06/08/2026
“Estuve 7 días en el mar en una patera, sin comida ni agua. Muchos de mis compañeros murieron. Pasé toda mi adolescencia trabajando en una mina de oro, rodeado de peligro, químicos tóxicos y grupos armados. Allí solo me esperaba la muerte. El mar era más seguro que lo que dejaba atrás.”
Así nos lo contaba Oumar*, usuario de la Llar Manel Pujades, nuestro piso de acogida para hombres.
Oumar* logró escapar de Burkina Faso y sobrevivir a la travesía hasta España. Pero al llegar no tenía nada y su única opción era la calle. En la Llar Manel Pujades encontró un lugar donde empezar de nuevo: aprendió el idioma, encontró trabajo, obtuvo el asilo y, en menos de un año, pudo independizarse.
“Gracias por lo que habéis hecho por mí. Sin un lugar donde vivir y descansar, nada de esto habría sido posible. Gracias por darme una nueva oportunidad.”
🟡 Algunas personas que acompañamos escapan de una muerte segura, otras lo dejan todo atrás para encontrar una vida mejor. Pero lo que todos tienen en común es que buscan esperanza y un nuevo comienzo. Por desgracia, al llegar a nuestro país acaban en la calle, lo que acrecenta aún más sus heridas y traumas, y los coloca en una situación extremadamente vulnerable. Nuestros pisos de acogida buscan proveer un espacio seguro en el que sanar, recibir apoyo, amor, cuidado, confianza y construir relaciones sanas con nuestro equipo y voluntarios.