30/07/2026
Aiko y Lorito. 💙💛
Aunque hoy cueste imaginarlo, su historia no empezó igual.
Aiko llegó siendo muy joven y, desde el principio, demostró tener unas habilidades sociales extraordinarias gracias a haber ingresado a una edad temprana en el refugio. Rápidamente fue integrándose con el grupo de guacamayos y hoy mantiene una relación muy natural con ellos.
Lorito, en cambio, tuvo un camino mucho más difícil. Pasó cerca de 40 años encerrado en una jaula minúscula, tras ser capturado de su hábitat natural y vendido en Las Ramblas de Barcelona. Llegó con un grave problema de picaje, estereotipias, una importante atrofia muscular y sin apenas saber relacionarse con otros de su especie.
Su recuperación ha requerido muchísimo tiempo, años de paciencia y respeto. Hoy podemos decir que es un guacamayo con todas las letras, capaz de formar vínculos y disfrutar de la compañía de otros loros. Pero hay una excepción: los humanos. Con nosotros sigue manteniendo mucha desconfianza y un carácter fuerte y "agresivo", algo lógico después de todo lo que ha vivido por parte de nuestra especie. En cambio, con Aiko ha creado una amistad muy especial.
Los guacamayos son aves muy inteligentes y sociales. En la naturaleza establecen vínculos muy estrechos, dedicando tiempo a acicalarse mutuamente, comunicarse y reforzar su relación a través del contacto físico.
Y eso es precisamente lo que podéis ver en estas imágenes: dos amigos compartiendo uno de esos momentos de confianza y cariño.
Eso sí… que nadie se confíe. 😅 Si en el centro hay un campeón arrancando camisetas, cordones o cualquier cosa que se ponga a su alcance (¡dedos también lo intenta!), ese es Lorito. Con Aiko es un auténtico cielo… con las personas sigue dejando claro que prefiere mantener las distancias.