02/10/2026
Dos agapornis, un cuidador que ya no está y una familiar que decidió hacerse cargo.
Seguimos presentando a algunos de los nuevos residentes que, por espacio, hemos podido admitir en el aviario del santuario destinado a las psitácidas más pequeñas.
Hoy os presentamos un caso doloroso, pero también muy especial: Lluma y Llimo, dos agapornis Fischer.
Su cuidador falleció y su hermana se hizo cargo personalmente de su traslado, recorriendo más de 500 km y haciendo todo lo necesario a nivel sanitario para que pudieran llegar hasta aquí.
Tras unas semanas en enfermería, por fin han podido incorporarse al grupo. Poco a poco exploran el aviario, se acercan al resto y recuperan la confianza junto a un pequeño juguete que trajeron consigo.
Ayer quisimos enviarles un vídeo a su querida "heredera" y madrina, que ha hecho algo que, por desgracia, no siempre ocurre cuando fallece una persona que convive con animales: responsabilizarse de ellos hasta el final y procurar que sigan teniendo la vida que su hermano hubiera querido para ellos.
En Birds Friends hemos conocido demasiadas historias de animales que quedan atrás tras el fallecimiento de sus cuidadores, algunas especialmente dolorosas. Por eso, cuando encontramos a una familia que, desde el amor, se preocupa de que esos animales sigan estando cuidados y protegidos, también sentimos que está cumpliendo una última voluntad y buscamos la manera siempre de tender la mano.
GRACIAS a quienes, incluso en momentos difíciles, siguen cuidando de quienes alguien amó.