeja, el Cuco y el Silencio ocuparon su sitio.
Aquello no parecía un inventario de naturaleza. Parecía un valle con reyes sin trono: agua, sombra, fruto, piedra, pan, miel, memoria y manos.

EL ABANDONO: ¿Reyes? Yo solo veo piedras, agua, árboles, construcciones viejas y despoblación.

EL AGUA: Por eso no entiendes nada.

EL CASTAÑO VIEJO: Quien no distingue sombra de estorbo tampoco debería opinar sobre un valle.

LA ABEJA: Y quien pisa flores, que luego no venga preguntando por la miel.
Entonces apareció la Mano que Cuida.
Apartó ramas.
Limpió un paso.
Recolocó una piedra.
Dejó visible una señal.
Retiró madera caída.
No hizo discurso.
Hizo camino.

LA MANO QUE CUIDA: No vine a salvar el mundo. Vine a que no se cierre este paso. Por algo se empieza.

EL ABANDONO: Poca cosa eres.

LA MANO QUE CUIDA: Sí. Pero mañana pasa otro. Y pasado, otro. Así se derrota a los que viven de que nadie venga.
El Caminante miró de nuevo.
Ya no veía solo verde.
Veía cultivo, agua, fruto, sombra, mesa, trabajo y futuro.

EL CAMINANTE: Ahora entiendo. Esto no se visita. Esto se aprende.

LA CUENCA: Y se cuida. Aprender sin cuidar es turismo con buena letra.
El Caminante hizo entonces la pregunta que estaba esperando:

EL CAMINANTE: ¿Y aún se puede vivir aquí?
La Cuenca tardó en responder.
Primero mostró el agua.
Después el musgo.
Después el castaño.
Después la huerta.
Después la flor.
Después la mano.
Después el camino abierto.

LA CUENCA: Donde hay agua, sombra, fruto, memoria y manos, la vida no se ha ido del todo. Está esperando que la llamen bien.
Y al final, como quien no presume porque no lo necesita, añadió:

LA CUENCA: Aquí se cultivó vino durante siglos. Hubo hortalizas, patatas, centeno y maíz. Hay castañas, nueces, fruta, moras silvestres, agua, viento, aves, silencio y miel de la buena.
El Caminante siguió hacia dentro del sendero.
No se marchó.
Entró un poco más en la Cuenca.
Y la Cuenca, sin levantar la voz, dejó escrita su última cartela:

No soy una postal. Soy una posibilidad.
PRIMAVERA EN LA CUENCA: DONDE AÚN SE PUEDE VIVIR
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Ruta Quintá–Río Donsal · PR-G 159 · Sendero Azul 2026

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